James Kerr, autor del libro “Legado. 15 lecciones sobre liderazgo”, visitó Argentina para dar una charla sobre liderazgo e implementación de valor para empresas y emprendimientos.

 

“Cuando el ego está por delante es el momento en el que empezás a perder”

Tatiana Milani, Joaquín Arias y Alain Valfré

28 DE MARZO DE 2018

La fórmula del éxito neozelandés: humildad, excelencia y respeto

Por Tatiana Milani

Según James Kerr, los All Blacks son el equipo más exitoso del mundo (85% de efectividad) gracias a sus tres valores fundamentales: humildad, excelencia y respeto.

El escritor estuvo junto al seleccionado neozelandés en la preparación para el Mundial de rugby disputado en su país en 2011. Dentro de esta atmósfera pudo descubrir los secretos de la gloria All Black.

Kerr señaló a la humildad de este grupo en una frase: “Cuando el ego está por delante es el momento en el que empezás a perder”. Todos los integrantes de este equipo saben que este es uno de los pilares más importantes para poder triunfar y gracias a esto los rugbiers neozelandeses generaron un extraño ritual: al retirarse del estadio cuando finaliza un partido cada uno agarra una escoba y limpia el vestuario ya que consideran que es lo correcto y lo que los aleja del ego que no pueden ni deben tener.

En el año 2004, contó Kerr, los custodios del haka perdieron el Tri Nations (actual Rugby Championship) y ellos mismos reconocieron que fue a causa de la falta de humildad que el equipo tenía en ese momento. Por lo tanto, Dan Carter, entre otros integrantes del grupo, decidió fundar una nueva forma de liderazgo en la que los mayores no crean seguidores sino líderes iguales a ellos. Además, en este modelo, deben generar un entorno saludable para que los jugadores se puedan desarrollar no solo como atletas sino también como buenos seres humanos. “Mejores personas hacen mejores All Blacks”, afirmó Sir Graham Henry, exentrenador del seleccionado.

El siguiente valor que el equipo descendiente de la tribu Maorí lleva adelante es la excelencia. Para ellos lo más importante es dejar la camiseta en un mejor lugar partido a partido y así rendirle homenaje a los jugadores que le antecedieron. “Al finalizar un encuentro hacen la revisión de las jugadas porque creen que cualquier equipo tiene cosas para mejorar”, destacó Kerr. No importa si el resultado fue bueno o malo, ellos piensan que no solo deben mantener el nivel para ganar cada juego sino también siempre progresar como equipo e individualmente.

El orador también reconoció que los All Blacks tienen una cultura de alto rendimiento sostenido en la cual rara vez se puede fallar. En este contexto, Kerr concluyó con un proverbio maorí que simboliza esto: “Siempre apunta a la nube más alta que aunque te quedes corto vas a llegar a la montaña”.

El tercer valor que sostienen los neozelandeses es el respeto, principalmente por su camiseta. Por ejemplo, en el vestuario, las remeras negras, que usarán en el partido a disputarse, no están tiradas en el piso sino dobladas arriba de unas sillas y cada vez que se la sacan al finalizar un encuentro no son arrojadas al suelo sino que se cuelgan en una percha como signo de admiración. En segundo lugar el respeto por ellos mismos y por sus compañeros. “En cada revisión de jugadas, los integrantes del equipo deben tener conversaciones honestas entre ellos mismos en las cuales se mencionen críticas constructivas y profesionales, no destructivas ni personales”, recalca Kerr. Está es una obligación en este grupo ya que su camiseta significa comunidad y, para ellos, es un objeto sagrado que no se puede contradecir.

Por último, queda mencionar una frase de Pericles, político y orador ateniense, que para James Kerr representa el legado All Black: “Lo que dejamos atrás no es lo que está grabado en los monumentos sino lo que queda en el interior de las demás personas”.

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Kerr y el haka: ¿Cuál es el verdadero valor de la danza más simbólica del rugby?

