Racing y Celtic definieron el título en un tercer partido jugado en Montevideo, para desempatar la serie. El encuentro tuvo de todo: expulsiones, peleas, interrupciones y el golazo del Chango Cárdenas.

Un partido memorable

Nicolás Lacunza

28 DE MARZO DE 2018

El equipo argentino salió a las 15.52 al césped del Estadio Centenario de Montevideo con una bandera uruguaya frente a los 65 mil espectadores, no obstante eso el público local lo recibió con una fuerte silvatina. Lejos quedaba ya el calor del Cilindro de Avellaneda donde hacía sólo tres días había forzado el partido de desempate con el 2 a 1, luego de haber perdido en Glasgow por 1 a 0 el 18 de octubre a tan sólo nueve días del asesinato del Che Guevara que conmovió al mundo.

El equipo de José y su par escocés comenzaron nerviosos, a sabiendas de que era la última posibilidad para levantar el trofeo y consagrarse campeones del mundo. Erraban saques laterales que pasaban de un lado a otro, aunque con el pasar de los minutos el partido se encaminó, lo que no impidió que antes del minuto de juego Cárdenas estrellara un remate contra el palo derecho de Fallon.

Racing salía jugando desde abajo con Perfumo y Basile, que poco a poco se convertía en la figura del equipo; a su derecha se proyectaba Martín que tras recibir llegaba a la mitad de la cancha y enviaba sendos centros cruzados para los avances de Maschio y Cárdenas.

Por su parte, el conjunto escocés hilvanaba pases cortos y así progresba en el campo hasta tres cuartos de cancha, dónde buscaba romper líneas con pases profundos. El partido se quebró luego de una gran jugada colectiva de Racing, promediando los 35 minutos del primer tiempo. Basile se vió obligado a cortar la siguiente jugada con falta, trás la pérdida del balón y en su regreso a la zaga se cruzó feo con Lennox, hecho que provocó la inmediata expulsión de los dos por parte del árbitro del encuentro: el paraguayo Rodolfo Pérez Osorio.

El juego se volvió fuerte y las entradas con vehemencia pero leales de los jugadores argentinos no eran bien recibidas por los del Céltic que más de una vez reaccionaron desproporcionadamente. La figura de Perfumo fue creciendo hasta convertirse en el sostén de toda la defensa de Racing. Fue imposible, para el equipo escocés, superarlo tanto por arriba como por abajo. Recién iniciado el segundo tiempo, la expulsión de Johnstone, por un golpe al capitán del conjunto de Avellaneda, favoreció a Racing que encontró así más espacios.

Cuando el reloj marcaba las cinco y cuarto de la tarde bajo el cielo uruguayo, en una jugada elaborada entre Rulli y Cardoso, Cárdenas se desprendió desde el centro hacia la izquierda, recibió el balón y mientras escuchaba a Maschio gritarle “pateá” se acomodó, dejó picar la pelota, la adelantó con su pierna derecha y con la izquierda sacó un fuerte remate desde treinta metros que se clavó no sólo en el ángulo derecho de un Fallon que sólo pudo volar para salir en la foto, sino en el recuerdo del hincha de Racing para siempre.

El encuentro continuó con la Acamedia parada de contra y Celtic sin hacer daño, hasta que sobre la media hora del complemento Hughes vio la roja y ya todo fue celeste y blanco hasta el final. De cualquier manera, hubo tiempo para una nueva pelea generalizada que provocó el ingreso de la policía y demoró unos minutos hasta que se reanudó el partido.

El público de Racing comenzó a sentirse cada vez más fuerte al grito de “Y ya lo ve, y ya lo ve, es el equipo de José”, en clara alusión al entrenador campeón de América, seguido del "Si si señores yo soy de Racing, si si señores de corazón, por que este año de Avellaneda, de Avellaneda, salió el nuevo campeón".

Luego de la reanudación del encuentro, sólo hubo tiempo para que Perfumo tocara con Maschio el último balón del encuentro, antes de que sonara el tan ansiado pitazo final que consagró al Racing Club de Avellaneda como el primer campeón del mundo argentino.

El mítico gol, en la voz de cuatro relatores actuales:


Miguel Simón

Rodolfo de Paoli

Martín Perazzo

Alejandro Calumite

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