El Club Atlético River Plate posee una política muy marcada con respecto a las inferiores. Fernando Guarini, presidente del fútbol amateur, y Jorge Gordillo, técnico de la cuarta división, cuentan cómo se trabaja con los chicos y las expectativas que se depositan en ellos a diario.

Contención: la fórmula millonaria

Adrián Olszewski y Matías Chiacchio

28 DE MARZO DE 2018

De los casi 190 chicos que forman parte de las divisiones juveniles de River Plate, 70 concurren a la pensión del club, de los cuales 13 son de las categorías infantiles. La política de la institución consiste en que, a través de un equipo técnico conformado por entrenadores, asistentes y psicólogos, los jugadores cuenten con la contención necesaria para poder desarrollarse futbolísticamente. Además, se encarga de que los chicos concurran a las escuelas y en caso de no vivir cerca de la entidad deportiva, se queden en la pensión.

En algunas ocasiones, al culminar el entrenamiento, los jugadores se acercan a conversar con el equipo técnico sobre sus problemas o inquietudes. Fernando Guarini, presidente del departamento de fútbol amateur de River, observa los entrenamientos desde el ventanal de su oficina en el segundo piso del Monumental y comenta: “A pesar de que nosotros contamos con un equipo de psicólogos y asistentes sociales, los técnicos son los confidentes de los chicos con los temas personales. Hacemos hincapié en la contención de los juveniles y en especial en los que viven en la pensión, ya que están bajo nuestra tutoría. Les brindamos una dieta estricta para que puedan desarrollarse bien físicamente y les damos la oportunidad de ir a la escuela”.

“A los más chicos les pedían los boletines y, al pasar los años, nos daban un poco más de libertad, a pesar de que el nivel educativo era muy exigente”, recuerda Brian Musarella, actual jugador de Camioneros, que estuvo siete años en las inferiores del club de Nuñez y egresó del Instituto River Plate. Guarini cuenta que los juveniles que asisten a la pensión también concurren a colegios estatales cercanos al club. “Los chicos vienen acá con la idea de jugar al fútbol por la influencia que ejercen sus padres y representantes. Por ejemplo, les sugieren no ir a clase para descansar y rendir en el entrenamiento del día siguiente. Nosotros tomamos como prioridad la escuela y luchamos contra esas ideas”.

En algunos casos, los chicos deciden retornar a sus hogares debido al desarraigo que genera estar lejos de sus seres queridos. Un caso emblemático es el de Augusto Fernández, que juega en Atlético de Madrid y formó parte del Seleccionado argentino en el Mundial de Brasil 2014: hizo las inferiores en el club Millonario, pero durante un tiempo regresó a Pergamino, su ciudad natal. “Hay jóvenes que extrañan a sus familias y no están mentalmente preparados para estar lejos de sus hogares. Por lo general, estos casos están vinculados con chicos de distintas provincias”, dice el director técnico de la cuarta división Jorge Gordillo.

Guarini cuenta como se trabaja con los chicos que no viven en condiciones optimas y son de bajos recursos: “Cuando hay jugadores que tienen un potencial a futuro y viven situaciones familiares complejas o son de barrios carenciados, con un probable foco de conflicto, los traemos a la pensión para protegerlos”.

El presidente de fútbol amateur cuenta que los menores que se hospedan en el Estadio Monumental tienen las salidas controladas, por eso existe un libro de actas que deben firmar quienes desean retirar a los chicos con autorización previa de sus padres. Los mayores cuentan con un permiso menos estricto para salidas personales y también reciben charlas sobre diversos temas, como educación sexual. “La transición desde las infantiles hasta las inferiores se va dando de a poco”, dice Guarini. “El cambio más abrupto es cuando pasan a reserva. Por eso los cuidamos y les damos contención para que tengan los pies sobre la tierra. En esta etapa nos preocupa lo actitudinal, los cuidamos de las declaraciones en los medios y la exposición en las redes sociales.”

“Con los avances de la tecnología es muy difícil controlar el uso de las aplicaciones como Twitter, Facebook e Instagram, debido a que exponen su vida privada sin medir las consecuencias que en un futuro le pueden ocasionar distintos inconvenientes. Junto al equipo de trabajo de cada plantel de las divisiones inferiores tratamos de aconsejarlos para que no sean el foco de un conflicto mediático”, cuenta Guarini.

