El trabajo en las inferiores de los clubes es un punto en el que el fútbol argentino deja mucho que desear, las diferencias entre los equipos de mayor poderío y los de menor son abismales. Sin embargo, siguen surgiendo grandes jugadores de los clubes que menos tienen. El club Los Andes es un ejemplo.

Surgir desde abajo

Lucas Martori

28 DE MARZO DE 2018

Las condiciones en las que están las formaciones iniciales son muy precarias en la mayoría de los casos, mientras más se baja de categoría más limitados son los recursos.

En una institución como Club Atlético Los Andes es complicado entender cómo ante tan malas condiciones todavía siguen apareciendo futbolistas que se formaron allí. Dos ejemplos son Rodrigo Bogado y Gustavo Turraca, que se destacan en la actualidad.

El predio se encuentra en Villa Albertina, a unas 30 cuadras del estadio Eduardo Gallardón. La historia de los terrenos fue una lucha de muchos años. Primero se le iban a ceder unos ubicados enfrente de la Facultad Nacional de Lomas de Zamora pero por razones políticas terminaron en manos de Banfield. No hubo otra opción que seguir en Albertina, lo cual ya es una dificultad ya que la zona no es muy segura y ante la ocasión de elegir dónde ir a probarse, los chicos prefieren ir a otros lugares mejor ubicados.

El coordinador general del predio es el ex futbolista Juan Carlos “Nene” Díaz, quien con respecto al terreno asegura que es un lugar con “muchos problemas sociales y económicos”. Bogado, delantero de la Primera, vive enfrente y comenta: “Además de ser un lugar lindo, entré por la comodidad de mi familia”.

En estos últimos años apreció una nueva modalidad para conseguir “cracks”: captaciones. Esto consiste en realizar pruebas en distintos pueblos buscando talentos escondidos y además utilizar a ojeadores para identificar a los que tienen buenas virtudes. La gente de Lomas no está en condiciones de desarrollar ese tipo de pruebas pero eso no implica que quede fuera de este nuevo método, porque lo sufre. Distintos equipos grandes presencian usualmente los partidos que disputan todas las categorías para poder detectar a algún buen jugador.

Díaz cuenta que hace dos años Boca se llevó a un chico de las infantiles y que sólo se pudo realizar un convenio, pero que el año pasado también perdieron a uno categoría 2005 en manos de Independiente. Según el coordinador, era la “joyita” del momento. Se trataba del nieto de uno de los entrenadores que con 11 años ya mostraba “condiciones extraordinarias y una técnica inmejorable”. Además, agrega: “Teníamos muchas expectativas puestas en él”.

Este es uno de los principales problemas, que no pueden retenerlos ante buenas ofertas, pero en el caso del Mil Rayitas también se suma otro inconveniente: Camioneros. El conjunto de ese sindicato tiene el predio no muy lejos y ofrece muchas comodidades como ropa, no pagar cuota, hoteles cuando juegan de visitante, entre otras cosas. El “Nene” asegura: “Se llevan a muchos y tienen una infraestructura de Primera”, pero también compara a los dos y advierte que un chico ahí “nunca va a tener la exposición que puede llegar a lograr en Los Andes”.

Con respecto a ese tema, Turraca opinó: “Yo tengo ganas de triunfar, hambre de gloria y por más comodidades que te den, acá son más fáciles mis objetivos”. Mientras que Rodrigo agregó: “No es lo mismo quedar libre o salir de Camioneros que de Los Andes, acá hay años en Primera, mucha gente”.

La única forma de fichar para la institución es a través de conocidos que los recomiendan y pruebas a la que acuden los chicos del barrio. En este caso, Díaz admite: “Tenemos que esperar a que lleguen, vamos recibiendo lo que le sobra a los grandes”. Un caso a modo de ejemplo es el de Nazareno Pompei, actual volante central de la Cuarta (categoría anterior a la Reserva): Lanús lo dejó libre y así llegó, a través de su padre que conocía a un entrenador de arqueros de Villa Albertina y lo recomendó.

Es muy difícil generar futbolistas que estén a la altura de jugar en la B Nacional donde se desempeña el conjunto profesional. Los equipos de trabajo a disposición de las inferiores son muy precarios. Pero a pesar de esto, siguen surgiendo y logran acomodarse en la Primera del club.

