A pesar de que el fútbol llegó a Argentina desde Reino Unido, recién este año un británico firmó contrato profesional aquí. La historia de David Olaoye, el inglés de El Porvenir.

El primer inglés del siglo XXI

Daniela Simón

28 DE MARZO DE 2018

La pelota empezó a rodar en Argentina a fines del siglo XVIII. Conforme a la historia, los primeros partidos eran protagonizados por la clase social alta británica que había emigrado a Sudamérica. Sin embargo, cuando se profesionalizó el fútbol en el país, ningún inglés volvió a vestir la camiseta de un equipo argentino, hasta hoy. El 29 de agosto, David Olaoye firmó contrato con El Porvenir y se convirtió en el primero.

“Estoy sorprendido, estoy muy feliz por ser el primero, espero no ser el último”, comenta. David es un moreno de poco más de 1,70 metros. Nació en Essex, al oeste de Londres, en el nublado octubre inglés de 1997. Con unos segundos de diferencia, nació Daniel, su hermano gemelo. Ambos comparten su pasión por la pelota. David tiene el típico arrastre británico de las letras, y las palabras se atropellan para salir de su boca. Su familia se compone por sus padres, su papá es nigeriano –por eso David tiene la doble nacionalidad- y trabaja en una empresa de ferrocarriles; su mamá es londinense con raíces nigerianas y pasa sus días en una compañía de salud de la NHS (National Health Service-Servicio Nacional de Salud). Daniel juega en Suecia, en Nordvärmlands FF de la Segunda División. Su hermano menor también es futbolista y el mayor estudia en la Universidad.

Lejos de la historia de potreros, David empezó en la academia de David Beckham hasta que pasó a Junior Hammers y más tarde al Elite Pro Sports FC. Siempre como delantero y con el arco entre cejas. Cuando terminó sus estudios secundarios en la Stratford School tomó la decisión de emigrar de casa. David sentó a sus padres y les contó sus ganas de mudarse a Grecia: buen fútbol, lindo clima y un trato más que amigable con las personas. El exfutbolista griego Kostas Kiassos lo acercó al AO Tympakiou, allí estuvo seis meses y en enero de 2017 firmó con NK BRavo, de la Segunda División de Eslovenia. Con sus valijas y la pelota, se trasladó al helado invierno esloveno. El choque cultural colisionó en David, y por una lesión ligamentaria estuvo cuatro meses afuera de las canchas. La experiencia fue corta y en junio, cuando finalizó su contrato, volvió a Inglaterra. “Fue muy difícil, las personas eran muy frías, muy distantes. Volví a Inglaterra con ganas de seguir creciendo, de nuevas experiencias”, explica.

Y un día cualquiera sonó su teléfono. Era un representante argentino que le preguntó que le parecía jugar en Argentina y probar suerte en Lanús. “Sabía que este era el mejor lugar para crecer y desarrollarme, hay muy buenos jugadores. Pero no fue fácil para mis papás dejarme ir, recuerdo que mi mamá lloró mucho, ahora está feliz porque sabe lo mucho que quiero esto”, dice. Sin embargo, sus sueños de debutar en La Fortaleza se evaporaron cuando pasó a entrenarse con Cuarta y Quinta división. Barajar y dar de nuevo, siempre hay un suspiro de ilusión al que aferrarse: El Porvenir le abría sus puertas.

David dejó a sus padres y su vida inglesa atrás, pero la risa al final de cada respuesta lo traiciona: es feliz. Atrás quedaron el río Támesis y los castillos que tiñen Essex, ahora las calles de Gerli son el laberinto de su recorrido.

Con un par de meses viviendo en el país, David habla poco y casi nada español. “Para comunicarme en la cancha digo pa-sa-me y nada más, espero mejorar mi idioma”, explica. Se deslumbra con la calidez humana de los argentinos y la música de fondo que está en cada rincón. Recuerda con alegría sus tardes como espectador en la tribuna del West Ham, y se sorprende con el fervor y la pasión con la que acá se vive el fútbol. Y dice que los argentinos están un poco locos, pero que le gusta. Y aún hoy, hay quien le dice: “Los ingleses son hijos de Maradona”, pero David deja de lado su nacionalismo y señala: “Maradona fue un gran jugador, como lo es Messi en la actualidad, pero mi ídolo es Neymar”.

David entró en la historia: junto a George Saunders, quien juega en Colombia, son los únicos dos ingleses que juegan en Sudamérica. Y fantasea con llegar a Primera División, y por qué no, jugar en la Premier: “Estoy seguro que encontré el lugar y el camino para crecer y cumplir objetivos”.

VIDEO

Olaoye cuenta su historia

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