La tercera división, previa a la primera, está conformada por futbolistas de la cuarta, quinta y sexta, para darles rodaje a los chicos que quizá formen parte del equipo que conduce Marcelo Gallardo. El técnico observa continuamente los partidos, en el estadio o en filmaciones, motivo por el cual varios juveniles han formado parte del plantel profesional: Emmanuel Mammana, Lucas Martínez Cuarta, Matías Kranevitter, Eder Álvarez Balanta y Augusto Batalla. “Para los técnicos de las inferiores siempre es lindo que sus jugadores lleguen a primera y logren afianzarse para que luego puedan ser vendidos al exterior. Nosotros tratamos que ellos lleguen preparados de la mejor manera y puedan llegar a la Selección. Ahí es donde se ve que ese trabajo silencioso dio sus frutos”, dice Gordillo.

En las competencias internacionales que disputaron los seleccionados juveniles este año, River aportó tres jugadores para el equipo que dirigió Claudio Úbeda en el Mundial Sub20 de Corea del Sur (el arquero Franco Petroli, el defensor Gonzalo Montiel y volante Exequiel Palacios) y cedió tres futbolistas para el Sudamericano Sub17 de Chile (el arquero Leonardo Díaz, el defensor Elías López y el delantero Benhamín Rollheiser). “Es un orgullo que nuestros jugadores tengan esta clase de desafíos a tan corta edad, ya que esto los puede motivar para obtener logros de mayor envergadura”, dice Guarini. “Igualmente, creemos que la Selección necesita procesos serios, donde los jugadores regresen al club de la misma manera que se fueron. Muchas veces vuelven con dolencias físicas y, en algunos casos, lesionados.”

