El director técnico logró que Los Gladiadores se convirtieran en el mejor equipo de la historia argentina, con participaciones destacadas en varias competencias internacionales. Ahora, el conjunto se prepara para jugar en el Torneo Panamericano, entre el 10 y 20 de junio en Tecnópolis, y luego en Río 2016.

El exitoso ciclo de Eduardo Gallardo

I. Arinovich, R. Cometti, F. Laudonio, A. Orellana y F. De Virgilio

28 DE MARZO DE 2018

“Este equipo no tenía estrellas, se fueron formando con nosotros”, dice Eduardo Dady Gallardo, director técnico de la Selección Argentina de handball, sobre los jugadores que protagonizan el exitoso proceso que él encabeza desde fines de 2007. En este período, Los Gladiadores lograron la medalla de oro en los Juegos Panamericanos de Guadalajara 2011, y el puesto número 12 en los mundiales de Suecia 2011 y Qatar 2015, la máxima marca histórica. Y se preparan para participar en los Juegos Olímpicos de Río.

Gallardo, con más de 50 títulos como entrenador de River, llegó en 2006 a los seleccionados nacionales de cadetes y juveniles, y ese mismo año logró la clasificación para el Mundial Juvenil de Bahrein 2007. “Antes de arrancar el torneo, Dady vaticinó que con ese equipo íbamos a llegar a la semifinal”, dice Guillermo Milano, asistente y mano derecha de Gallardo, quien junto al preparador físico Guillermo Cazón y el doctor Carlos Martino completan el cuarteto técnico desde esa época. Y así fue: Los Gladiadores llegaron a semifinales y perdieron frente a Dinamarca, que se coronaría campeón. En ese equipo ya se vislumbraban jugadores con mucho talento, como Diego Simonet, Juan Pablo Fernández, Federico Vieyra y Pablo Vainstein.

Dos años después, en 2009, la selección juvenil participó del Mundial realizado en Egipto, donde quedó en el sexto lugar. “En lo personal, uno de los picos más altos del ciclo fue Egipto, porque se vio reflejado el trabajo que se había hecho durante cuatro años con los más chicos”, dice Gallardo.

Para entonces ya hacía un año que Gallardo estaba también a cargo de la Selección Mayor, con la que debutó internacionalmente en el Panamericano de Handball 2008. “Uno de los puntos más bajos fue el Panamericano y el Mundial de Croacia del año siguiente, donde no pasamos de ronda", dice el técnico. "Como en todo proceso de cambio, era previsible que esto pasara porque hacía poco que habíamos llegado. A eso se le sumaron algunos conflictos internos que habían antes de que asumiéramos”.

“Dady ya tenía su grupo de jugadores jóvenes con los que habían conseguido logros importantes, pero cuando él asumió confió en los que ya estábamos y, gracias a su apoyo, se pudo formar un gran grupo”, cuenta Federico Pizarro, el extremo derecho de Los Gladiadores y participante del Mundial de Suecia 2011, en el que el conjunto argentino consiguió el decimosegundo puesto, con grandes actuaciones frente a Dinamarca y Polonia, dos potencias del deporte.

Ese mismo año, la Selección Argentina tuvo otro logro histórico al vencer a Brasil en la final de los Juegos Panamericanos de Guadalajara y así clasificarse por primera vez para los Juegos Olímpicos, que se llevarían a cabo en 2012 en Londres. “Fue un sueño cumplido haber llegado a Londres y, encima, con el grupo que estábamos hace tantos años", dice Milano. "Tal vez, al ser la primera experiencia, todo nos impactó demasiado y costó”. El conjunto argentino derrotó al inglés, pero perdió los otros cuatro partidos que disputó. Terminó en el décimo puesto sobre un total de doce selecciones.

Después de Londres 2012, la Selección Argentina tuvo un 2013 irregular. En el Mundial de España 2013, ganó un solo partido (Montenegro) y perdió cuatro consecutivos (Brasil, Alemania, Francia y Túnez), resultados que la dejaron en el decimoctavo puesto. Ese mismo año sufrió la baja de tres jugadores importantes, Juan Pablo Fernández, Agustín Vidal y Damián Migueles.

Los Gladiadores se recuperaron a partir de 2014, cuando ganaron el Torneo Panamericano al vencer por 11 goles a Brasil. Al año siguiente, en el Mundial de Qatar, consiguieron el doceavo puesto, luego de sortear la zona más difícil del certamen jugándole de igual a igual a los poderosos: victoria a Rusia, empate ante Dinamarca y derrota por un gol contra Polonia. En octavos de final, perdieron frente a los campeones, Francia.

Este año, el conjunto argentino disputará el Torneo Panamericano entre el 10 y 20 de junio en Tecnópolis, para clasificar al Mundial de Francia 2017. “Jugar de local, de alguna manera, te obliga a ganar", dice Gallardo. "Venimos triunfando en tres Panamericanos seguidos y queremos ser el primer equipo en Sudamérica en ganarlo cuatro veces consecutivas”, agrega. El seleccionado argentino, como integrante del Grupo A, deberá enfrentarse a Chile, Groenlandia, Guatemala, Canadá y México.

Una contra será la ausencia de Diego Simonet, la gran figura del equipo y uno de los mejores jugadores del mundo, que no participará del torneo debido a la rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha que sufrió en marzo pasado, mientras disputaba un encuentro para el club francés Montpellier. “Es un jugador importante y diferente a los demás, pero creo que el grupo está preparado para suplirlo con las características adecuadas”, dice Gallardo. “En la parte humana se pierde mucho porque es un referente en el equipo y creo que era su mejor momento”.

Después del Panamericano, los Gladiadores tendrán la cita máxima en los Juegos Olímpicos de Río, que comenzarán el 5 de agosto próximo. El objetivo planteado por Gallardo es, en principio, “pasar de ronda, conseguir un diploma olímpico y ver después hasta dónde se puede llegar”. Milano sube la apuesta: “Siempre hay que plantearse metas importantes para no conformarte. Mínimamente, habrá que pasar de ronda y después pelear por una medalla”.

El contrato de Gallardo como técnico de la Selección vence luego de los Juegos Olímpicos. Sin embargo, el entrenador cuenta que la Confederación Argentina de Handball le solicitó que continúe hasta el Mundial de Francia 2017, para, de ese modo, completar el ciclo, y él ya aceptó.

Las claves del éxito del ciclo Gallardo, según Milano, son la unión y la comunicación: “Lo bueno de este cuerpo técnico es que los cuatro integrantes somos piezas fundamentales. Dady es el más importante, pero los demás también aportamos mucho. Él es muy inteligente, se entiende muy bien con los jugadores y nunca tiene conflictos. Maneja muy bien los grupos. También es un logro de la camada de jugadores y de los dirigentes”. Según Pizarro, Gallardo "orquestó a los Gladiadores desde 2008. El gran grupo que se armó fue casi todo mérito suyo”. Por su parte, Gallardo dice que se "mezcló un grupo de gente interesante, con características diferentes y con un objetivo en común. Las claves de los éxitos fueron el hilo de conducción y el manejo que llevamos entre todos".

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