En muchas ocasiones, la presión que los padres ejercen a sus hijos que juegan al fútbol termina repercutiendo negativamente en los chicos. El Equipo habló con miembros de la organización Salvemos al Fútbol y con especialistas en el tema.

Cuando el apoyo de la familia juega en contra

Agustín Cabo

28 DE MARZO DE 2018

A fines de marzo de este año el entrenador del Club Unión de Munro, Fernando Cucusa Pereiras, falleció a los 37 años luego de ser agredido por el tío de un jugador del Club Social y Deportivo Industrial de Munro, quien le dio un golpe de puño al DT por la espalda cuando estaba intentando separar a un grupo de chicos que estaban discutiendo, en pleno partido amistoso, que tenía como protagonistas a jóvenes de tan sólo 16 años.

Sergio Adrián Baldauf fue el hombre que golpeó por detrás a Pereiras y terminó matándolo. Luego de estar cuatro días prófugo, lo encontraron en una estación de servicio ubicada en San Martín y De los Constituyentes, en Florida. Quedó detenido en el Comando Central de Vicente López acusado de homicidio simple agravado. Puede recibir una pena mínima de 10 años y 8 meses.

El ambiente del futsal se vio afectado por esta noticia, equipos como All Boys, Platense, El Porvenir y Racing, entre otros, enviaron sus condolencias mediante redes sociales. El CUM, equipo donde trabajaba Pereiras, realizó el velatorio en el club. A partir de este suceso se empezaron a organizar reuniones de padres en los clubes o charlas entre los entrenadores con los jugadores para tratar este tema, y previo a todos los partidos que se jugaron en esa semana, hubo un minuto de silencio acompañado de un brazalete negro en el brazo de todos los jugadores de futsal.

En Argentina, cuando ocurren hechos de violencia dentro del fútbol, hay una reconocida Organización no Gubernamental llamada Salvemos al Fútbol (SAF), cuya función principal es la de acompañar, asistir, reconocer y asesorar a todos los hinchas del fútbol argentino que directa o indirectamente hayan sido víctimas de cualquier tipo de violencia dentro de un espectáculo futbolístico, priorizando así el bienestar de los simpatizantes. Esta organización se mantiene con el trabajo voluntario que es llevado a cabo por sus asociados o colaboradores. No cuenta con ningún vínculo económico con la Asociación del Fútbol Argentino, ni con el Estado o con algún partido político.

SAF cuando se entera de los actos violentos que ocurren en el fútbol argentino entra en contacto con los afectados y se pone a disposición para ayudarlos. Suele acercarse a los clubes implicados para colaborar con ellos brindando charlas y talleres sobre cómo tratar la problemática que los aqueja, cómo tratar a los chicos que juegan en clubes infantiles, entre otros temas.

Esta ONG primero se pone en contacto con los clubes y estos acceden o no a recibirlos. Las charlas están dirigidas tanto a entrenadores, como también a padres y demás integrantes del entorno de los jugadores. SAF cuenta con un equipo integrado por psicólogos, sociólogos, antropólogos y abogados, entre los que se destacan Sol Duyos y Juan Branz. Ellos son los que llevan a cabo los talleres, que son coordinados por Belén Nassar.

“Nuestro trabajo lo hacemos por iniciativa propia al enterarnos de hechos violentos que sucedieron en algún club. Nos acercamos a colaborar con ellos, a brindarles nuestro apoyo”, manifestó Nassar, quien también aclaró que por el momento SAF realiza estos talleres solamente en clubes de CABA y el Gran Buenos Aires.

Si fuera por Nassar organizaría un tour de charlas por todos los clubes de CABA, pero pese a la buena predisposición de esta ONG no siempre reciben respuestas positivas. “Queremos ir a todos los clubes que sufren problemas de violencia, pero no todos muestran interés en recibirnos lamentablemente”, afirmó Belén, quien también aclaró que SAF no pertenece ni trabaja con ninguna asociación de fútbol infantil.

“Para mí es muy gratificante trabajar en Salvemos al Fútbol, tanto en lo personal cómo en lo profesional. Espero cumplir mi objetivo dentro de este deporte, que es el de poder colaborar para lograr un cambio positivo”, sostuvo la coordinadora.

La psicología con el correr de los años fue ganándose un lugar considerable dentro del ámbito deportivo porque los deportistas, ya sean amateur o profesionales, no ven con malos ojos trabajar en conjunto con psicólogos, que los analizan y los ayudan a cargar con las presiones y exigencias que tienen, que son generadas por ellos mismos, por su entrenador, compañeros, dirigentes y su propio entorno.

Gonzalo Primo, psicólogo licenciado especializado en deporte, sostuvo que los hechos de violencia que se viven en el fútbol infantil se dan debido a un problema social argentino. “Creo que en gran parte se debe a que somos una sociedad muy exitista, donde sólo sirve ganar. Se les carga a los chicos que lo único que sirve es ganar sin importar cómo, es decir vale hasta con un gol ilegal, juego violento, trampas, etc. en buena medida esto se debe, a mi entender, a las expectativas que se trasladan de padres a hijos, muchos creen que sus hijos son el nuevo Messi, Cristiano Ronaldo o Maradona y esto los lleva a comportarse como enajenados. Toman cualquier intervención como una injusticia contra sus hijos”, remarcó.