De los casi 190 chicos que forman parte de las divisiones juveniles de River Plate, 70 concurren a la pensión del club, de los cuales 13 son de las categorías infantiles. La política de la institución consiste en que, a través de un equipo técnico conformado por entrenadores, asistentes y psicólogos, los jugadores cuenten con la contención necesaria para poder desarrollarse futbolísticamente. Además, se encarga de que los chicos concurran a las escuelas y en caso de no vivir cerca de la entidad deportiva, se queden en la pensión.
En algunas ocasiones, al culminar el entrenamiento, los jugadores se acercan a conversar con el equipo técnico sobre sus problemas o inquietudes. Fernando Guarini, presidente del departamento de fútbol amateur de River, observa los entrenamientos desde el ventanal de su oficina en el segundo piso del Monumental y comenta: “A pesar de que nosotros contamos con un equipo de psicólogos y asistentes sociales, los técnicos son los confidentes de los chicos con los temas personales. Hacemos hincapié en la contención de los juveniles y en especial en los que viven en la pensión, ya que están bajo nuestra tutoría. Les brindamos una dieta estricta para que puedan desarrollarse bien físicamente y les damos la oportunidad de ir a la escuela”.
“A los más chicos les pedían los boletines y, al pasar los años, nos daban un poco más de libertad, a pesar de que el nivel educativo era muy exigente”, recuerda Brian Musarella, actual jugador de Camioneros, que estuvo siete años en las inferiores del club de Nuñez y egresó del Instituto River Plate. Guarini cuenta que los juveniles que asisten a la pensión también concurren a colegios estatales cercanos al club. “Los chicos vienen acá con la idea de jugar al fútbol por la influencia que ejercen sus padres y representantes. Por ejemplo, les sugieren no ir a clase para descansar y rendir en el entrenamiento del día siguiente. Nosotros tomamos como prioridad la escuela y luchamos contra esas ideas”.
En algunos casos, los chicos deciden retornar a sus hogares debido al desarraigo que genera estar lejos de sus seres queridos. Un caso emblemático es el de Augusto Fernández, que juega en Atlético de Madrid y formó parte del Seleccionado argentino en el Mundial de Brasil 2014: hizo las inferiores en el club Millonario, pero durante un tiempo regresó a Pergamino, su ciudad natal. “Hay jóvenes que extrañan a sus familias y no están mentalmente preparados para estar lejos de sus hogares. Por lo general, estos casos están vinculados con chicos de distintas provincias”, dice el director técnico de la cuarta división Jorge Gordillo.
Guarini cuenta como se trabaja con los chicos que no viven en condiciones optimas y son de bajos recursos: “Cuando hay jugadores que tienen un potencial a futuro y viven situaciones familiares complejas o son de barrios carenciados, con un probable foco de conflicto, los traemos a la pensión para protegerlos”.
El presidente de fútbol amateur cuenta que los menores que se hospedan en el Estadio Monumental tienen las salidas controladas, por eso existe un libro de actas que deben firmar quienes desean retirar a los chicos con autorización previa de sus padres. Los mayores cuentan con un permiso menos estricto para salidas personales y también reciben charlas sobre diversos temas, como educación sexual. “La transición desde las infantiles hasta las inferiores se va dando de a poco”, dice Guarini. “El cambio más abrupto es cuando pasan a reserva. Por eso los cuidamos y les damos contención para que tengan los pies sobre la tierra. En esta etapa nos preocupa lo actitudinal, los cuidamos de las declaraciones en los medios y la exposición en las redes sociales.”
“Con los avances de la tecnología es muy difícil controlar el uso de las aplicaciones como Twitter, Facebook e Instagram, debido a que exponen su vida privada sin medir las consecuencias que en un futuro le pueden ocasionar distintos inconvenientes. Junto al equipo de trabajo de cada plantel de las divisiones inferiores tratamos de aconsejarlos para que no sean el foco de un conflicto mediático”, cuenta Guarini.
La tercera división, previa a la primera, está conformada por futbolistas de la cuarta, quinta y sexta, para darles rodaje a los chicos que quizá formen parte del equipo que conduce Marcelo Gallardo. El técnico observa continuamente los partidos, en el estadio o en filmaciones, motivo por el cual varios juveniles han formado parte del plantel profesional: Emmanuel Mammana, Lucas Martínez Cuarta, Matías Kranevitter, Eder Álvarez Balanta y Augusto Batalla. “Para los técnicos de las inferiores siempre es lindo que sus jugadores lleguen a primera y logren afianzarse para que luego puedan ser vendidos al exterior. Nosotros tratamos que ellos lleguen preparados de la mejor manera y puedan llegar a la Selección. Ahí es donde se ve que ese trabajo silencioso dio sus frutos”, dice Gordillo.
