El histórico mediocampista de Barcelona se despidió del club catalán después de más de dos décadas. Su partida dejará un vacío dificil de afrontar, sobre todo para su principal socio, Lionel Messi. 

Iniesta, el cerebro

Bruno Pereyra @bruno_pereyra

28 DE MARZO DE 2018

"Nos parecemos en hablar poco, con una mirada ya sabemos lo que queremos. En la cancha me gusta tenerlo cerca, todo lo que hace con la pelota es maravilloso". Las palabras que eligió Lionel Messi para hablar de Andrés Iniesta resumen a la perfección la personalidad del español que hace 10 días anunció, entre lágrimas, la salida de Barcelona luego de 22 años.

La figura del hombre con el número 8 en la espalda, la barba de tres días y la cabeza pelada es reconocida a nivel mundial, aplaudida por la propia hinchada y la ajena, admirada por los compañeros de equipo y los rivales.

Desde Sudáfrica 2010, donde España obtuvo su único título mundial, Iniesta -autor del gol definitorio ante Holanda- dejó su status de hombre mortal. La elegancia, las pisadas, la anticipación mental, los pases que nadie cree posibles hicieron que el hombre de cara pálida se transforme en un pintor con una paleta llena de colores cada vez que entra a un campo de juego.

La última gran función del español será en Rusia y después llegará a ese ostracismo que es el fútbol chino, cuando ya tenga 34 años. Los orientales serán las caras opuestas de aquellos melancólicos, desconsolados y tristes rostros que deja uno de los principales exponentes de La Masía, la cuna de talentos de buen pie que tiene a Lionel Messi como último estandarte.

"Come aparte", dijo Pep Guardiola cuando dirigía a Barcelona (2008-2012) para graficar la personalidad de uno de los principales exponentes del compromiso, la posesión y combinación que gestaron al que para muchos fue el mejor equipo de la historia y del que hoy no queda prácticamente nada.

Iniesta jugó el pasado fin de semana su último derby ante Real Madrid, fue ovacionado por todo el estadio y al finalizar el partido le regaló su camiseta autografiada a Sergio Ramos, el emblema del equipo colchonero. Eso también es Iniesta.

"Escuché el silencio y sabía que esa pelota iba adentro", dijo en referencia a la jugada con la que llevó a un país al campeonato mundial, fue el primer español en sentirse campeón así como también el primero en darse cuenta que sus lesiones llevaban cada vez mayor tiempo de recuperación y que ya no podía seguir en la elite.

Nunca una palabra de soberbia, nunca prepotencia, siempre la pelota debajo del botín, el cuerpo cubriéndola y el cerebro ya dictando el pase perfecto.

Todo el mundo del fútbol va a extrañar al hombre de Fuentealbilla, Albacete pero sin dudas que su compañero y amigo Lionel Messi va a sufrir más que muchos la ausencia de esa pelada. Cuando levante la cabeza y busque con sus ojos el número ocho se sentirá un poco más solo y con la certeza de que los partidos serán más complejos, que los defensores tendrán espadas y escudos, que el arco contrario estará a miles de kilómetros y que ese mago pálido no aparecerá para resolver sus problemas.

Tanto Barcelona como Messi deberán reinventarse, volver a confiar en sus cualidades y recuperar la mayor de las certezas: que no hay táctica defensiva que frene al talento, ese que Don Andrés dejó.

MAS NOTAS DE ESTA SECCION

Mundial 78

A 40 años del Mundial 78

¿Era el pueblo argentino el que había tomado la escena o era la escena política la que se había devorado al pueblo?

Dictadura

Jugadores protagonistas fuera del campo de juego

Hay futbolistas que sin ser figuras en sus equipos, o sin siquiera jugar el Mundial, han participado del mundial desde una perspectiva en la que muchos profesionales no se involucraron

Mundial 78

La grieta del Mundial 78

Copa del Mundo divididos en dos realidades muy diferentes: las Abuelas de Plaza de Mayo, arrasadas por el dolor, y los fanáticos del fútbol, que explotaban de alegría.