Una premisa que se repite año a año, Mundial a Mundial y que ha pesado sobre este grupo de futbolistas que nuevamente dirá presente en una Copa del Mundo y que carga con el peso de las tres finales perdidas. 

"Ganar como sea", la exigencia que nunca termina

Julián Rozencwaig

28 DE MARZO DE 2018

“Argentina tiene que ganar como sea”, dice un hombre -no existe confirmación de que sea periodista deportivo- en un canal televisivo que llega a 8.060.000 hogares en Argentina según Ibope, la empresa dedicada al servicio de monitoreo de los medios de comunicación, en la previa al partido por las Eliminatorias del Mundial de Rusia ante Perú, que definía parte del futuro del seleccionado a falta de una fecha contra Ecuador. En otro canal, otra persona expresa, sin contenido de argumentación, que el enfrentamiento es el partido más trascendente de la historia de nuestro fútbol moderno.

Pero “ganar como sea” no es un mensaje emitido exclusivamente por los trabajadores de prensa. Previo a la final del Mundial de Brasil 2014 ante Alemania, Sergio Agüero, delantero que comenzó en el banco de suplentes en aquel encuentro, manifestó en una entrevista a TyC Sports: “Hay que ganar como sea, me importa ganar y nada más”.

“A todo o nada: Argentina necesita ganarle a Perú si no quiere vivir el Mundial por televisión”, tituló el 5 de octubre de 2017 el portal de noticias Infocielo. ¿Qué están o qué estamos dispuestos a hacer en el “como sea”?, ¿tiene límites?, ¿qué comunicación le están o le estamos imponiendo a la cultura argentina?

El 12 de junio de 2002 la Selección Nacional quedó eliminada del Mundial de Corea-Japón luego de igualar 1 a 1 ante Suecia. “Argentina sufre otra tragedia”, encabezó el diario español El Mundo, calificando de “tragedia” también la derrota ante Inglaterra 1 a 0 en el segundo partido de la fase de grupos. Si perder o quedar eliminado de una Copa del Mundo es una tragedia, ¿qué adjetivos le quedan a otros aspectos más graves de la vida externos a un deporte?

En la edición del 13 de junio, el día posterior a la eliminación, cuatro hinchas reflejaron su opinión sobre el final de una página del diario Olé. “Bielsa: gracias por romper el sueño de todos; (…) por no bancar a los jugadores. Y a éstos, cuenten los billetes y 'gracias' por todo”, sentencia uno de ellos. ¿Con qué justificativo?, ¿por qué un futbolista iría a disputar un Mundial con fines económicos?

Julio Frydenberg, historiador, docente y director del Centro de Estudios del Deporte (CED) de la Escuela de Política y Gobierno de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM), reveló en su libro denominado Historia social del fútbol: del amateurismo a la profesionalización que desde 1903, cuando existía una liga oficial de fútbol en el país, en el diario La Argentina los jugadores y directivos del “fútbol aficionado” (los campeonatos externos integrados por clubes que no tenían las condiciones para pertenecer al torneo “auténtico”) reflejaban en el papel los fixtures y propulsaban debates acerca de los modos de juego de la época, además de difundir las reglas del deporte para aquellos que aún las desconocían.

Los dirigentes de principio del siglo XX enviaban textos que eran publicados y leídos por todos los lectores e iban dirigidos a otros clubes mediante el diario. “(…) El vespertino La Argentina asumió conscientemente el papel de organizador del pequeño submundo del fútbol aficionado. En sus páginas, los nuevos equipos se desafiaban y las ligas independientes comunicaban sus actividades”, figura en el libro. Esto expone la influencia que ya disponían los medios de comunicación hace más de cien años.

En una entrevista a Página 12 en 2011, Frydenberg explicó: “El hinchismo siempre fue exitista, desde principio de siglo, también impulsado por el periodismo que influía en las decisiones de la gente”.

En la previa al Mundial de Rusia 2018, “ganar como sea”, “a todo o nada”, “a matar o morir” y superar cualquier tipo de margen es una premisa constante que aparenta no modificarse jamás. Es posible que sea la última competencia mundial que dispute Lionel Messi con la camiseta nacional. No lo molestemos a él ni al resto. Pidámosle únicamente que nos brinden un espectáculo placentero y disfrutemos de eso.

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