En las competencias internacionales que disputaron los seleccionados juveniles este año, River aportó tres jugadores para el equipo que dirigió Claudio Úbeda en el Mundial Sub20 de Corea del Sur (el arquero Franco Petroli, el defensor Gonzalo Montiel y volante Exequiel Palacios) y cedió tres futbolistas para el Sudamericano Sub17 de Chile (el arquero Leonardo Díaz, el defensor Elías López y el delantero Benhamín Rollheiser). “Es un orgullo que nuestros jugadores tengan esta clase de desafíos a tan corta edad, ya que esto los puede motivar para obtener logros de mayor envergadura”, dice Guarini. “Igualmente, creemos que la Selección necesita procesos serios, donde los jugadores regresen al club de la misma manera que se fueron. Muchas veces vuelven con dolencias físicas y, en algunos casos, lesionados.”De los casi 190 chicos que forman parte de las divisiones juveniles de River Plate, 70 concurren a la pensión del club, de los cuales 13 son de las categorías infantiles. La política de la institución consiste en que, a través de un equipo técnico conformado por entrenadores, asistentes y psicólogos, los jugadores cuenten con la contención necesaria para poder desarrollarse futbolísticamente. Además, se encarga de que los chicos concurran a las escuelas y en caso de no vivir cerca de la entidad deportiva, se queden en la pensión.En algunas ocasiones, al culminar el entrenamiento, los jugadores se acercan a conversar con el equipo técnico sobre sus problemas o inquietudes. Fernando Guarini, presidente del departamento de fútbol amateur de River, observa los entrenamientos desde el ventanal de su oficina en el segundo piso del Monumental y comenta: “A pesar de que nosotros contamos con un equipo de psicólogos y asistentes sociales, los técnicos son los confidentes de los chicos con los temas personales. Hacemos hincapié en la contención de los juveniles y en especial en los que viven en la pensión, ya que están bajo nuestra tutoría. Les brindamos una dieta estricta para que puedan desarrollarse bien físicamente y les damos la oportunidad de ir a la escuela”.“A los más chicos les pedían los boletines y, al pasar los años, nos daban un poco más de libertad, a pesar de que el nivel educativo era muy exigente”, recuerda Brian Musarella, actual jugador de Camioneros, que estuvo siete años en las inferiores del club de Nuñez y egresó del Instituto River Plate. Guarini cuenta que los juveniles que asisten a la pensión también concurren a colegios estatales cercanos al club. “Los chicos vienen acá con la idea de jugar al fútbol por la influencia que ejercen sus padres y representantes. Por ejemplo, les sugieren no ir a clase para descansar y rendir en el entrenamiento del día siguiente. Nosotros tomamos como prioridad la escuela y luchamos contra esas ideas”.En algunos casos, los chicos deciden retornar a sus hogares debido al desarraigo que genera estar lejos de sus seres queridos. Un caso emblemático es el de Augusto Fernández, que juega en Atlético de Madrid y formó parte del Seleccionado argentino en el Mundial de Brasil 2014: hizo las inferiores en el club Millonario, pero durante un tiempo regresó a Pergamino, su ciudad natal. “Hay jóvenes que extrañan a sus familias y no están mentalmente preparados para estar lejos de sus hogares. Por lo general, estos casos están vinculados con chicos de distintas provincias”, dice el director técnico de la cuarta división Jorge Gordillo.Guarini cuenta como se trabaja con los chicos que no viven en condiciones optimas y son de bajos recursos: “Cuando hay jugadores que tienen un potencial a futuro y viven situaciones familiares complejas o son de barrios carenciados, con un probable foco de conflicto, los traemos a la pensión para protegerlos”.El presidente de fútbol amateur cuenta que los menores que se hospedan en el Estadio Monumental tienen las salidas controladas, por eso existe un libro de actas que deben firmar quienes desean retirar a los chicos con autorización previa de sus padres. Los mayores cuentan con un permiso menos estricto para salidas personales y también reciben charlas sobre diversos temas, como educación sexual. “La transición desde las infantiles hasta las inferiores se va dando de a poco”, dice Guarini. “El cambio más abrupto es cuando pasan a reserva. Por eso los cuidamos y les damos contención para que tengan los pies sobre la tierra. En esta etapa nos preocupa lo actitudinal, los cuidamos de las declaraciones en los medios y la exposición en las redes sociales.”“Con los avances de la tecnología es muy difícil controlar el uso de las aplicaciones como Twitter, Facebook e Instagram, debido a que exponen su vida privada sin medir las consecuencias que en un futuro le pueden ocasionar distintos inconvenientes. Junto al equipo de trabajo de cada plantel de las divisiones inferiores tratamos de aconsejarlos para que no sean el foco de un conflicto mediático”, cuenta Guarini.La tercera división, previa a la primera, está conformada por futbolistas de la cuarta, quinta y sexta, para darles rodaje a los chicos que quizá formen parte del equipo que conduce Marcelo Gallardo. El técnico observa continuamente los partidos, en el estadio o en filmaciones, motivo por el cual varios juveniles han formado parte del plantel profesional: Emmanuel Mammana, Lucas Martínez Cuarta, Matías Kranevitter, Eder Álvarez Balanta y Augusto Batalla. “Para los técnicos de las inferiores siempre es lindo que sus jugadores lleguen a primera y logren afianzarse para que luego puedan ser vendidos al exterior. Nosotros tratamos que ellos lleguen preparados de la mejor manera y puedan llegar a la Selección. Ahí es donde se ve que ese trabajo silencioso dio sus frutos”, dice Gordillo.En las competencias internacionales que disputaron los seleccionados juveniles este año, River aportó tres jugadores para el equipo que dirigió Claudio Úbeda en el Mundial Sub20 de Corea del Sur (el arquero Franco Petroli, el defensor Gonzalo Montiel y volante Exequiel Palacios) y cedió tres futbolistas para el Sudamericano Sub17 de Chile (el arquero Leonardo Díaz, el defensor Elías López y el delantero Benhamín Rollheiser). “Es un orgullo que nuestros jugadores tengan esta clase de desafíos a tan corta edad, ya que esto los puede motivar para obtener logros de mayor envergadura”, dice Guarini. “Igualmente, creemos que la Selección necesita procesos serios, donde los jugadores regresen al club de la misma manera que se fueron. Muchas veces vuelven con dolencias físicas y, en algunos casos, lesionados.”

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