Toti Espasandín es uno de los utileros del Granate hace más de 30 años. Ocupa un lugar que para muchos pasa desapercibido pero que es muy importante para el plantel, y ha vivido con la institución buenos y malos momentos. 

La historia de Lanús en una persona

Alan Díaz (@alandiaz012) y Leonardo Álvarez (@LeooAlvarez4)

28 DE MARZO DE 2018

Siempre detrás de escena, sin mendigar protagonismo en la gran obra maestra, Daniel Toti Espasandín estuvo presente como utilero en todos los títulos de la historia de Lanús, siempre apoyando al equipo en cada torneo y realizando ese trabajo que desde afuera no se ve, pero no deja de ser importante y apasionante.

Qué hincha no daría todo por estar ahí, en el vestuario, festejando cada victoria del equipo, compartiendo unos mates con Román Martínez o conviviendo el día a día en la concentración. Una de las pocas personas afortunadas que se puede dar ese tipo de lujos gracias a su trabajo es Toti.

Más de dos décadas llevando a cabo su labor con la misma pasión, un caballero silencioso que sigue de cerca a los jugadores granates que salen a la cancha por la gloria en cada partido, minucioso en todos los detalles para que no falte nada antes de cada encuentro.

En el dramático partido contra River, Toti no perdía la fe al igual que los miles de hinchas que coparon La Fortaleza. Si bien la incertidumbre lo invadía, luego de ver a los jugadores motivados en el entretiempo, sus esperanzas de que el resultado se pudiera revertir se potenciaron y le resultaba imposible no imaginarse una final de América.

Es inevitable que no surja la figura del Pepe Sand en una charla de fútbol con alguien de Lanús. Toti no encuentra las palabras justas para describirlo. “Es insólito, debe ser que lo tratamos bien. Pareciera haber nacido para Lanús”, comenta entre risas, tratando de definir lo que siente por el goleador.

El histórico utilero se emociona al hablar de los distintos cuerpos técnicos que pasaron por el club, en especial de Jorge Almirón, a quien considera “una excelente persona”, con la misma nostalgia, no evitó emocionarse al nombrar a otro ídolo del club, Ramón Cabrero: “Intachable”. También afirmó que él nunca cambió y que siempre fue humilde, algo que representa fielmente al club. Un equipo comprometido que, desde la oscuridad, logró abrirse paso entre el cielo de los grandes.

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