Los niños tienen que estar bien rodeados, teniendo en cuenta las presiones y miedos que su propio entorno puede llegar a generarles al exigirles tanto a tan corta edad. El entorno es algo fundamental para aquellos que practican algún deporte, más cuando se trata de menores. Todas las generaciones disfrutan el fútbol a su modo, algunos jugándolo u otros mirándolo. Es una pasión que los adultos tratan de transmitirle a los más pequeños, incentivándolos a jugar en escuelitas de baby fútbol, clubes de futsal o de barrio. En muchos casos los mandan a jugar con el objetivo de salvarse, pensando que tienen en casa al futuro Lionel Messi o Diego Maradona, como manifestó Gonzalo Primo. Esto puede llegar a jugar en contra de ese chico, ya que su propio círculo íntimo va a empezar a presionarlo para que llegue a Primera, así en un futuro tenga la chance de salvar a su familia. “Se les exige demasiado a corta edad. Los padres se olvidan del disfrute, de las enseñanzas que puede darles a los chicos la práctica del deporte”, afirmó Primo.

“Lo más recomendable para los padres que tienen a sus hijos haciendo fútbol o cualquier otro deporte, es acompañar a sus hijos sin presionar, preguntar si se divirtieron, evitar la pregunta por el resultado. Es decir, que sean equilibrados. Sabemos que esto es muy difícil, y en la práctica sólo el diez por ciento de los padres lo hace, como nos marca el libro Mi hijo el Campeón, el cual recomiendo fervientemente para entender y profundizar sobre este tema. En resumen, la actitud más conveniente es la de acompañarlo, para que sea el espacio del deporte, un espacio de aprendizaje y disfrute”, aseguró el psicólogo haciendo referencia sobre cómo debe ser la actitud que tienen que tener aquellos padres que llevan a sus hijos a jugar fútbol infantil.

Marcelo Roffe, reconocido psicólogo deportólogo que supo trabajar con José Pékerman en las selecciones juveniles de Argentina y en la selección mayor de Colombia, afirma en el libro Mi Hijo el Campeón, el cual escribió junto a Nelly Giscafre y Alfredo Fenilli, que "hay distintos tipos de padres o de entornos en el deporte infantil, precisamente en el fútbol, que sin dudas tienen suma importancia en el desarrollo de los niños dentro de esta activad deportiva. Estos se separan en dos grupos: por un lado se encuentran los equilibrados, mientras que en el otro están los desequilibrados".

En el bando de los equilibrados están los que acompañan al chico, brindándoles su apoyo, sin exigirles nada y también están los que no presionan, aquellos que dejan jugar a su hijo tranquilo, sin darles indicaciones ni nada, sólo palabras de aliento. Estos son los que le preguntan a su hijo si la pasó bien después del partido o si lo disfrutó, por ejemplo.

Por el lado de los padres desequilibrados se pueden apreciar a los indiferentes o desinteresados, sobreprotectores, vociferadores, hipercríticos, entrenadores en la banda y a los de doble discurso. En diferencia a los equilibrados, estos son los que en vez de fijarse o preocuparse en cómo la pasó su hijo o si disfrutó el partido solamente se interesan en el resultado, si ganaron o no.

El indeferente es aquel que solamente va a dejar a su hijo en algún club y no le presta atención, no se interesa ni se preocupa por él.

Sobreprotector es aquel que está todo el tiempo encima del chico, no lo deja hacerse valer por sí mismo, lo cuida de más.

El vociferador es el que está durante todo el partido o entrenamiento gritándole al árbitro, al entrenador, a los jugadores rivales y hasta a su propio hijo.

Hipercrítico es aquel que no encuentra ni destaca nada positivo, siempre se queja por todo y con todos.

Entrenador en la banda es el padre que da indicaciones a los gritos a su hijo como si fuera el técnico, pero no lo es. Se pone por delante de cualquier autoridad.

Los de doble discurso son aquellos que a la hora de hablar intentan dar el ejemplo y pregonar buenos valores, pero nunca los llevan a cabo, hacen todo lo contrario a lo que dicen.

Las acciones que realizan estos distintos tipos de padres repercuten en los chicos. Los equilibrados podrían llegar a actuar como un guía o un agente motivador positivo, mientras que los desequilibrados son un factor de presión. Esto lleva a que los pibes jueguen con miedo o con la cabeza puesta en otro lado, no disfrutando el hecho de estar jugando con sus compañeros.

Los papás, mamás, tíos o primos, porque ésto involucra a todos, deben pensar antes de hacer algo, porque sus actos van a generar consecuencias en la cabeza de sus hijos, hermanos o sobrinos y también en los compañeros de éste. Poco a poco van a desgastarlos, le van sacando las ganas de ir al club a jugar que es algo que les tendría que generar felicidad, no miedo, angustia o presión. Tienen que recordar que esto se trata de una recreación amateur, no profesional, que están en plena etapa de crecimiento, que deben pasarla bien y disfrutar del deporte con más trascendencia dentro de este país.

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