Macarena Sánchez juega en UAI Urquiza, último campeón, y es estudiante de Trabajo Social en la UBA. Además, tiene otro trabajo, ya que no puede vivir del fútbol.

“Estudiar te lleva a darte cuenta que no todo es fútbol en la vida”

Santiago Clavero y Francisco Rodríguez

28 DE MARZO DE 2018

Una mujer que no tiene pelos en la lengua a la hora de expresar su malestar y que no le escapa a las cuestiones sociales y políticas. Estudia trabajo social en la UBA mientras se gana la vida en una empresa de higiene ambiental como administrativa. Esa es Macarena Sánchez, delantera de la UAI de Urquiza, el último campeón de la liga femenina de fútbol.

Con 20 años, la santafesina arribó a Buenos Aires en 2012 para dedicarse al fútbol. Con el paso del tiempo, no sólo se centró en el deporte sino qué también miró hacia otros horizontes. Feminista, perseverante, solidaria, fuerte y con ganas de seguir aprendiendo y formándose.
Macarena además de romper con las redes de las arqueras rivales, participa de todos los debates. La delantera cuestiona la comodidad de muchos de los futbolistas profesionales que no quieren incursionar en la educación superior, opina sobre el último conflicto universitario y de los beneficios que da estudiar una carrera en una universidad nacional.

Con 20 años, la santafesina arribó a Buenos Aires en 2012 para dedicarse al fútbol. Con el paso del tiempo, no sólo se centró en el deporte sino que también miró hacia otros horizontes. Feminista, perseverante, solidaria, fuerte y con ganas de seguir aprendiendo y formándose.

Macarena además de romper las redes de las arqueras rivales, participa de todos los debates. La delantera cuestiona la comodidad de muchos de los futbolistas profesionales que no quieren incursionar en la educación superior, opina sobre el último conflicto universitario y de los beneficios que da estudiar una carrera en una universidad nacional.

-¿Cómo haces para estudiar, trabajar y jugar al fútbol?

-Es difícil el ritmo de vida. Trabajo de 8 a 14, entreno de 15 a 18 y curso de 19 a 23 hs. La mayoría de los días es así, pero ya me acostumbré. A veces me cuesta encontrar momentos para estudiar pero apenas tengo un tiempo libre no me queda otra que hacerlo, trato de aprovecharlos porque si no me atraso.

-¿Qué te llevó a elegir Trabajo Social?

-Antes de estudiar Trabajo Social pase por otras carreras, en las cuales me iba bien pero no me convencían, sumado a que se me dificultaban los horarios. Estudié en la UAI anteriormente. Y terminé eligiendo esta carrera porque desde chica siempre sentí que debía comprometerme y ayudar a la gente que se encontraba en situaciones de desamparo. Mi mamá fue funcionaria y desde siempre laburo en lugares relacionados a lo social y a los DDHH, así que ella también me lo inculcó un poco. Me daba un poco de miedo hacer una carrera larga, pero me decidí y arranqué este año.

-¿Cuál es tu opinión sobre el reclamo de las universidades y las medidas tomadas por el gobierno?

-Creo que es un reclamo válido y legítimo. Los docentes tienen el derecho de reclamar por paritarias acorde a la situación económica del país y a la inflación que afecta el bolsillo. Las medidas tomadas por el gobierno me parecen lamentables, creo que la educación pública debe estar como prioridad en cualquier proyecto de país y me parece realmente penoso que los docentes tengan que pasar por esta situación, y que el gobierno no destine presupuesto para algo tan importante e indispensable.

-¿Cómo te afectó el paro?

-En cuanto al paro, obviamente me afecta, como a todos los estudiantes. Por ahí se pierden contenidos o te ves obligada a estudiar sin haber tenido la clase, pero entiendo que esa es la forma de acompañar un reclamo válido, los estudiantes tenemos también la obligación de apoyar los paros y acompañar a los docentes desde el lugar que nos toca.

-¿Creés que los medios masivos estimulan la idea de que el deportista no debe estudiar así no se distrae y se dedica a lo suyo?

-Sí, puede ser. Creo que es un poco de los medios y otro poco de la sociedad. Ambos le exigen al futbolista muchísimo, como si el fútbol fuese vida o muerte, y eso hace que el futbolista crea que eso debe ser así. También está el pensamiento de “¿para qué voy a estudiar si cobro millones por año?”. Es un poco de todo. Hoy en día un futbolista profesional está salvado de por vida con lo que cobra y ve al estudio como una pérdida de tiempo.

-¿Cómo pensás que se puede cambiar eso?

-Creo que se puede cambiar desde los clubes, incentivando a los jugadores desde juveniles, haciéndoles entender la importancia de formarse académicamente. Hay muchos clubes que, además del fútbol, tienen institutos, por ejemplo River. Creo que es un cambio cultural.

-¿Queda demostrado entonces que sí se pueden hacer las dos cosas? ¿Y qué beneficios te da?

-Sí obvio, se puede hacer todo. Costará un poco más de esfuerzo, pero se puede. Estudiar te abre mucho la cabeza, salís del táper en el que te metés cuando jugás al fútbol. Te chocás con otra realidad, conoces gente de otra clase social, empezás a cuestionarte cosas más importantes que el fútbol. Y valorás mucho más lo que tenés. Muchos jugadores están aislados de la realidad en la que vivimos, de lo que vive la gente común. Estudiar te lleva a darte cuenta que no todo es fútbol en la vida.

-¿Considerás que vale la pena el sacrificio que hacés?

-Creo que vale la pena, a veces cansa, no te voy a mentir. Pero sé que el esfuerzo que hago ahora va a valer la pena en el futuro.

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