Los alumnos del Colegio Nacional de Buenos Aires ocuparon la institución desde el martes 11 a las 22.10 con fecha de cierre el jueves 13 de abril en apoyo a la lucha docente tras la represión que sufrieron los profesores que intentaron establecer una escuela itinerante frente al Congreso de la Nación. El Equipo lo cuenta desde adentro.

Qué pasa en una toma

Iván Lorenz y Juan Sancho

28 DE MARZO DE 2018

Tras el repudiable hecho ocurrido el domingo a la noche, se llamó a reuniones extraordinarias de delegados en el Colegio para decidir qué hacer ante esa situación. “Una buena reunión de delegados tiene 60 personas, por una cuestión de casi autoconvocatoria se transformaron en asambleas con 300 personas cada una”, dijo Martín Pont, presidente del centro de estudiantes del Nacional Buenos Aires el cual decidió de manera espontánea y por “un nivel de unanimidad absoluto” la toma de la institución. Pont señaló que la cantidad de votos se notó en el transcurso de la toma ya que la misma se realizó con mucha responsabilidad y conciencia de estar luchando por una causa importante. El presidente también se refirió al sentimiento de tranquilidad en los chicos quienes sabían que estaban haciendo lo correcto y al hecho de que la toma estaba transcurriendo sin violencia ni enfrentamientos de ningún tipo.

Esa responsabilidad se vio reflejada no sólo en el grueso de los chicos sino también en la Comisión de Seguridad habitual en la mayoría de las tomas, conformada por los alumnos. Esta comisión se encargó de difundir las normas de la medida y según testimonios de los alumnos fueron seguidas al pie de la letra. Las reglas que se difundieron por WhatsApp son las siguientes: entre las dos y las seis de la mañana ningún alumno podía entrar o salir de la institución, excepto casos de fuerza mayor; estaban prohibidas las botellas de vidrio, los elementos cortantes y las drogas de cualquier tipo; y solamente se permitía el ingreso al Colegio de los alumnos, profesores y personas menores de 20 años, quienes, de no pertenecer a la institución, debían dejar constancia de su entrada y salida del lugar. Según Sebastian Mark, uno de los integrantes de la comisión, la masividad en las asambleas de la que hablaba el presidente se vio reflejada en la responsabilidad de la toma ya que “los alumnos entendieron que no iban a joder sino que iban a luchar en serio”. Se hizo una revisión de mochilas y “fue increíble ver la cantidad de gente que había controlando en la entrada así como todo el mundo estaba predispuesto a mostrar lo que tenía”, cerró Mark

La medida no fue una decisión aislada de los estudiantes, hubo una unificación con docentes y autoridades en algunos términos. “No vinieron a molestar ni a amenazar con sanciones sino a vigilar que no hubiera ningún problema o situación de riesgo para los chicos”, comentó Mark y agregó que en esta ocasión las autoridades no fueron expulsadas debido a que los alumnos se encuentran en una lógica de centro de estudiantes distinta con un mejor trato con los directivos. También contó que hubo cooperación a la hora de decidir a qué lugares permitir el acceso y a cuáles no para minimizar el riesgo y evitar cualquier daño a la estructura del Colegio. En cuanto a los docentes fueron consultados acerca de la decisión de la toma. Los profesores estaban invitados a participar de la misma y a dar clases si ese fuera su deseo, por ejemplo muchos alumnos entregaron trabajos que estaban pactados para esos días.

Pero... ¿Qué se hace en un toma? El martes los chicos ingresaron al Colegio con mochilas, frazadas, bolsas de dormir, lo necesario para sobrevivir a la noche. Al entrar lo primero que se cruzaron fue el control de la comisión de seguridad. Desde allí, escucharon música proveniente del patio Moreno en donde bailaron, con un parlante que ellos mismos habían llevado. Mateo Folgueiro, uno de los chicos que pasó la noche, contó que “había mucha gente” y que se realizaban muchas actividades que esta vez, en comparación con tomas anteriores, estaban bien organizadas. Por ejemplo, hubo un torneo de T.E.G (Plan Táctico y Estrategia de la Guerra) que abarcó gran parte de la noche. En los patios ubicados a los costados del Claustro Central había alumnos que se acostaron a mirar las estrellas o simplemente a charlar y tocar la guitarra. Estas actividades fueron realizadas en el primer piso mientras que el segundo fue reservado para todo aquel que quisiera dormir. Se vieron desde bolsas de dormir hasta colchones inflables con frazadas que sirvieron para contrarrestar el frío. Torneos de Play Station tuvieron lugar en las aulas ya que el microcine se hallaba cerrado por seguridad y los chicos de todos los años interactuaron entre ellos unidos por el reclamo y por la sociabilidad que generan los juegos. Durmieron, cantaron, bailaron, jugaron, trabajaron, cuidaron el espacio. No se rompió nada y la Comisión de Seguridad estuvo atenta; “fue una toma tranquila”, declaró uno de sus integrantes.

