En diálogo con El Equipo, distintas personalidades de las letras, el periodismo y el espectáculo de ambos márgenes del Plata opinan sobre el próximo encuentro en el Centenario, sobre la amistad, el fútbol  y su gente.

La cultura también juega el clásico

Nicolás Lacunza @Nico_Lacunza y Melody Lucero @Melushka_

28 DE MARZO DE 2018

Como alguna vez dijo el escritor uruguayo Eduardo Galeano, “el fútbol es la única religión que no tiene ateos” y es en los pueblos hermanos de Argentina y Uruguay donde pueden encontrarse algunos de sus más devotos fieles. Aunque cabe preguntarse qué sucede con esa hermandad cuando se enfrentan, como ocurrirá el jueves 31 en Montevideo.

El periodista uruguayo Fermín Méndez describe para El Equipo cómo es vivir un clásico en el mítico estadio Centenario: “Es una sensación única, por su peso histórico y siempre, por razones de talento, el atractivo es inevitable”. Ubica la relación de cercanía entre los pueblos por encima de los enfrentamientos que le deparan los calendarios: “La amistad es la amistad y no debería verse afectada en nada, es una razón suficiente que excede cualquier límite coyuntural”.

Horacio Convertini, escritor que recientemente publicó Los que duermen en el polvo, es hincha fanático de San Lorenzo “El fútbol es una pasión y como tal, me cuesta hacerla entrar en razones”, son las palabras que describen su sentir. Para el escritor es difícil ver partidos en los que ese amor no está en juego: “Hay algo de sacramental en ver jugar a tu equipo. Es un momento de ritos, de emociones, te convertís en otra cosa diferente a un mero espectador. Te volvés un feligrés, un convencido, un penitente”.

Convertini se sumerge en sus pensamientos para expresar que la pica entre argentinos y uruguayos nace y muere mientras dura el partido: “Somos como primos hermanos que se dan una tregua en el afecto”, dice y se lamenta por la ausencia de Luis Suárez por entender que “siempre hay que ganarle a los mejores”. También considera que había otros técnicos más interesantes, como Marcelo Gallardo, para dirigir a la Selección Argentina aunque el debut de Sampaoli le genera curiosidad y no duda de sus condiciones.

Daniel Hendler, ganador del Martín Fierro en 2013 como mejor actor de novela por su actuación en Graduados, entre otros premios y reconocimientos, espera poder estar presente el 31 de agosto cuando Messi y sus compañeros busquen arrebatarle los sueños de victoria a sus rivales celestes: "Aunque vivo en Buenos Aires, viajo a mi país y espero poder estar en el estadio. El fútbol para mí es indispensable, lo vivo intensamente".

En su estreno como director, Hendler obtuvo el premio Televisión Española por la coproducción argentino-uruguaya Norberto apenas tarde en el Festival de San Sebastián, no se animó a pronosticar un resultado para el duelo rioplatense: “Será duro, las expectativas son grandes, en Uruguay se vive el fútbol como en la Argentina, a flor de piel, espero que ganemos aunque cuando no juega mi país hincho por la celeste y blanca, es mi segunda casa”.

Por su parte, Fátima Florez entiende que las chances de los equipos se van acortando y la situación de la Selección no es la mejor, aunque comparte con El Equipo su optimismo: “Somos Argentina y cuando las papas queman siempre sale a flote la calidad”.

La distinguida humorista disfruta de ver a la Selección Argentina y espera una victoria que acerque al equipo al Mundial de Rusia: “Creo que los cambios son un beneficio porque generan un nuevo objetivo y también renuevan al grupo. Que esté Icardi u otro, le da aire, con Higuaín y Agüero era repetitivo, incluso realizaría más modificaciones”.

Además, el cantautor Jorge Drexler (ganador de un Premio Oscar), que presentará en Buenos Aires su nuevo disco Salvavidas de hielo, expresó que de chico jugó al fútbol pero que “era muy malo”, aunque le encantaba. Su deseo es que sea Uruguay, su país de origen, quien se alce con la victoria aunque lo ve complicado: “El resultado será muy disputado, espero que sea un lindo encuentro para la gente que lo vive a full. Un empate estaría bien, aunque si ganamos mejor pero es complicado porque tienen al mejor del mundo”.

Julián Baglietto lleva la música en su corazón. Además de ser guitarra y voz de Huevo, es el baterista de Juan Carlos Baglietto, su padre. El fútbol aparece en su vida como en la de muchos, de niño, en esas escuelitas en las que se dan los primeros pasos. Sostiene esa pasión hasta hoy, pero con sus amigos en los infaltables partidos semanales. Si bien es hincha de River, guarda un gran cariño por Rosario Central, ya que su familia reside en la ciudad de la bandera.

Julián, que tocó en Uruguay con Juan Carlos Baglietto y que tiene planeado ir con Huevo a Montevideo, resaltó la amabilidad de su gente y en relación al encuentro dijo a El Equipo: “Siempre hubo pica entre Argentina y Uruguay debe tener que ver con que los dos tenemos la sangre caliente y no nos gusta volvernos a casa con las manos vacías. Siempre jugar contra los uruguayos es un desafío, dejan todo”.

Como lo es para muchos en el Río de la Plata, el fútbol es para el escritor Sebastián Chittadini “algo más que un espectáculo” sostiene que es un rasgo cultural y de identidad muy arraigado en la cultura y que como lo dice la canción de Jaime Roos “en Uruguay son esos 3 millones que corren en cada partido de la selección”.

Chittadini reflexiona entre libros futboleros: “Descubrí un mundo en innumerables autores que demuestran que la pelota y las letras pueden darse la mano y formar un gran equipo”. Y concluye que en su país siempre se ve al clásico como ese partido que hay que ganar: “Tal vez por aquello del enano que siempre ha sabido ganarle a los gigantes”.

José Maria Muscari, dramaturgo, es una voz autorizada para hablar de la relación entre ambos países, sus similitudes y sus diferencias por haber vivido en Uruguay. Presentará su nueva obra Falladas con actrices del medio local, en Montevideo, y se permite opinar sobre la Selección para El Euipo: “Un recambio puede mejorar al grupo, ya que el fútbol no puede ser diferente a la vida, no se puede jugar sin innovar”.

Según el director de teatro existe una relación de fraternidad total aunque haya algunas diferencias: “En Argentina la gente espera el colectivo con nerviosismo, en Uruguay lo hacen tomando mate y eso se aplica a la idiosincracia en general”. Y hasta se anima a anticipar un resultado: “Ganamos 2 a 1”.

Hay algo que queda claro y es la pasión por el fútbol que une a los que se hallan en cada margen del Río Uruguay, aunque ese mismo sentimiento los separe, tan solo por noventa minutos. Algunos estarán presentes en el Centenario, otros lo verán desde sus casas pero todos lo vivirán intensamente como hace unos años lo expresaba Roberto Fontanarrosa: “Cuando termina un partido quedo todo contracturado, pero no puteo, ojalá pudiera”.

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