Por Joaquín Arias

James Kerr nunca fue un All Black pero conoce como nadie el universo All Black. Jamás intimidó a un rival al ritmo del haka, aquella ceremonia maorí celebrada por los jugadores minutos antes de cada partido, pero comprende a la perfección el significado que el haka contiene. “No son unos locos haciendo ruidos raros”, advirtió Kerr, de entrada, para luego definirlo como un “ritual” que “le otorga entidad a un equipo y una raza”.

Haka es el nombre genérico de toda danza de origen maorí. Desde la primera gira por Gran Bretaña en 1888 y hasta el año 2005, el único realizado por el equipo de rugby neozelandés fue el “Ka Mate”, compuesto en 1820 por Te Rauparaha, un líder de guerra. No obstante, el 27 de agosto de aquel 2005, en el encuentro ante Sudáfrica correspondiente a la quinta fecha del Tres Naciones, los All Blacks estrenaron el “Kapa O Pango” (“Equipo en negro”), un haka sobre su identidad que complementó –no reemplazó- a “Ka Mate”, y cuya letra fue redactada por Derek Lardelli, experto en la cultura y costumbres maoríes. Actualmente, alternan ambos rituales.

Según Kerr, la cuarta y quinta estrofa de “Kapa O Pango”, que expresan “es mi tiempo, es mi momento” son un elocuente reflejo de la “conexión con la tierra, con uno mismo, con el otro y con los ancestros” que conlleva el ritual. Asimismo, el orador de 43 años describió al haka como un “signo de respeto”, que “genera un terremoto” cada vez que se apropia de la escena.

El público presente en el estadio se enmudece. Agiganta sus retinas para no quitar la vista de esos hombres vestidos de negro que ahora danzan, gritan y multiplican sus gestos faciales. La ceremonia se repite en vísperas de cada partido neozelandés: es el haka, insignia de quien es, para James Kerr, el equipo más exitoso del mundo.

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Los bagajes del oficio

Por Alain Valfré

El escritor James Kerr, durante el encuentro en el Sheraton, indicó que ethos es una palabra griega que significa costumbre y conducta: el carácter, la personalidad; lo que uno muestra y la impresión que causa en los demás. También explicó que, en el sentido etimológico, carácter y caracter representan lo mismo: hacer marcas y, por decantación, dejar una huella en otra persona.

En el periodismo, las notas se miden por caracteres; el lugar que ocupan las letras, los espacios y los signos. El Equipo tiene una premisa basada en tres valores fundamentales: Ética, pasión y trabajo. Quien toma esta consigna, conoce que un caracter no es sólo pulsar una tecla; es la congruencia con la coyuntura, la disputa entre las intenciones y la realidad, la conversación entre el alma y la conciencia.

Un buen periodista debe ser una buena persona, ya que los sentimientos son inherentes a quien redacta y el oficio consiste en narrar los hechos con la sensibilidad que merecen: no es posible transmitir lo que uno no siente y, desde luego, el receptor del mensaje no logrará adoptarlo.

La ética representa la relación entre la moral y el comportamiento humano; la costumbre y la conducta. Entonces, al escribir cada línea, el profesional asume una responsabilidad ineludible. No es conveniente confundir la responsabilidad con la obligación; sería más nutritivo entenderla como responder con habilidad. Es decir, actuar en consecuencia de lo que se quiere ser; utilizar la creatividad en pos de la generación de contenido; vivir con el afán de comunicar y evaluar el modo de llevarlo a cabo.

La pasión, ese motor que impulsa a la persona, tal vez no sea más que el amor por lo que uno hace y lo que despierta dentro, en lo más profundo del ser; el camino que uno recorre, el destino que forja, el futuro que inventa. La carencia de pasión al redactar desemboca en el desinterés; ese efecto lógico hará que los destinatarios no busquen ir más allá porque no fue la intención del periodista.

El trabajo, por su parte, está compuesto por la dedicación y el compromiso. La difícil tarea que conduce a desnaturalizar lo establecido, averiguar por qué, preguntarse cómo; ser permeables a las emociones y, recién ahí, transmitir lo sucedido con datos e ideas.

Un equipo es la unión de varias personas que tienen un objetivo en común; en cambio, El Equipo es la confluencia de los valores humanos al marcar un caracter en una hoja con el propósito de comunicar y la huella que deja en los lectores

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