Los chicos con necesidades especiales de la escuela Heme Aquí de Berazategui, que es apadrinada por Roberto De Vicenzo, se reúnen cada domingo a jugar. El objetivo es, entre otras cosas, incentivarlos desde el deporte a superar sus capacidades.

El golf como herramienta de inclusión

D’Emilio @anyudemilio, @LuciaFGatti y Moreno @morenojuan95

28 DE MARZO DE 2018

Noche del sábado. Está nublado. Quizá Celeste esté mirando por la ventana si se larga o no a llover. Tal vez Gonzalo en su casa haga lo mismo, o Silvana esté mirando la tele para ver qué dice el pronóstico. Una llovizna o un chaparrón -lo mismo da- arruinaría la mañana del domingo que tanto añoran.

Los jóvenes con capacidades diferentes de la escuelita de golf Heme Aquí Maestro Roberto De Vicenzo, de Berazategui, se reúnen cada domingo en el club Los Privilegiados de Hudson a jugar al golf. Esta es una de las sedes, las demás están en Palermo, Villa Adelina, Mar del Plata, Monte Hermoso, Necochea, Tandil y Mendoza y también en Uruguay, en las ciudades de Colonia y Puntal del Este.

La socióloga y golfista Nora Lelczuk fundó hace 13 años la asociación sin fines de lucro Heme Aquí, que tiene como fin ayudar a personas con necesidades especiales a través de la metodología de Golf-Terapia.
Lelczuk es madre de una joven con necesidades especiales y desde los comienzos de la organización abogó para que su hija -como tantas otras personas- pueda crecer y desarrollarse en un mundo más justo y equitativo.

Desde Heme Aquí se hace hincapié en que trabajar para "reforzar la autoestima de los alumnos, incentivarlos a poder superar sus capacidades, tener una actitud positiva ante la vida y aprehender valores éticos y morales".

En Berazategui, la escuela se fundó por iniciativa de Carlos Oliva Siris, quien es periodista y aficionado a este deporte y, hace varios años, tenía un programa de golf en la TV local junto al mejor golfista argentino de todos los tiempos, Roberto De Vicenzo.

Aquel programa de televisión llamado El mundo del golf fue el puntapié inicial y luego consiguieron lugar para la escuela en el Club Deportivo Berazategui. "Los padres participan mucho. Para las giras, la municipalidad nos ayuda con el transporte. En verano se para la actividad porque los chicos generalmente van a las colonias todo el día y los domingos están en su casa", afirma.

Pegarle a esa pelotita

Silvana es una de las chicas que está desde que nació la escuela de Berazategui, viajó a varios torneos y recuerda con cariño el que disputó en Chapadmalal. "La pasamos lindo y además ganamos trofeos", cuenta la joven quien asegura que una de las cosas que más le gusta es ir los domingos y jugar junto a sus compañeros.

"Para los chicos es muy especial, porque ellos ahí descargan todo. Cuando ves cómo se preparan y se concentran para pegarle a la pelotita te das cuenta que es como una terapia para ellos", asegura Julio César Storani, quien es profesor en Heme Aquí Berazategui desde hace cinco años y ve la evolución de sus alumnos día a día. "Pasan un momento maravilloso. Se divierten", afirma.

Otro de los profesores, Ceferino Blanco, comenta que hay dos nenes autistas que mejoraron mucho con respecto a la concentración y la fuerza. "Hay papás que nos dicen que el sábado a la noche los chicos ya están preparando sus cosas para jugar. Acá no hay muchas reglas. Vienen a pasar el momento", cuenta.

Con pocos recursos

Los chicos de la escuela Heme Aquí Berazategui están bastante condicionados con el lugar en la actualidad, porque tuvieron que mudarse de predio. Es por ello que cuando hay otra actividad o jornada deportiva en Los Privilegiados no puede "entrenar con normalidad".

Además, el profesor Blanco, explica que todos los elementos para poder desarrollar la práctica los consiguen ellos. "A veces pedimos donaciones y hay gente que se suma y vamos consiguiendo más cosas", detalla.

Como en todos los deportes, los chicos elongan antes y después de jugar. Miriam Ballester, quien desde años se ofreció voluntariamente, es la encargada de hacer juegos de estiramiento de músculos para los chicos. Postas con aros, juegos para mantener el equilibrio, se realizan al inicio y al final de cada jornada de gol. "Primero hacen el calentamiento y estiran. Después comienzan la actividad y cuando terminan volvemos con el estiramiento", explica.

Ballester, es la esposa de Storani, uno de los profesores. Al principio iba los domingos pero le había aclarado a su esposo que solamente lo iba a acompañar pero sin participar. "El día que me involucré, me metí con todo. Ellos me llenan el alma", expresa la mujer.

De lujo

En abril de este año, el padrino de la escuela, Roberto De Vicenzo, fue homenajeado y celebró su cumpleaños número 92 junto a los chicos de la escuela. "Ser homenajeado siempre es agradable cuando se hacen las cosas bien. Si la escuelita sigue siendo buena me va a dar un placer enorme", expresa.

Además, el golfista destaca algunas de las enseñanzas que le ha dejado este deporte: "Lo primero es aprender a respetar el reglamento, porque si no se respeta, no se puede jugar. El golf me ha enseñado eso, que lo primero que hay que respetar son los reglamentos, tanto de la vida como del juego".

Según De Vicenzo, el golf es un deporte entretenido "más de lo que la gente cree". "Para muchos es un deporte aburrido. Es un juego en donde hay que saber dominar la pelota", cuenta.

Para unos pocos

Desde siempre, el golf estuvo pensado como un deporte elite y esto se debe a los costos que tienen los elementos necesarios para jugarlo. El año pasado se conoció la historia de Dylan Reales, un chico oriundo de la Villa 31 que es golfista.

Dylan empezó a acercarse a este deporte cuando con un palo de golf artesanal comenzó a pegarle a los limones, las papas y los tomates que quedaban tirados en el suelo luego de una jornada de feria en la villa.

Luego, esas casualidades que tiene la vida –o el destino- hicieron que el chico acompañara a su abuelo a hacer un flete en la zona de Palermo donde tras recorrer y dar vueltas terminaron en el campo municipal de golf donde había un cartel donde se leía: "Clases gratis para chicos de menos de 10 años".

"El loco del palo" –como lo conocen en su barrio- hoy es una promesa del golf y su condición humilde no le impidió nunca jugarlo, ni siquiera cuando le robaron la bolsa con sus palos. Aquella vez, el director técnico argentino, Claudio Boghi, tras conocer la noticia se acercó a Dylan y le dio dinero para que se comprara una bolsa nueva con palos. La bolsa que hoy ostenta la leyenda "Gracias Claudio Boghi".

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