Selecciones femeninas de fútbol luchan por equiparar sus sueldos anuales con el de los hombres mientras que las jugadoras de Noruega lograron marcar el camino de la igualdad y consiguieron una mejora salarial.

 

Goles en contra de la brecha salarial

Irina Lavallena @iirinistica

28 DE MARZO DE 2018

La Selección de Islandia este año participará de su primer mundial, el debut será el 16 de junio contra Argentina, sin embargo ya es campeón del mundo desde que entró en vigor la ley de paridad de género en salarios a partir del 1 de enero. La misma exigirá a las empresas que demuestren que sus empleados cobran el mismo sueldo por el mismo trabajo realizado, independientemente de su género, etnia, sexualidad o nacionalidad.

Cinco días después, en Alemania también hubo festejo y esta vez no fue por un gol de Mario Gotze, sino fue que entró en vigencia la ley para el fomento de la transparencia en las estructuras salariales, lo que permite a las mujeres conocer el sueldo de sus compañeros y exigir cobrar lo mismo que ellos. La brecha salarial que sufren las alemanas es la tercera más grande de Europa debido a que ganan en promedio un 21,6% menos que los hombres.

Mientras tanto, en el mundo del fútbol también se vive la misma lucha por la paridad de sueldos. Las futbolistas de la Selección de Noruega fueron noticia a principios de octubre pasado debido a un acuerdo logrado entre la Federación del país y la Asociación que representa a los jugadores (NISO, iniciales noruegas) en el que declara que las mujeres cobrarán el mismo salario anual que sus pares masculinos. Los hombres van a ceder una parte de su sueldo para que las mujeres dupliquen el ingreso anual que reciben de 333 mil euros a 640 mil, aproximadamente un aumento del 93%.

Las noruegas, número 11 en el ranking FIFA, lograron ganar el Mundial de Suecia 1995, las Eurocopas de 1987 y 1993 y la medalla de oro en Sydney 2000. A diferencia de la masculina, 72° en el ranking, que sólo participó de tres mundiales y un torneo Europeo, en los cuales nunca pasó de octavos de final.

Previo a esta gran repercusión, un mes antes, los jugadores de la Selección de Dinamarca entregaron un comunicado a la Federación en el que se ofrecían a reducir 500 mil coronas danesas (67 mil euros aproximadamente) al año para acortar la brecha salarial con las mujeres. La incentivación fue a causa de que las futbolistas se hayan negado a disputar un amistoso, el 15 de septiembre frente a Holanda, en modo de protesta para igualar el sueldo anual y las condiciones entre las selecciones danesas.

La Federación de Dinamarca no dio una respuesta positiva, por lo que el reclamo no cesó y las jugadoras se vieron obligadas a no presentarse al partido clasificatorio para el Mundial de Francia 2019 contra la Selección de Suecia, el 20 de octubre, que también apoyó la petición de sus compañeras danesas. La FIFA decidió que Dinamarca perdió el encuentro por razones disciplinarias.

A pesar de que en Estados Unidos se disputa la Liga Femenina de Fútbol más competitiva -Women’s Professional Soccer-, en marzo de 2016 las futbolistas habían denunciado discriminación por tener un salario menor a comparación con el de los hombres. Mientras que la Selección campeona del último Mundial femenino -1° en el ranking- ganaba 72 mil euros, sus pares masculinos, sin tener ningún título que los respalde, recibían 100 mil euros.

Dos meses después de que haya surgido la demanda, el Senado estadounidense aprobó una moción para equiparar ambos salarios. A pesar de ello, las futbolistas tuvieron que aceptar un acuerdo para cobrar la mitad de dinero que sus semejantes masculinos. En referencia a esta desigualdad salarial, Carli Lloyd, mejor jugadora del mundo en 2016, manifestó: “Tenemos tres copas mundiales y cuatro oros olímpicos, pero a ellos les pagan más simplemente por asistir de lo que nos pagan a nosotras por ganar campeonatos”.

Mientras tanto, en Argentina, en una instancia en la que se le daba más relevancia a la clasificación de la Selección masculina a Rusia 2018 que a la Selección femenina, la misma presentó una carta abierta a la Asociación de Fútbol Argentino (AFA) el 20 de septiembre, en la que se reclamaron condiciones dignas, luego de una inactividad de dos años, para presentarse a los partidos y el cobro de viáticos atrasados. En la carta también se solicitó que se aumenten los 150 pesos que reciben en cada entrenamiento ya que no cubren los gastos del traslado hacia el predio de Ezeiza y los pasajes que pagan las argentinas que disputan ligas extranjeras.

Luego de estar un mes sin actividad deportiva en modo de protesta, las futbolistas volvieron a los entrenamientos el 19 de octubre de cara a los próximos partidos de la Copa América que se disputarán entre el 4 y el 22 de abril en Chile.

La lucha de las argentinas, junto con las jugadoras de Dinamarca y Estados Unidos, es la manera correcta para contradecir las declaraciones del economista Martín Tetaz en las que manifiesta que la diferencia salarial entre ambos géneros es a causa de que en el momento de negociar “las mujeres no piden aumento y son menos competitivas”.

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