La discriminación y la homofobia siguen existiendo, por lo que los mismos futbolistas ocultan su orientación sexual. Estados Unidos es la excepción, pero en el resto del mundo parece no haber diversidad.

En el fútbol sigue sin ser aceptada la homosexualidad

Fernando Bajo

28 DE MARZO DE 2018

Hasta unas semanas atrás, en India, ser homosexual se pagaba con la cárcel o, en algunos casos, con la vida. El 6 de septiembre se aprobó la ley para descriminalizar las relaciones homosexuales, lo mismo había sucedido en abril en Trinidad y Tobago. En 2017 un informe de la Asociación Internacional de Lesbianas, Gays, Bisexuales, Trans e Intersex para América Latina y el Caribe (ILGALAC) afirmó que en 72 países del mundo penalizaban las relaciones entre personas del mismo sexo. Poco a poco parece que las naciones más conservadoras van modificando leyes antiguas y homofóbicas, sin embargo en el fútbol la homosexualidad sigue siendo un tema tabú y el eje de discriminación más grande desde los inicios de este deporte.
“Me llaman lesbiana porque tengo el pelo largo, y después siguen con otros insultos homófobos. Cuando juego mal, la situación se vuelve insostenible”, afirmó el español Héctor Bellerín, jugador del Arsenal de Inglaterra, hace unos días en una entrevista con el diario inglés The Times. A pesar de que en Inglaterra la homosexualidad es legal desde 1967, Bellerín, 51 años después, es discriminado por su apariencia y no es el único futbolista, que jugó en aquel país, que lo ha padecido. El delantero Justin Fashanu en 1990 en una entrevista con el diario The Sun confesó que era gay. Varios años antes de su declaración, por rumores sobre su condición sexual, había sido separado del plantel del Nottingham Forest. En 1998 un joven denunció que el inglés había abusado de él sexualmente y Fashanu decidió suicidarse. Tiempo después se confirmó que las acusaciones eran falsas. El día del nacimiento del exdelantero, el 19 de febrero, se celebra el Día Internacional contra la Homofobia en el Fútbol, debido a que fue el primer futbolista profesional en confesar que era gay.
A diferencia de Inglaterra, en Argentina, la homosexualidad nunca fue considerada un delito por el Código Penal que rige desde 1921. Sin embargo, a pesar de que la sociedad ha evolucionado con el paso del tiempo la discriminación hacía los homosexuales, sobre todo en el fútbol, aún existe. En las tribunas argentinas la palabra “puto” aparece en todas las canciones como muestra el comediante Peter Capussoto en sus videos “Canciones de rock adaptadas al fútbol”.
Ningún jugador, de los 26 equipos que actualmente conforman la primera división del fútbol argentino, declaró públicamente ser homosexual. De hecho, Estados Unidos es el único país en el que, en la máxima categoría, juegan futbolistas que han expresado ser gay. El primero de ellos fue Robbie Rogers que lo afirmó en 2013 cuando jugaba en Inglaterra, luego dejó por cinco meses la actividad. Sin embargo, ese mismo año retornó a su país natal y firmó contrato con Los Angeles Galaxy, donde juega actualmente. Martin Collin, jugador del Minnesota United, es el otro estadounidense que este año a través de una publicación en Instagram contó cuál es su condición sexual.
Mientras tanto en Argentina la comunidad LGBT (Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales) hace sus intentos para generar conciencia sobre este tema en el fútbol. En 2007 el equipo argentino homosexual, Los Dogos, se consagró campeón del Campeonato Mundial Gay, y en 2017 el conjunto Selección Argentina de Futbolistas Gays (SAFG) logró el título en el torneo World Out Games. “En Argentina no hay un lugar natural para la homosexualidad, mucho menos en el fútbol. Existe en todos niveles del deporte, pero no es aceptado”, declaró a Infobae Cristian Pare, capitán del SAFG.
“El fútbol es un lugar opresor. Que un chico no llegue a jugar por su condición sexual es muy triste. La cultura del fútbol es la más machista que existe y está generada así: el que da es el que goza, el que recibe es el que pierde y perder está mal. Tiene que ver con la cultura de la victoria. El que es gay en la cultura del fútbol no es un ganador y en el fútbol hay que ser ganador”, afirmó Ignacio Bogino, futbolista de Brown de Adrogué, hace unos días en una entrevista con Enganche.
Quizás es el momento para que los que día a día conforman el mundo del fútbol empiecen a escuchar a algunos protagonistas de este deporte y comiencen a erradicar este tipo de discriminación del siglo pasado.

