La historia se repite y el colonialismo español se mantiene en América Latina con la complicidad de la Conmebol. Crónica de un saqueo.

Primero se llevaron el oro y ahora la final de la Libertadores

Federico Bairgian @fedebairgian

28 DE MARZO DE 2018

El Monumental se vacía y mientras tanto empiezan a ocuparse las butacas del Bernabéu. Pasaron 16 días entre que se suspendió el partido por la agresión al micro de Boca en la esquina de Avenida del Libertador y Lidoro Quinteros, y el uruguayo Andres Cunha dio el pitido inicial en Madrid. En un partido digno de pelicula, River gritó campeón de América en Europa y el clásico de Argentina, fue una fiesta que se quedó España.

Es sin dudas el fútbol profesional uno de los deportes y espectáculos con mayores ganancias a nivel mundial, sin dejar de lado que para que el negociotenga elevadas ganancias, hay una minoría o mayoría según la perspectiva desde la que se la observe, con una decadencia que justifica las riquezas de otros. El fútbol, como tantos otros deportes de América Latina, no está exento de su lugar de procedencia y los ejemplos se ven tanto en las tribunas como en las categorías inferiores y de ascensos.

La palabra "pasión" puede resumir lo bello y justificar lo inexplicable. Líneas borrosas, puertas y alambrados separan las formas de vivirlo. Algunos sonríen por un gol y otros cuando engorda su billetera. Sería entonces imposible no escribir y remarcar lo que pasó. No hablar seria guardar un silencio parecido a la estupidez.

Los aviones parten a Madrid, 10.000 kilómetros de distancia separan la Capital del Río de la Plata con la capital de la monarquía española. La Conmebol a cargo de lo que antes era la Copa Libertadores de América y hoy -en las redes- rebautizada como Conquistadores de América, con el paraguayo Alejandro Domínguez a la cabeza, considera a España, la potencia que mayor presencia colonial impuso en el continente, como la mejor sede para este partido. En todo aspecto la amnesia parece ser un mal tan habitual como común entre los dirigentes y los organismos de seguridad, basta con ir a los diarios de mayo del año pasado para encontrar que, en la previa del clásico de Madrid entre el Atlético y el Real hubo 25 heridos luego de que algunos hinchas rojiblancos lanzaran botellas al micro de los fanáticos merengues y posteriormente la policía interviniera, finalizando con cinco uniformados que eran parte de la lista de lesionados.

Todo pasa y es así que Europa recibió a dos de los equipos más ganadores y con mayor recaudación de América Latina (en el presupuesto aprobado por la Asamblea de representante de Boca juniors 2018/2019 se estipularon ingresos por 2.366.376.049 pesos, mientras que la Comisión directiva de River Plate lo hizo con ingresos que rondan los 2.614 millones de pesos). La gran final de vuelta había dejado en concepto de entradas más de 100.000.000 de pesos, dinero que deberán devolver.

El partido vale oro, pero no hizo falta una expedición para robarlo. Felices de sacar provecho y sumar unos euros extras debieron estar los hinchas del club que en su escudo resalta a la corona borbónica, la banda morada de la Región de Castilla y la R del título de Real, otorgada el 29 de junio de 1920 por el Rey Alfonso XIII. Las reventas de entradas tuvo un módico precio que fue desde los 400 a 2000 Euros.

Para poner las cosas en claro, el saqueo y sometimiento data de a finales del siglo XV, luego de que Cristóbal Colón llegara en 1492 con el apoyo de la Corona de Castilla y posteriormente el Imperio Británico, Francia y los Países Bajos, entre otros, continuaran. El primer mundo no sería primero sin la depredación histórica de la colonización al mal denominado tercero, lo mismo sucede en el fútbol. Parece, pero nunca salimos de la jaula del subdesarrollo, todo sigue igual. Incluir la exageración podría ser en esta ocasión una herramienta válida para seguir la misma línea de pensamiento y encontrar cuantas similitudes, salvando detalles, existen entre el pasado, presente y futuro de los intereses que unen a ambos continentes.

