Después de cuatro años en Europa, el defensor que alguna vez jugó en la Selección llegó a Racing. Se confiesa ante el El Equipo y cuenta cómo es la vida de un futbolista no tan común.

Orban: "No me permito que pase un día sin aprender algo nuevo"

Joaquín Arias, Patricio Cittadini y Sebastián Madero

28 DE MARZO DE 2018

Canchas de tierra. Abandonar el colegio. Transporte público para ir a entrenar. Salvar económicamente a la familia. Esas instancias, denominadores comunes para la mayoría de los jóvenes argentinos que aspiran a patear una pelota de manera profesional, nada tuvieron que ver con el camino de Lucas Orban hacia Primera División.

Hijo único de padres ingenieros, las carencias jamás le golpearon la puerta al defensor de 28 años que, a la distancia, reconoce: “Soy un afortunado y tuve mucha suerte también. Siempre quise jugar en Primera y sé que son minoría los casos que se dan así”.Se inició en Los Cardales, country en el que disfrutaba de los fines de semana en familia. Ahí comenzó a formarse en la escuelita de fútbol del exvolante de Boca Claudio Marangoni y a disputar partidos intercountries, en una época en la cual el estudio era su indiscutida prioridad. Finalizado el colegio secundario, el zurdo, ávido lector que también dedica un tiempo a la guitarra y al yoga, encontró en la Universidad Argentina de la Empresa (UADE) y la carrera de administración de empresas su futuro académico. Los libros y la pelota fueron compatibles hasta el 2009 (debutó en mayo), año en el que sus compromisos por Copa Libertadores y Sudamericana con River truncaron su carrera universitaria, que ya había recorrido dos años y medio.

-¿Te sentís un privilegiado por haber llegado a jugar profesionalmente sin haber hecho el camino típicoen las divisiones formativas de un clubdesde chico?

-Generalmente, uno tiene que pasar por una preparación de Inferiores, y a mí se me dio a los 18 años poder jugar en River, donde todo fue muy rápido. Seguro que me siento un privilegiado. No solo por eso, sino por la vida en general. Todos los que vivimos de lo que nos gusta hacer somos privilegiados.

-En tus inicios en River, ¿sentías que la mirada de tus compañeros era diferente?

-No, para nada. He tenido compañeros espectaculares, personas buenísimas y amigos que conservo hoy en día, incluyendo profesores y técnicos a quienes les tengo mucho cariño. Como me dijo siempre mi abuela: “Si sos buena persona, todo el mundo te va a tratar como buena persona”.

-Asumiendo que la carrera de futbolista tiene vida corta, ¿tenés pensado retomar los estudios una vez retirado?

-Sí, seguramente. Por ahí en algo que no tenga tanto que ver con la economía, la administración o los negocios, sino que más inclinado en otro lado. Seguramente lo haga porque me gusta seguir nutriéndome. Empaparme en conceptos nuevos me encanta.

-¿Qué leés en tu tiempo libre?

-Soy de leer mucho. De todo leo, desde lo más simple hasta lo más complejo, porque creo que estamos todos los días para aprender y, en lo personal, no me permito que pase un día sin aprender algo nuevo.

-¿Qué te aportan el yoga y la guitarra?

-En el mundo que vivimos, al ser todo tan dinámico, no solo son hobbies, sino que me permiten adquirir conocimientos diversos, distintos a los del día a día. Hoy por hoy una disciplina oriental como lo es el yoga, además de la música, que son algo creativo y diferente, me sacan de la rutina y me llenan con un montón de cosas que si no las tuviera, mucho del día a día perdería color.

***

No fue económica, pero una complicación casi margina a Orban del fútbol. Mientras jugaba en la Reserva de River (llegó al club en febrero de 2007 promovido por el exdelantero Carlos Morete) un golpe a la salida de un boliche le causó una doble fisura de vértebra que le demandó seis meses de internación. “Por suerte todo salió bien y no pasó a mayores”, confiesa el elegido por Diego Cocca para reforzar la defensa de Racing, con pasado en Francia (Bordeaux), España (Valencia y Levante) e Italia (Genoa).

-¿Creés que rendir tanto de lateral como de central es tu mayor virtud?

-No lo sé. En los lugares que me ha tocado estar, me he podido desempeñar en esos lugares y hacer esta carrera hermosa desde ahí. Por ahí el día de mañana juegue de 9. No, mentira (risas). Tuve la suerte de poder aprender los dos puestos que no es menor, y también de recorrer muchos lugares y conocer mucha gente. Estoy muy agradecido por eso.

-¿Qué recuerdo guardás de Claudio Marangoni?

-Claudio es una excelente persona. Todo su grupo también y han hecho de mi infancia un sueño vivido. Son unos amigos que los conservo hoy en día. ¿Qué me ha dado? Todo: un chico feliz, que es lo más importante dentro de la infancia. En el fútbol también me ha ayudado muchísimo, y con él yo hice mis primeras armas.

-¿Qué mirada tenés de aquella final inconclusa de la Copa Sudamericana 2012 ante São Paulo, en la cual fuiste titular?

-Que nosotros fuimos demasiado buenos con los brasileros. Nos comportamos como nos debemos comportar y nos trataron de la peor manera. La realidad es que fue un mérito enorme de todo el equipo, teníamos un grupo espectacular. No pudimos salir a jugar el segundo tiempo, las cosas que vivimos en el vestuario fueron bastante graves y no las va a saber nadie; solo nosotros sabemos el peligro que corrimos dentro del vestuario. Estuvimos cinco o seis horas sin poder salir y a muchos de nuestros familiares los dejaron en las favelas. Al margen de lo deportivo, que fue una pena que no hayamos podido competir y terminar el partido, de todo lo otro no se puede hablar.

-Tuviste la posibilidad de enfrentar a jugadores de primer nivel, tales como Lionel Messi, Neymar y Cristiano Ronaldo. ¿Qué destacás de cada uno?

-Ellos son seres humanos como nosotros. A Leo lo conozco, lo he tenido de compañero en la selección y es una gran persona (compartieron convocatoria en2013 y 2015). Para mí es un orgullo enorme y uno siempre se quiere medir con los mejores. Esa competencia sana es lo que a uno lo hace seguir progresando.

-¿Quién te complicó más a la hora de marcar?

-El que más me costó marcar no lo sé, pero el que creo que más diferencia hace es Messi, sin lugar a dudas. Cuando se le enchufa el cable un segundo, se terminó el partido.

-¿Qué te convenció para dejar Europa y llegar a Racing?

-Hace más de cuatro años que estaba afuera y cuando volvía, cada seis meses, extrañaba. El arraigo era muy fuerte. Los argentinos somos muy arraigados; hasta que uno no está lejos no lo sabe. Tuve la posibilidad de venir a Racing y estoy muy agradecido porque me abrió las puertas.

-Con 28 años y cuatro temporadas en Europa, ¿te sentís un referente en un plantel joven?

-No, referente no. No podría tomar esa palabra. Creo que las diferencias las hace el grupo y la unión es lo más importante. Referentes pueden haber muchos, pero el único que hace la diferencia es Messi. Todos los otros peleamos por un puesto y contribuimos a dar el espectáculo de este hermoso deporte. Confío, como me pasó en Tigre y en muchos otros lugares, tener ese grupo que haga la diferencia y que aparezca en los verdaderos momentos.

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