Siempre de bajo perfil, el lateral derecho fue uno de los referentes del plantel de los campeones y guía de los jugadores más jovenes. "Estabamos bien armados y el que se quedaba afuera hacía más fuerza que el que entraba" le dijo a El Equipo

Martín, el gran capitán

Ignacio Castro

28 DE MARZO DE 2018

Oscar Martín fue el líder silencioso de un equipo que hizo historia. Fue el gran capitán del Racing Campeón de la Copa Interncontinental y de la Libertadores de 1967 y escribió junto a ese equipo de hombres comandados por Juan José Pizzuti las páginas más doradas de la historia de La Academia.

-¿Cómo se armó y cómo jugaba aquel Equipo de José?

-Si analizás, no había grandes figuras. Era un equipo de 6, 7 puntos. Éramos todos parejos y ese fue uno de los fundamentos para que ese equipo triunfara e hiciera estragos en todos lados. En cuanto al juego, estábamos bien estructurados. Por ejemplo yo tenía funciones importantes tanto en ataque como en defensa. Éramos una locomotora porque atacábamos el 'Panadero' Díaz o yo por los laterales y nos cubrían Rulli y Mori, entonces estábamos bien estructurados.

-¿Cómo se da su capitanía?

-Siempre digo en broma que hoy no es así, que en la época nuestra el capitán era el mejor jugador de Racing. Es un chiste. El grupo se reunió en el vestuario, votó y la mayoría me eligió como capitán.

-¿Qué significaba el ser capitán de Racing?

-La responsabilidad era poca porque tenía los mismos derechos que todos los jugadores y viceversa. Era una persona que le gustaba armar cosas. Por ejemplo, cuando comenzó a conformarse el equipo en 1965, visitábamos escuelas, hospitales, y yo me encargaba de armar todo, de ir dos o tres días antes a cada lugar para avisarles que no queríamos ningún periodista. También fui uno de los organizadores de los almuerzos que hacíamos una vez por mes en el estadio y donde festejábamos los cumpleaños.

-Es decir que la mística del Equipo de José no sólo fue dentro de la cancha, sino que también se dio adentro del vestuario, ¿no?

-Si, por supuesto. Estábamos bien armados, muchos se quedan con que teníamos un plantel de 18, 19 jugadores, que no era enorme y sin embargo, el que se quedaba afuera hacía más fuerza que el que entraba a la cancha.

-A usted como capitán y referente, ¿le fue fácil convivir y guiar a los más jóvenes como Perfumo, Basile, 'Panadero' Díaz?

-Los más veteranos éramos el 'Yaya' Rodríguez, el Bocha (Maschio) y yo, y recibíamos a Roberto, al Panadero, al Chango, todos jugadores jóvenes que se adaptaron en seguida al planteo nuestro.

-Los medios de la época refieren a la serie con Celtic como muy pareja y reñida. ¿Usted la vivió así?

-Yo digo que nos tocaron equipos tremendamente fuertes antes como River, Universitario de Perú o Nacional de Montevideo. Hoy es más fácil el recorrido para ser campeón del mundo, nosotros jugamos 23 partidos. Jugamos semifinal de Libertadores con Universitario: tres partidos; la final con Nacional: tres partidos; con Celtic: tres partidos. Ahí ya tenés nueve sólamente entre finales y semifinales.

-¿Qué recuerda del partido en Escocia?

-Vimos por televisión el equipo del Celtic y cuando salieron a la cancha nos encontramos con otra variante. Apareció un wing izquierdo, que medía dos metros, veloz. La primera pelota que le tiraron a los tres, cuatro minutos, me di vuelta y estaba Roberto (Perfumo) tirado en el piso. Era una cosa tremenda, hasta que pudimos ordenarnos y estuvimos a punto de empatar sobre la hora con el 'Yaya' Rodríguez.

-¿En esa época, se estudiaba al rival? ¿Ya sabían con quienes se iban a enfrentar?

-Ellos allá eran un equipo que a nivel local, hacían de a cuatro goles por partidos, fueron uno de los mejores de Europa en ese momento. Teníamos la chance de ganar para ir a un tercer partido, en Racing lo manejamos bastante bien, salimos a flote y nos tocó ir a Montevideo. El pensamiento, la estructura no fue lo más favorable para Racing. Nos encontramos que los uruguayos apoyaban totalmente al Celtic. Cuando llegamos a Carrasco y fuimos en micro hasta Pocitos, donde concentramos, habían banderas verdes y blancas. Todos decían que como jugaba Chabay para nosotros, íbamos a tener el apoyo de los uruguayos, lo lógico. Si acá hubiera sido al revés, Argentina hubiese apoyado a Uruguay.