Se robaron el clásico del fútbol argentino, pero no fue lo único ni lo primero. Actualmente 84 jugadores latinoamericanos juegan en la primera liga de España y cada año un éxodo de jóvenes promesas pisa el Viejo Continente, donde dicen vive la elite y se alcanza la gloria. Los pruebas tienen fecha en 2004 cuando un tal Lionel Messi se negó a vestir la camiseta de la paradójicamente furia roja. Sin ir más lejos el representante de Exequiel Palacios, Renato Corsi, explicó que probablemente el mediocampista de 20 años que tiene el millonario sea refuerzo de la Casa Blanca en la próxima temporada.

El deporte resulta ser una máscara del negocio, como lo fue la fe católica dirigida por el Papa Alejandro VI durante la masacre a los nativos. Vemos como el futuro repite el pasado, hablar de violencia se sigue siendo la excusa favorita para justificar lo injustificable. Parece ser que en siete siglos nadie encontró mejor solución para “los inadaptados“ que la de arrebatarles sus pertenencias.

La popularización del fútbol en la Argentina en el 1900 se encuadra con el proceso de construcción de la Buenos Aires moderna (1880-1920). El loteo de tierras genero la formación de vecindarios, a su vez se ampliaba la red vial y el estado emprendía obras como la formación de escuelas, todo esto acompañado de la llegada de inmigrantes que con su aporte duplicaron la cantidad de habitantes a más de un millón y medio. La gran mayoría de los clubes porteños tienen en común sus orígenes, todo nace de la necesidad que tenían los Joven argentinos de entre 12 y 20 años, de padres inmigrantes o criollos, estudiantes secundarios o universitarios, empleados en grandes tiendas, pequeños comercios o talleres, de tener un espacio propio que los identifique, su club y su cancha de fútbol. Boca Juniors, fue fundado en dicho barrio el 3 de abril de 1905 por seis vecinos adolescentes hijos de italianos, mientras que River Plate se crea tras la fusión de dos clubes existentes del mismo barrio conocidos como Santa Rosa y La Rosales, ambos en su mayoría con fundadores hijos de italianos. El arraigo de las familias que dejaron su tierra natal para buscar nuevas oportunidades en otra nación empezaba cobrar sentido. Extrañar se hacía más fácil o por lo menos había motivos para quedarse, sus hijos eran argentinos y tenían proyectos. La tierra que dio su espalda a una gran parte de la clase trabajadora ahora recibe con las puertas abiertas a los clubes que sus descendientes crearon, porque ahora les sirve, ya son negocio.

Hay que alentar y no importa nada. El amor convive con el sufrimiento, mientras que el frenesí se va transformando en vehemencia. Como diagnosticar a un hincha, sabiendo que el remedio también es la enfermedad. La Conmebol cruzó una línea y entre tantos abusos, se aprovechó de la pasión.

El segundo semestre de 2018 la Argentina sufre una tasa de desocupación del 9,6% y una inflación del 45,9 %. Los motivos son insuficientes y casi nulos para que el mediáticamente llamado superclásico se realizara sin precedentes, en otro continente. La crisis económica no fue contemplada por los organismos de fútbol que entre sus consideraciones claramente el bolsillo del hincha no era una preocupación. Privilegiados son los que viajaron, si bien hay Copas como la Intercontinental que, si se realizan en otro país, bajo qué modalidad se juega la más importante de América en otro lugar que no sea América. Lamentablemente los que mantienen viva la llama del cariño por la camiseta, quedan marginados en estos momentos. Ser hincha tiene precio y si no hay que ser barrabrava, dirigente, político o millonario.

El filtro de seguridad dejó afuera a las personas de menores recursos económicos. Las garantías tampoco existian en los países vecinos como Brasil, Uruguay, Paraguay, Bolivia y Chile. No hay que confundirse, ni mucho menos cegarse, no importa el nombre del campeón, solo hay que saber que lo del domingo 9 de diciembre no fue algo único en la historia, sino la misma historia contada de otra forma.

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