Cayó la noche y el día miércoles 12 de abril comenzó temprano: limpiaron y chequearon que no hubiera ocurrido nada grave durante la noche. Algunos chicos habían dormido y otros no, ya sea por disfrutar la noche con sus compañeros o por cumplir con los turnos de vigilancia. Algunos se fueron a descansar a sus casas y otros llegaron para continuar con la lucha junto a sus compañeros.

Hubo muchas actividades en el transcurso del día, entre ellas una radio abierta producida por la emisora del Colegio llamada “La Variopinta” en uno de los patios. “Le dimos un ámbito festivo para atraer a la gente”, dijo Hermes Fernández uno de los protagonistas del medio. No había una temática específica en el programa ya que se consideró a la toma como un espacio de reflexión del centro de estudiantes. “Teníamos más que un derecho, la tarea de representar a las comisiones de cultura y darnos a conocer como espacio, haciendo un llamado a los alumnos que quisieran participar”, agregó Fernández. Hubo bailes, lectura de poemas y hasta imitaciones de relatores de fútbol.

También se organizó un torneo de fútbol en el patio que da al Claustro Alsina con los bancos de plaza como arcos. El reducido 3vs3 tiene mucha historia en el Colegio ya que es una actividad que se ve todos los días en la vereda. Esta vez fueron los patios los que se convirtieron en estadios de fútbol. Faustino Lana, principal coordinador del torneo junto con Manuel de La Iglesia, contó que “la idea de la competencia era realizar una actividad que les guste a todos para poder captar gente y que se pueda bancar la toma desde otro lado conociendo el impacto que tiene el fútbol”. Además, el Claustro Central fue testigo de partidos de balompié y de fútbol tenis inclusive.

En simultáneo a este torneo se realizó una concurrida clase abierta en la puerta del Colegio en la que los chicos juntos con los profesores debatieron acerca del rol de las personas como consumidores de cultura y qué eligen consumir. Igualmente el encuentro entre alumnos y docentes estaba fomentado durante todo el día invitándolos a participar activamente de la toma. Algo similar ocurrió el día anterior cuando se realizaron clases públicas en Plaza de Mayo que también tuvieron gran asistencia, según contó el presidente del CENBA.

También se disputó un torneo de truco que contó con 11 tríos en el Claustro Central que, según los organizadores, hubieran contado con más jugadores si la actividad se organizaba el día anterior.

Para las 20.30 del miércoles estaba pactada una conferencia de prensa unificada entre docentes y representantes de los colegios tomados de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires dado que instituciones como el Mariano Acosta, Carlos Pellegrini, Mariano Moreno, Normal 1, entre otros se encontraban en la misma situación que el Nacional. Según Pont, la idea de esa conferencia era expandir el reclamo y que no se viera como algo puntual del Colegio Nacional de Buenos Aires sino que como un movimiento más amplio y lograr así una mejor cobertura de los medios en otros colegios.

El miércoles se cerró con la proyección de una película titulada “El Estudiante”. Además, esa noche se prohibió el ingreso a cualquier persona que no sea del Colegio ya que éste sería el único que mantendría la toma durante esa noche y así evitar cualquier problema con personas que perjudique la medida.

Finalmente la última noche no hubo inconvenientes. “Fue muy tranquila y con menos gente”, contó Juan Daumas, secretario de turno del vespertino, quien cree que esa situación fue causada por el conocimiento de los chicos de que la toma llegaba a su fin. La brevedad de la medida se debió a que era un reclamo puntual por la represión que sufrieron los docentes. Aproximádamente a las 6 la comisión seguridad comenzó a despertar a los estudiantes que dormían y limpiaron, con la ayuda del personal no docente, el Colegio para dejarlo en condiciones y darle fin a la toma a las 7 del jueves 13 de abril.

Los muchas veces llamados “vándalos”, “vagos” y “pichones de terroristas” realizaron una toma de 36 horas para luchar junto a los docentes en donde realizaron todo tipo de actividades recreativas y culturales y demostraron estar a la altura de una medida fuerte como lo es una toma de colegio y dieron a entender que luchar por sus ideales también es una forma de aprender y crecer como estudiantes.

MAS NOTAS DE ESTA SECCION

Encuentro Nacional de Mujeres

33 Encuentro Nacional de Mujeres: octubre revolución

Para empoderarse bien hay que venir al sur. El Equipo te cuenta desde Trelew cómo se vivió una jornada multitudinaria.

Mujeres

Primer encuentro de mujeres en Deportea

Fue organizado por el Espacio Común de Estudiantes de la escuela con el fin de generar un momento de reflexión respecto a la comunicación con perspectiva de género en la actualidad. Las invitadas fueron Luciana Peker, Liliana Hendel, Verónica Brunati, Malva Mariani, Marirro Varela, Danila Saiegh y Bárbara Crespo.

8M

Feministas en el mundo

Con hiyab, pero sin fútbol. De cómo el género femenino en Arabia Saudita de no tener voto universal, pasa a presenciar partidos de fútbol que antes tenían prohibidos. De cómo la lucha de las mujeres abre caminos y cómo el deporte es herramienta para cambiar la realidad.