-¿Qué fue lo primero que sintió cuando Cárdenas metió el gol?

-Fue una cosa tremenda que no podía entender lo que sucedía, los hinchas que habían venido de Argentina con bastantes dificultades, te acordabas de tu familia, del sacrificio, de todo lo que pasamos. Atravesamos situaciones muy complejas, como cuando casi se cael el avión en Colombia, habíamos quedado al borde de quedar afuera y nos salvó River. Ahí pensás que por algo el sacrificio dio lugar al mérito.

-¿Se sintió campeón en ese momento?

-Si, pienso que ahí ya estaba definido.

-¿Qué hicieron una vez que el árbitro pitó el final?

-Festejamos en la cancha, en el vestuario y nos volvimos a Argentina. Mi familia me fue a esperar a Ezeiza y no los pude ver porque no se podía transitar por la autopista Riccheri. No sé por dónde salimos, pero la autopista estaba llena de autos. A las dos de la mañana estuvimos en la sede de Villa del Parque y a las cuatro de la mañana en Avellaneda. No hubo un itinerario, no había programación. Pasamos por la calle de Corrientes y la gente salía de los restaurantes y nos saludaba con las servilletas.

-¿Fue más hostil el partido en Escocia o en Uruguay?

-En Uruguay, sin dudas. Yo pienso que Celtic se equivoca, sale a golpear. No era un equipo golpeador, si salía a jugar como lo hacía en Escocia creo que nos ganaban. Tenían un equipo tremendo, se equivocaron cuando empezaron a golpear y le echaron jugadores y eso nos terminó favoreciendo, a pesar del apoyo de la gente.

Por ejemplo, yo tuve una pelea con dos vigilantes porque antes de salir del túnel, ellos (los escoceses) salieron con la bandera uruguaya y nos pidieron que nosotros hiciéramos lo mismo. Les dije: "Yo no salgo con la bandera uruguayo. ¿Quieren salir con la bandera? Salgan, no tengo problema pero yo me saco la cinta de capitán de vaya otro". Dos vigilantes me enfocaron a mí, me dijeron que tenía que devolver la bandera que estaba en el piso, me agarraron de los dos brazos y le pegué a uno un codazo en la cara, se le salió la gorra y me fui. La televisión en ese momento era muy precaria y no salían todas esas cosas, como la expulsión de (Jimmy) Johnstone: se me ocurrió que era el único que nos podía complicar. Vino un centro, salté a cabecear y me agarré la cabeza, el doctor me preguntó "¿qué pasa?" y le dije que "nada, póngame una cosa en la cabeza a ver si echa a este hijo de la gran perra" y ahí lo expulsaron.

-Más allá de la previa, ¿se sintió el apoyo de los uruguayos a los escoceses durante el partido?

-Sí, de entrada. Pero los hinchas de Racing superaron los gritos y el apoyo de los uruguayos.

-¿Cuál rival fue más difícil: Nacional de Montevideo o el Celtic?

-Nacional fue más tradición de guapos que otra cosa porque en cancha de Racing se llevan el 0-0, después fueron locales y dijeron "los comemos". Nos tocó el segundo partido en Nacional, yo había estado en el Sudamericano con la Selección y Uruguay nos ganó de guapo, entonces tratamos de reunirnos antes de salir a la cancha y quedamos que cuando había una infracción los once nos íbamos encima de la infracción.

-¿Cómo tomaron que hinchas de otros equipos argentinos, inclusive de Independiente, los alentaron?

-Era algo normal, no como ahora. Teníamos el apoyo de todos los clubes, inclusive Independiente. Cuando volvimos campeones, nos tocó jugar contra ellos en la cancha de Racing y cuando salimos al campo de juego habían hecho dos filas para recibirnos y colocarnos una banda a cada jugador. Hoy creo que si hacen eso, los ametrallan contra una pared. Era distinto, nosotros íbamos caminando a la cancha de Independiente y ellos hacían lo propio cuando venían a Racing, visitaban a Tita, había rivalidad adentro del campo, pero fuera de él éramos amigos.

-¿Por qué fue reconocido ese equipo?

-Por toda la campaña que habíamos hecho. Dejamos un precedente en Argentina a nivel de clubes por lo que habíamos logrado y revolucionamos el país. ¿Te parece poco?

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