De la fiesta a la desazón. El recital del Indio empezó con la temperatura alta, pero se fue enfriando a medida que el cantante pedía calma. Los medios oportunistas buscaron ensuciar la figura del artista.

Van a ladrar a lo bobo

Bruno Pereyra

28 DE MARZO DE 2018

Con una lata de cerveza en la mano y el celular en la otra, un hombre de entre 25 y 30 años le comenta a su interlocutor que tuvo un problema familiar y que el lunes, sin falta, le enviará los papeles que le pidió.

Lleva una remera negra con la leyenda Indio en Olavarría. Marzo 2017 y desde la esquina en la que habla se escuchan los temas de Carlos “Indio” Solari, el cantante que transformó la cotidianidad de una ciudad durante un fin de semana (y tal vez más días).

Olavarría se encuentra en la provincia de Buenos Aires y desde Capital Federal el recorrido de esos 360 kilómetros dura entre cuatro y cinco horas. Con 120 mil habitantes y sin grandes masas de turistas que acudan con asiduidad, la ciudad albergó por primera vez a un mar de visitantes que llegaron desde todos los sectores del país para presenciar una nueva misa ricotera.

Cuando en diciembre del año pasado se confirmó la realización del show algunos vecinos de Olavarría decidieron sacar provecho de la situación y transformaron sus casas en puntos de venta de cerveza, comida y algunos, incluso, cobraban por el uso del baño. Pero lo que no previeron fue que los seguidores del Indio llegaron a su ciudad totalmente preparados y equipados.

Durante el sábado al mediodía, donde hubo pequeñas precipitaciones que por momentos mutaban en grandes lluvias, los fans acamparon y prepararon su asado en cualquier lugar que encontraron, ya sea una avenida, una esquina, un casa abandonada o bajo el techo de un comercio cerrado. Nada iba a detener esa ceremonia en la tormenta, la cual tendría su punto cúlmine a las 21.30 cuando el Indio saliera al escenario.

Alrededor de las 18, la lluvia ya había quedado atrás y los seguidores deambulaban, sin prisa y sin pausa, hacia el encuentro de ese hombre que moviliza a miles con sus canciones y que esperaban volver a ver tras su show en Tandil, en marzo pasado.

La esquina de la avenida Avellaneda y la calle Alsina fue uno de los primeros puntos de acceso al predio “La Colmena”, el lugar que contuvo a más de 200 mil personas. A fuerza de empujones las personas siguieron avanzando hacia un terreno inmenso que, poco iluminado y lleno de barro, hacía más difícil la llegada a destino.

Luego de unos 200 metros se vieron a los primeros hombres que lucían diferentes al resto, con unas pecheras amarillas indicaban el camino a seguir. La llegada era inminente, los cánticos de los fans eran cada vez más fuertes y las luces del escenario comenzaban a verse.

“¡Qué no voy a pasar!”, le dijo un hombre a otro que pretendía pedirle su entrada en el último acceso al recital, nada podía impedir el paso de esos miles, de esa masa.

Pasadas las 21.30 las estrofas de Barbazul versus el amor letalcomenzaron a sonar y con una campera roja el Indio Solari salió a escena mientras que desde la última de las quince torres de sonido que se instalaron en el predio una madre con su hijo disfrutaban de ese momento.

Pero cuando el cantante paró el show a pocos minutos de haber arrancado debido a los empujones y caídas de algunos fans, la adrenalina y emoción que sentían fue disminuyendo, temieron que ese fuese el final pero el regreso de la música los alivió. Aunque ya no fue lo mismo, el público ni el Indio eran los mismos. El cantante, preocupado por algo que no podía resolver, decidió tocar temas “tranquilos”, que no provocaran demasiados saltos ni empujones entre el público.

Desde atrás, se notó cómo varios comenzaron a irse del show cuando promediaba, las calles que habían estado inundadas de espíritu festivo se mostraban ahora llenas de incertidumbre y desazón.

Luego de haber recorrido más de 30 cuadras, la madre y el hijo se detuvieron a escuchar Ji-ji-ji, el tema que suele ser el último en cada show del Indio y que representa lo que se ha denominado el pogo más grande del mundo. Impresionados continuaron el camino hasta su casa, allí en Olavarría, la ciudad que durante este fin de semana perteneció a los ricoteros.

Minutos antes de irse a dormir el joven tomó su celular y leyó que varios medios hablaban de “tragedia” y que el show había dejado siete muertos. Totalmente agotado por la larga jornada decidió dejar de lado su teléfono e irse a dormir con la certeza de que a la mañana siguiente varios medios iban a estar haciéndose eco de la situación, intentando aprovechar al máximo de lo sucedido e iban a estar “ladrando a lo bobo”.

Desgraciadamente, no se equivocó.

MAS NOTAS DE ESTA SECCION

Mujeres

Primer encuentro de mujeres en Deportea

Fue organizado por el Espacio Común de Estudiantes de la escuela con el fin de generar un momento de reflexión respecto a la comunicación con perspectiva de género en la actualidad. Las invitadas fueron Luciana Peker, Liliana Hendel, Verónica Brunati, Malva Mariani, Marirro Varela, Danila Saiegh y Bárbara Crespo.

8M

Feministas en el mundo

Con hiyab, pero sin fútbol. De cómo el género femenino en Arabia Saudita de no tener voto universal, pasa a presenciar partidos de fútbol que antes tenían prohibidos. De cómo la lucha de las mujeres abre caminos y cómo el deporte es herramienta para cambiar la realidad.

8M

Goles en contra de la brecha salarial

Selecciones femeninas de fútbol luchan por equiparar sus sueldos anuales con el de los hombres mientras que las jugadoras de Noruega lograron marcar el camino de la igualdad y consiguieron una mejora salarial.