En lo económico es peor el panorama, ya que los únicos ingresos que tienen a disposición son los que llegan a partir de la cuota que pagan los jóvenes a quienes se los hace socios y generan dinero. Según Díaz, el Municipio colabora en algunas cosas como la limpieza, cortar el pasto, pero aclara: “Eso ayuda, pero lo que se necesita son inversiones”.

Es una realidad que no hay gente dispuesta a invertir en el predio más allá del esfuerzo personal de algunos dirigentes que colaboran con herramientas y cosas para el mantenimiento del lugar.

El utilero Matias Arceri asegura que “se precisa que alguien le esté más encima al lugar”, alegando que si bien ahora habían comprado pelotas nuevas, hasta hace unas semanas con las que contaban estaban destrozadas y que “se necesita una renovación de los materiales de trabajo más periódica”, ya que es mucho el desgaste diario de las cosas. Además hay canchas donde se entrena que están en muy mal estado y hasta se les encuentran piedras. Los dos jugadores que salieron de Albertina y hoy se destacan en Primera estuvieron de acuerdo con que “hacen falta recursos que son necesarios para trabajar”.

Como ya está claro, las diferencias son inmensas. La mayoría de las instituciones grandes tienen escuelas, un plantel de trabajo integrado con muchos profesionales a disposición y comodidades que otras como esta no pueden ofrecer. Pero para que sea más evidente, Pompei -proveniente de Lanús- remarcó las mayores diferencias entre uno y otro. Lo primero en destacar fue la atención, ya que en la institución granate tenía a disposición nutricionistas, kinesiólogos, canchas en muy buen estado, controles semanales y dice que “el club estaba siempre presente”.

La causa principal por la que abandonan los jugadores, más allá de los que migran a otros clubes, es por razones económicas, ya que necesitan generar dinero y hasta que no se les ofrezca un contrato no pueden resolver. Con respecto a ese tema, Díaz dice que cuando “se van dando cuenta o ven lejos las posibilidades, van quedando en el camino”. Los jóvenes optan por buscar un trabajo para contar con ingresos y no seguir incursionando en el fútbol que además, trae gastos.

Con toda la precariedad y problemas que afronta en lo que es el tema inferiores, cuesta creer que sigan surgiendo chicos que forman parte del actual plantel profesional. En estos últimos dos años han aparecido algunos nombres conocidos en Albertina que fueron escalando hasta ganar su titularidad. Porque es una realidad que el trabajo en la formación es fundamental para la evolución de un futbolista pero también es necesario que se le den oportunidades. Por eso mismo, el “Nene” afirma que si bien “requieren de la suerte para que lleguen jóvenes con condiciones”, también hace falta que se tenga en cuenta su trabajo y “les den oportunidades”. Tanto Turraca como Bogado coincidieron en que creen que esto es un “proyecto para formar planteles con pibes de las inferiores y que ellos forman parte de eso”.

Es así como el club se enorgullece de estos futbolistas que sirven como estímulo de los demás, como el caso del volante central de la cuarta que cree que a ellos le sirve mucho: “Hasta hace un tiempo nadie pensaba que iba a llegar a pasar que chicos de acá terminen siendo titulares. Ojalá esto siga porque es una motivación para todos, al ver que hay posibilidades te da más ganas”.

El ex futbolista a cargo del predio asegura que si esto es un plan a largo plazo va a ser bueno para todos ya que insiste en que es “un trabajo compartido”, en el que ellos generan jugadores pero después deben darle las oportunidades en Primera: “Todavía no tuvimos a un jugador que sea el distinto a todos, que por lógica se ve que va a jugar; nosotros tenemos que hacer un trabajo por un tiempo pero después el técnico tiene que dejarlos mostrarse, si no es muy difícil”.

Los objetivos de las inferiores son formar un patrimonio, pero no sólo económico por el valor en que puede ser vendido el jugador, sino también por lo que puede brindar en lo deportivo.

Los Andes es un ejemplo de lo difícil que es este tema para la gran mayoría de los equipos del Ascenso, pero a la vez es una muestra esperanzada de que igual se puede. En este caso, es un proyecto.

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