Los soldados granates no pudieron defender su castillo del avance de Gremio en el primer tiempo. Un error de la defensa de Lanús abrió el resultado para los brasileños y luego Luan con una genialidad sentenció el partido ante un equipo que no pudo desplegar el buen futbol que mostró en este camino hacia la final. Al terminar, jugadores y dirigentes manifestaron su desilusión tras la derrota.

Con orgullo y de pie en La Fortaleza

Leonardo Alvarez y Nicolás Mirgone

28 DE MARZO DE 2018

La palabra "orgullo" apareció en el discurso del capitán Maximiliano Velázquez y se fue replicando en la boca de cada uno de sus compañeros que intentaban vencer la bronca y la tristeza para pronunciar unas palabras a los periodistas. "Es duro, pero sigue siendo el reconocimiento de dos años de trabajo", agregó el lateral. Román Martínez entre lágrimas, incapaz de asimilar lo acontecido, fue el fiel reflejo del hincha que llenó el estadio y veía desvanecerse de un momento a otro el sueño de la Copa.

Lo futbolístico paso a ser algo anecdótico, Gremio simplemente fue superior, aunque Lanús nunca bajo los brazos, aún en la adversidad. El descuento de José Sand generó una luz de esperanza de que lo sucedido con River se podía repetir. "Cuando nos pudimos acomodar vino el gol y después fue todo de ellos", declaró tibiamente el goleador, que a sus 37 años todavía no puede creer que jugó una final.

El presidente del club, Nicolás Russo, fue uno de los que más habló luego de la derrota, aseguró que nunca vio el estadio repleto de esa manera."Fue impresionante", sentenció. Además, llenó de elogios a los jugadores, cuerpo técnico y remarcó que aunque hay que mirar hacia adelante, lo más importante se cumplió: "El país estaba atento a lo que pasaba con Lanús", finalizó Russo.

Los errores como el de José Luis Gómez en el primer gol en partidos tan importantes como este se pagan caros. Al terminar el encuentro, el defensor sorprendió a todos cuando admitió que pensó en dejar el fútbol: "Se me pasó por la cabeza retirarme, son equivocaciones que no podemos cometer, estoy dolido y me siento culpable". Palabras de profundo dolor en el alma pero que seguro sanarán con el tiempo.

La copa no se quedó en el Sur, pero quedará la marca imborrable en cada hincha que sufrió y se emocionó con cada partido del equipo que soñaron con convertirse en los nuevos reyes de América. Una pequeña bandera asomó por un momento en la tribuna al finalizar el partido que marca lo que significó esta final a pesar de la derrota: "El club de barrio más grande del mundo".

MAS NOTAS DE ESTA SECCION

Historia de vida

Vivir, jugar y resistir en Venezuela

El rosarino Mario Santilli es arquero del equipo venezolano Deportivo La Guaira, y relata las complicaciones que observa diariamente frente a un escenario político convulsionado.

Racing

Racing campeón: cuando el fuego crezca quiero estar allí

Diciembre de 2001 fue el escenario en el que la sociedad no sólo se apoderó de las calles, sino que también fue el momento en el cual el pueblo racinguista pudo desatar el grito de gloria.

River campeón

Primero se llevaron el oro y ahora la final de la Libertadores

La historia se repite y el colonialismo español se mantiene en América Latina con la complicidad de la Conmebol. Crónica de un saqueo.