El exdelantero se convirtió en carpintero para que sus padres lo dejaran jugar al fútbol. Hoy, es el máximo goleador de la historia de los Mundiales con 16 dianas.

Klose, goles con aserrín

Rodrigo Brusco @RodriBrusco

28 DE MARZO DE 2018

Miroslav Klose es el máximo goleador de la historia de los Mundiales con 16 gritos en cuatro ediciones disputadas. A pesar del éxito deportivo, su historia de vida se escribió entre emigraciones, frustraciones y carpintería, por eso, para este alemán nacido en Polonia que prefiere que se refieran a él sencillamente como europeo, “no es una vergüenza caer, pero sí lo es no volver a levantarse”.

Nació el 9 de junio de 1978 en la ciudad de Opole, ubicada al sur de Polonia en la que el 10 por ciento de la población es germana. Es hijo de Jòzef Klose, un exfutbolista que desarrolló su carrera en el Auxerre francés, y de Bárbaram, quien defendió la camiseta polaca en 82 ocasiones jugando para la Selección de hándbol. Aquel año la familia abandonó su país natal escapando del régimen comunista.

Se instalaron durante un breve período en Francia para luego cruzar la frontera hacia Kusel, Alemania. Klose recuerda que “sentía que algo me esperaba”, pero todo fue cuesta arriba al principio. Su padre debió dedicarse a la tornería y su madre a limpiar casas para poder subsistir. Miroslav, con tan solo ocho años, fue reubicado del cuarto al segundo grado por no saber ni hablar ni escribir en alemán. En su primer dictado, solo entendió dos palabras: “sí” y “gracias”. Para ellos, los siguientes años fueron austeros y sacrificados.

“Mis padres solo me permitieron perseguir mi sueño de ser futbolista si lograba un título de formación profesional”, contó Miro en una entrevista para la FIFA antes del Mundial de Brasil 2014. Por eso, consiguió su título de carpintero y entre los 17 y los 21 años dividió sus días entre goles y maderas para ayudar económicamente a su familia, hasta que llegó su primera gran oportunidad como profesional en el FC Kaiserlautern en el que consiguió anotar 52 goles en 147 partidos.

En 1999, el entrenador polaco Jerzy Engel le ofreció por primera vez ser parte de la Selección nacional pero para Klose ya era muy tarde: “Entiendo que la gente como yo sufra las presiones de alguien con doble nacionalidad, porque todos quieren que juegue para su equipo. Nunca había recibido una invitación de Polonia y cuando llegó, yo ya había pasado toda mi infancia en Alemania, tenía muy claro para quien quería jugar”. Así, Miroslav rechazó la propuesta y aguardó por la convocatoria de Rudi Vöeller.

El llamado a la Mannschaft no tardó en llegar y el 24 de marzo de 2001 hizo su debut ante Albania. Al año siguiente, la cita mundialista de Corea – Japón lo tuvo como máximo goleador junto a Rivaldo, ambos con cinco tantos, con la particularidad de que el alemán convirtió todos ellos de cabeza, algo inédito en la historia de los Mundiales.

Para 2004 ya gritaba sus goles en el Werder Bremen y en el Mundial de Alemania 2006 brilló una vez más como goleador al conseguir otras cinco anotaciones. Su poderío goleador hizo que el Bayern Munich no dude en contratar sus servicios a partir de 2007, club para el que jugó hasta 2011.

Al llegar la cita Mundialista de Sudáfrica en 2010, todas las miradas se posaban en él y una vez más, no defraudó. Tras anotar cuatro tantos a lo largo del torneo, Klose había logrado igualar la marca de su compatriota Gerd Müller con 14 goles. Solo uno por debajo del brasileño Ronaldo, quien hasta entonces, ostentaba el récord.

Y fue en la Copa del mundo de 2014, en la tierra de la samba y el carnaval, que los destinos de Miro y Ronaldo se cruzaron en diversas oportunidades. El carioca había anotado por última vez en un Mundial ante Ghana en 2006. Curiosamente, Klose logró igualar esa marca contra el mismo rival. Y para que no queden dudas fue ante la mismísima Selección brasileña, en el siempre recordado 7 – 1, que el alemán se convirtió en leyenda gritando su decimosexto gol ante el atónito Mineirao.

Tras levantar la copa, el europeo entendió que “no podría haber mejor manera de terminar mi capítulo con la Selección”. Máximo goleador de la historia de los Mundiales y del conjunto alemán, con 24 presencias es el segundo futbolista con más partidos disputados en la máxima competencia futbolística, uno debajo de Lothar Matthäus.

Klose también se convirtió en el tercer jugador en lograr hacer goles en cuatro Mundiales diferentes, marca que solo habían logrado Pelé y el alemán Uwe Seeler. Para él, anotar no tiene secretos: “Todo lo que tengo que hacer es estar en el lugar preciso. Cuando no les das vueltas, los goles vienen solos”. En concordancia a su interpretación del juego, todas sus anotaciones fueron conseguidas a menos de 15 metros del arco rival.

Casado con Sylwia, también nacida en Polonia. Tuvieron dos hijos, Luan y Noah, quienes en casa solo hablan en polaco dado que, para sus padres, el alemán es tan solo un idioma que ambos deben aprender en la escuela. Es dueño de un perro dóberman con quien disfruta pasear, además, Miro es aficionado al tenis y a la pesca. No tiene redes sociales, ya que prefiere ser una persona reservada en su vida privada.

Tras el anuncio de su retiro en 2016 jugando para Lazio, Klose fue rápidamente incorporado por Joachim Low para formar parte del cuerpo técnico que estará presente en Rusia 2018 y sus funciones principales estarán relacionadas con el análisis específico del desempeño de los delanteros teutones, algo que de eso, puede dar cátedra.

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