Hasta hace unas semanas atrás, en India ser homosexual se pagaba con la cárcel o, en algunos casos, con la vida. El 6 de septiembre se aprobó la ley para descriminalizar las relaciones homosexuales, mismo hecho que había sucedido en abril en Trinidad y Tobago.En 2017 un informe de la Asociación Internacional de Lesbianas, Gays, Bisexuales, Trans e Intersex para América Latina y el Caribe (ILGALAC) afirmó que en 72 países del mundo penalizaban las relaciones entre personas del mismo sexo. Poco a poco parece que las naciones más conservadoras van modificando leyes antiguas y homofóbicas, pero en el fútbol, la homosexualidad sigue siendo un tema tabú y el eje de discriminación más grande desde los inicios de este deporte.

“Me llaman lesbiana porque tengo el pelo largo, y después siguen con otros insultos homófobos. Cuando juego mal, la situación se vuelve insostenible”, afirmó el español Héctor Bellerín, jugador del Arsenal de Inglaterra, a principios de septiembre, en una entrevista con el diario inglés The Times. A pesar de que en Inglaterra la homosexualidad es legal desde 1967, Bellerín, 51 años después, es discriminado por su apariencia y no es el único futbolista que jugó en aquel país que lo ha padecido. El delantero Justin Fashanu en 1990 en una entrevista con el diario The Sun confesó que era gay. Varios años antes de su declaración, por rumores sobre su orientación sexual, había sido separado del plantel del Nottingham Forest. En 1998 un joven denunció que el inglés había abusado de él sexualmente y Fashanu decidió suicidarse. Tiempo después se confirmó que las acusaciones eran falsas. El día del nacimiento del exdelantero, el 19 de febrero, se celebra el Día Internacional contra la Homofobia en el Fútbol, debido a que fue el primer futbolista profesional en decir públicamente que era gay.

A diferencia de Inglaterra, en Argentina, la homosexualidad nunca fue considerada un delito por el Código Penal que rige desde 1921. Sin embargo, a pesar de que la sociedad ha evolucionado con el paso del tiempo, la discriminación hacia los homosexuales, sobre todo en el fútbol, aún existe. En las tribunas argentinas la palabra “puto” aparece en todas las canciones, como muestra el comediante Peter Capussoto en sus videos “Canciones de rock adaptadas al fútbol”.

Ningún jugador, de los 26 equipos que actualmente conforman la primera división del fútbol argentino, declaró públicamente ser homosexual. De hecho, Estados Unidos es el único país en el que, en la máxima categoría, juegan futbolistas que han expresado ser gays. El primero de ellos fue Robbie Rogers, que lo afirmó en 2013 cuando jugaba en Inglaterra, luego dejó por cinco meses la actividad. Sin embargo, ese mismo año retornó a su país natal y firmó contrato con Los Angeles Galaxy, donde juega actualmente. Martin Collin, jugador del Minnesota United, es el otro estadounidense que este año, a través de una publicación en Instagram, contó cuál es su orientación sexual.

Mientras tanto, en Argentina la comunidad LGBT+ (Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales), intenta generar conciencia sobre este tema en el fútbol. En 2007 el equipo argentino homosexual, Los Dogos, se consagró campeón del Campeonato Mundial Gay y, en 2017, el conjunto Selección Argentina de Futbolistas Gays (SAFG) logró el título en el torneo World Out Games. “En Argentina no hay un lugar natural para la homosexualidad, mucho menos en el fútbol. Existe en todos niveles del deporte, pero no es aceptado”, declaró a Infobae Cristian Pare, capitán del SAFG.

“El fútbol es un lugar opresor. Que un chico no llegue a jugar por su condición sexual es muy triste. La cultura del fútbol es la más machista que existe y está generada así: el que da es el que goza, el que recibe es el que pierde y perder está mal. Tiene que ver con la cultura de la victoria. El que es gay en la cultura del fútbol no es un ganador y en el fútbol hay que ser ganador”, afirmó Ignacio Bogino, futbolista de Brown de Adrogué, hace unos días en una entrevista con Enganche.

Quizás es el momento para que los que día a día conforman el mundo del fútbol empiecen a escuchar a algunos protagonistas de este deporte y comiencen a erradicar este tipo de discriminación del siglo pasado.

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