El arquero titular del equipo argentino, que jugará la final del próximo domingo contra Alemania en el Maracaná, tiene una vasta experiencia con la celeste y blanca, tanto a nivel sub 20 como mayor, y a pesar de haber sido cuestionado en muchos momentos de su carrera es un estandarte para esta selección.

Romero y la albiceleste

Ignacio Agustín Fernández @NachoAFernández

28 DE MARZO DE 2018

Sergio Romero vistió los colores de la selección desde sus inicios como jugador. Cuando tan solo era un joven de 19 años que soñaba con consagrarse en Racing Club, el equipo de sus amores, Hugo Tocalli lo llamó para que integrara el seleccionado sub 20 en el campeonato sudamericano que se disputó en Paraguay y donde consiguieron la clasificación al Mundial de aquel año. A base de buenas actuaciones, supo consagrarse en un campeonato en el que jugaban futbolistas que terminarían siendo estrellas de primer nivel como Arturo Vidal, Edinson Cavani, Alexandre Pato y Ángel Di María. Tras quedar por detrás de Brasil en la fase final, el equipo que integraba Chiquito pudo lograr el objetivo de clasificar al Mundial de Canadá.

Algunos meses después, Tocalli juntó a gran parte de ese plantel para lograr el bicampeonato en Norteamérica. Sergio volvió a vestir el buzo de la selección y fue parte de un sólido equipo. Durante los siete partidos que jugó, tan solo le convirtieron 2 goles. Esa selección integrada por Agüero y Di María, se consagró con el título y volvió a dar la vuelta en la categoría.

Un año más tarde, Sergio Romero ya vestía los colores del Az de Holanda, y Checho Batista, entrenador del seleccionado nacional en aquel momento, lo integró en el equipo olímpico que viajó a Beijing. Chiquito entró casi de casualidad al once titular, dado a que debió suplantar a Oscar Ustari que sufrió una rotura de ligamentos. El actual arquero de Mónaco se calzó los guantes en el último encuentro de la fase de grupos ante Serbia y, a partir de allí, se adueñó del arco. En los cuatro partidos que disputó, mantuvo la valla invicta y ganó la medalla de oro. Allí, en China, pudo conocer a un ídolo con quien mantendría una entrañable relación y una confianza mutua, Diego Armando Maradona.

Uno de los mejores 10 de la historia fue quien le dio la confianza en el arco de la selección mayor. Si bien había estado en el banco de suplentes cuando Alfio Basile era el entrenador, Romero estuvo en los once titulares de la mano de Diego. Luego de haber recibido tres goles en seis partidos y estar presente en duelos definitorios para que Argentina clasifique a la Copa del Mundo, Maradona lo integró en la lista de 23 jugadores que viajaron a Sudáfrica.

En la fatídica Copa, Chiquito recibió tan solo un gol en la fase de grupos por un desentendimiento defensivo. Además, se lo vio seguro con la complicada Jabulani. Con el entrenador de arqueros practicó mucho cómo rechazar la pelota con los puños, estrategia que supo emplear durante los partidos. Ya comenzada la segunda ronda, y luego de no poder evitar un tanto ante México, fue el arquero de la dura goleada ante Alemania. Los cuatro goles que convirtieron los europeos, significó el fin de un proceso en el que todos soñaron con levantar la Copa.

Con la llegada de Sergio Batista al seleccionado argentino, Romero continuó siendo el 1 del equipo nacional. Luego de algunos amistosos, Chiquito fue convocado para ser el arquero titular de la Copa América. Los dirigidos por el Checho no tuvieron un buen funcionamiento, pero Romero recibió tan solo dos goles en los cuatro partidos que disputó. Sin embargo, su actuación se vio opacada debido a que no pudo atajar ningún penal en la definición ante Uruguay en cuartos de final.

Cuando Alejandro Sabella llegó a la selección, Romero continuó siendo el titular. A pesar de que Mariano Andujar tuvo la oportunidad de estar entre los once, no perdió el puesto. Sin embargo, algunos errores individuales hicieron que la gente lo cuestione. A partir de allí, el público empezó a pedir por los arqueros que se destacaban en el campeonato local como Barovero, Marchesín y Orión. A las malas actuaciones, se le sumó la poca partición de Romero en su nuevo equipo, Mónaco.

A pesar de los reproches de los argentinos, Alejandro Sabella consolidó un grupo del que Chiquito era parte y cumplía el rol de arquero titular. Ya en la Copa del Mundo, Romero superó las expectativas y fue una de las figuras más influyentes para que Argentina esté en la final que se jugará el próximo domingo en el Maracaná de Rio de Janeiro, y nada más ni nada menos que contra Alemania, reeditando la final más disputada en la historia de los mundiales.

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