Miles de historias confluyeron ayer en la marcha desde el Congreso hasta la Plaza de Mayo, en el marco del Día Internacional de la Mujer. Con cientos de motivos para marchar, todas coincidieron en el mismo grito: ¡Ni una menos!.


"Mujer bonita es la que lucha"

Catalina Sarrabayrouse

28 DE MARZO DE 2018

Ayer decidimos marchar para que no haya otra mujer más que enterrar.

Decidimos gritar para así la historia cambiar.

Mientras Evita nos veía desfilar, orgullosa de que por nuestros derechos decidamos luchar.

Desde arriba de un puesto de diario algunos bailaban, mientras otros desde los balcones miraban.

En las calles retumbaba: “Se va a acabar, se va acabar, esa costumbre de matar”, buscando así al patriarcado eliminar.

Algunas mujeres llevaban camisón y otras mostraban su pezón, pero todas marchábamos con el corazón.

Algunas pedían que un Milagro ocurriera en alguna Sala y se acordaran de liberarla.

Muchas fueron las madres que decidieron parar esta tarde para que sus hijas no sean vulnerables ni maltratables.

“Mujer bonita es la que lucha”, dicen y ahí estábamos nosotras diciéndole ¡Fucha! al machismo que fomenta ese abismo entre el hombre y la mujer.

El 8 de marzo caminamos para nunca más tener que correr de algún hombre que nos quiera tocar sin nuestra voluntad acatar.

¡Ni una menos, vivas nos queremos!

Siro

Él es Siro. Tiene 9 años y sostiene firme una bandera que es más grande que él. Mientras su madre se alista para marchar, él la observa calladito. Siro tiene claro por qué está ahí: “El machismo les pega, las maltrata y yo quería acompañar a mi mamá”, dice con seguridad este hombrecito que lucha por la igualdad.

Ina

Las distintas experiencias que atravesó en su vida le permitieron formar una visión crítica de la sociedad patriarcal. “Estoy acá por la falta de oportunidades de la mujer, porque pienso que tenemos derecho a todo, a nuestro cuerpo, al aborto, a casarnos, a estar solteras y sobre todo a tener hijos cuando querrámos” , asegura. La hija de Ina tiene 39 años y no tiene hijos, su última pareja se sorprendió ante esto, ya que le resultó extraño que “una chica tan bonita no tenga familia”. Ina marcha para que el machismo acepte que no todas las mujeres quieren ser madres, que se respete sus decisiones y no sean juzgadas.

Sarah

Ella lleva en alto la imagen de una mujer. “Justicia por Suhene”, se puede leer. La que se observa en la foto es su hermana que tenía 26 años y hoy no la acompaña en la marcha porque fue víctima de femicidio en 2015. La pareja de Suhene, Damián, le dio una golpiza en la cabeza tan fuerte que le provocó una hidrocefalia. En ese instante ella perdió el conocimiento, pero la situación se agravó y con los meses no podía leer, perdió la visión y los dolores de cabeza eran cada vez más intensos. Luego de ocho meses, un 16 de marzo, falleció en el hospital. Hoy, Damián no cumple condena alguna por lo ocurrido.“El abogado de él dijo que eso se puede generar por tomar anticonceptivos. Es una locura porque todas tomamos y solo se puede empeorar el anticonceptivo si la mujer ya tiene un problema y ella no tenía ninguno estudiaba veterinaria en la UBA”, comenta Sarah angustiada.

No solo perdió a su hermana sino también su trabajo. Otra de las razones por las cuales decide marchar es porque hace dos días fue despedida en el Banco Ciudad. “Tenía una licencia psiquiátrica y no admiten que una empleada esté faltando más de un mes, tengo una hija de cuatro años y no sé cómo voy a hacer”, comenta con tristeza. Ella no solo lucha por su hermana y las víctimas de femicidio, sino también por las oportunidades laborales que se les da a las mujeres, en cada paso que da en esta marcha intenta reescribir su historia.

Laura y Melisa

Una madre que busca educar con el ejemplo y su hija que acompaña con la bandera en movimiento. Ella cree que la única forma de lograr que algo cambie es a través del grito de la gente y que los niños son el futuro, por eso elige traer a Melisa a esta movilización. Yo quiero que ella aprenda desde chica a defender sus derechos, que lo que no le guste lo reclame y se queje, que nunca calle”, sostiene Laura conmovida. Mientras habla, su pequeña de 7 años la mira con admiración y cuenta que hoy eligió acompañar a su mamá.

Juan

En medio de tantas mujeres se lo puede observar a él, callado y curioso. La situación lo preocupa, pero sobre todo se ocupa. Asiste a la marcha porque no tolera lo que está sucediendo, repudia los femicidios y al machismo que arrasa con la igualdad. “No puede ser que las estén matando, golpeando, les quitan todos sus derechos”, dice con bronca. Además cree fervientemente que los géneros se complementan, que sin uno el otro no existiría y partiendo de esta premisa es que cree que los hombres deben participar de este encuentro: “A todas estas mujeres les digo que sigan luchando y traigan de la oreja a todos los hombres de su vida”.

Ana María y Luis (ecuatorianos)

Enamorados y unidos deciden marchar para ponerle un freno a la trata sexual, a la desigualdad y sobre todo para luchar contra los problemas que se enfrentan en su país en los trabajos de extracción. La situación en Ecuador es compleja. “Hay un despojo del territorio, llegan muchos hombres y crecen los casos de violación y de trata, la idea es visibilizar eso también”, asegura Ana María con indignación.

Por su parte, Luis cree que es fundamental la presencia de los hombres en esta movilización. “Los victimarios somos los hombres y el fin del patriarcado es una lucha de todos. Me parecen irresponsables los hombres que no asisten,concluye.

Iara y Micaela

Ellas deciden maquillarse porque creen que es fundamental visibilizar la realidad, que ocultarla solo fomenta el machismo y la violencia debe ser expuesta. Así, maquilladas y unidas, estas amigas marchan por sus derechos, por ser libres y sentirse respetadas.

A pesar de que les parece correcto que algunos hombres participen de este paro, creen que es un lugar propio que no debe ser invadido. “No nos gusta que crean que esto pasa gracias a ellos, que nos están bancando y por eso esto crece. Yo si tuviera pareja no le pediría que me acompañe porque se que lo puedo hacer sola”, comentan con firmeza.

Nadia y Camila

Mientras toman una foto para el recuerdo, Camila sostiene a una de las dos hijas de su amiga. Ella decide venir a la marcha porque no quiere tener más miedo.“Siempre me tengo que cuidar del horario, a qué hora puedo llegar o tomar el colectivo solo si alguien me va a buscar a la parada. Me da miedo caminar sola”, confiesa Camila.

Por otra parte, Nadia decide participar de esta movilización con el fin de construir un futuro mejor para sus hijas. Le aterra imaginarse a sus pequeñas creciendo en una sociedad machista, que las mata o las viola. Además marcha por su marido: “A él solamente le dieron dos días cuando yo tuve a la nena y como él quería estar más tiempo tuvo que renunciar. Eso tiene que cambiar, sufría mucho al alejarse de la bebe”, reclama Nadia.

Alicia

Ella es una madre luchadora que cree que la única forma de revertir la cultura machista es generando consciencia y para eso las marchas son fundamentales. Además está segura que la mejor forma de colaborar es educando: “Hay que criar a los hijos de manera diferente, tratar de plantearle la igualdad con la compañera, que lave los platos no porque ayuda sino porque todos en la casa lo hacemos por igual”, pregona Alicia.

Fotos: Facebook Iri Lavallena Fotografía

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