Biscay, el asistente de Marcelo Gallardo, habló sobre el futuro, la partida de Alario y el espacio que le brinda el entrenador.

"Me gusta poder hacer las cosas que hago pero sin exponerme"

Tiago Couce

28 DE MARZO DE 2018

Según Matías Biscay, el ayudante de campo debe adaptarse a “las necesidades del entrenador, entregarse a él y estar preparado para brindar las soluciones que se requiera”. Recalcó que en River son dos los ayudantes, Hernán Buján y él. Trabajan en conjunto para abarcar cada detalle, preparar los entrenamientos que Marcelo Gallardo les indica y observar enfrentamientos de los rivales para mostrarles a sus jugadores “a quiénes se van a enfrentar, sus virtudes y debilidades”.

Sobre Gallardo confesó que “es bastante abierto al momento de recibir información, pregunta y escucha sin problema”. Aseguró que suelen acertar muchas veces en los pensamientos pero que también hay casos en los que disienten. Sin embargo, una vez que el entrenador ya tomó la decisión, van detrás de lo que él dijo, sin oposiciones y apoyándose entre todos. “Tampoco se trata de una ‘monarquía’, por decirlo de alguna manera. Primero nos da la libertad de opinar y argumentar lo que pensamos. Debatimos entre todos y cada uno expone su idea y en base a los argumentos es que tomamos una determinación”, remarcó el ex Compostela.

Aunque hacen parecer que es una tarea fácil la que llevan adelante y en la cual les va bien, esto no siempre es así. Biscay reveló que “la clave para que esto pase es la complicidad” que tienen con Marcelo, el entendimiento que entre ellos corre y se puede expresar en un simple cruce de miradas. “Cada uno sabe lo que el otro piensa”, dijo y explicó que tienen un punto en común que es el mínimo e indispensable para ser un buen equipo: la idea futbolística y los mismos fundamentos del deporte.

Adhiere también al relato de que es fundamental la formación que tuvieron ellos dos y Hernán en el club desde chicos. “El sentido de pertenencia” que tienen hacia la institución los hace ser cada vez más competitivos para “poder obtener los objetivos propuestos”. Saben qué es lo que la gente quiere y lo que el club te exige por su grandeza. Hizo hincapié en que son tres amigos que les apasiona su trabajo, del cual disfrutan mucho a pesar de la exigencia que ellos mismos se proyectan.

-Si bien te encontrás muy cómodo en tu posición, ¿pensás ser director técnico en algún momento?

-Esa posibilidad todavía ni pasa por mi cabeza. Estoy muy bien en la actualidad y no quiero cambiarlo, disfruto mucho de lo que vivo y no pienso en otra cosa. Me siento muy bien trabajando como lo hacemos y aparte no me siento cómodo con la exposición que tienen los entrenadores. No me gusta hablar en los medios. Me gusta poder hacer las cosas que hago pero sin exponerme. Yo prefiero estar detrás, cumpliendo con mis tareas sin tener que darle explicaciones a nadie que no sea del club y tenga que dárselas. A veces los entrenadores son muy aporreados sin saber todo lo que se realiza durante la semana.

Cabe recordar que él ya tuvo una gran experiencia como entrenador cuando le tocó estar en la vuelta de la final de la Copa Libertadores obtenida en el 2015 por una expulsión que sufrió el Muñeco en México contra Tigres. Rememoró el incidente con tristeza porque “Marcelo se merecía más que nadie estar presente en ese momento y por una sanción estúpida ni siquiera pudo bajar al vestuario”.

A su vez, al ser consultado si quisiera continuar con este grupo de trabajo en algún club europeo, aseveró que disfruta mucho su “estadía en el club de Núñez” y no habrá muchos lugares en donde pueda sentirse tan bien.

Ya adentrado en plena conversación, se notaba distendido al entrevistado. Un ambiente relajado, sin esquivar preguntas y compartiendo un café. Era bastante expresivo a la hora de responder y estaba predispuesto a seguir adelante con mucho entusiasmo.

Cuando se indagó sobre si dirigirían el seleccionado argentino, la respuesta no fue tan contundente como la anterior. Se notó en él sus ganas de vestir el buzo de la Argentina. Recordó el rumor que circuló sobre Gallardo como director en plena crisis de AFA pero en ese momento todavía tenían mucho tiempo de contrato con River, por lo cual “ni siquiera fue considerada la opción”.

Por último, el ayudante de campo que tuvo su paso por Nacional de Uruguay, aclaró el asunto de la salida de Lucas Alario. Manifestó que no se esperaban “la partida en un momento como el que se atraviesa, con muchas competiciones” y que será muy difícil reemplazarlo. No obstante, realzó que el punto importante es “el equipo y el funcionamiento en conjunto”.

-¿Cómo creés que fueron los manejos entre los clubes?

-Creo que no se trató bien el tema. Me dio bronca por Lucas, merecía irse mucho mejor porque es un muy buen chico. Creo que no tienen que tomarlo como un rehén de esta situación. Es un conflicto entre River y el Bayer Leverkusen que tienen que solucionar y dejar que el Pipa haga su trabajo tranquilo, porque en definitiva es eso.

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