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Fernando Pellegrino jugó en River, Instituto, Ferro, Gimnasia La Plata, Atlanta, Defensa y Justicia, Banfield y Arsenal.

"El fútbol es un mundo de mucha falsedad"

En una entrevista íntima con El Equipo, Fernando Pellegrino, arquero de Sarmiento de Junín, muestra su visión del fútbol argentino, de la política y hasta menciona su retiro.

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Daniela Simón @danielaasimon y Stefanía Vera @stefaniaavera
10 de Agosto de 2017

Se incorpora, no termina más de desdoblar su cuerpo que estaba sentado. Pellegrino tiene 31 años, juega en Sarmiento de Junín y es un arquero gigante de casi dos metros. "Qué bueno cuando las entrevistas son cara a cara, hoy se perdió eso, es una lástima", dice.

A dos días de su casamiento, hablará con tranquilidad y con un vozarrón propio de su altura. Desde los 7 años, es el guardián de los tres palos. "Me mandaron al arco porque tenía puesto el buzo de arquero -confiesa-. Yo no quería. En realidad era muy chico, no sabía lo que quería".

Su puesto implica mucho más que vestir distinto, usar guantes y jugar con las manos.

-¿Como jugador, y sobre todo por ser arquero, cómo son las presiones?

-El puesto de arquero es bastante complejo, porque se vive constantemente en la línea que divide el éxito del fracaso. Se puede hacer un torneo bárbaro y si se comete un error en un partido importante, se desmorona todo. La experiencia lo corrige, da un margen más grande para la recuperación después de una jugada fallida. Uno cuando termina el partido tiene que tener la conciencia tranquila. Siempre quiero que todo salga bien, y en mi vida personal hago todo para que en el fin de semana las cosas me salgan bien, entonces si juego un partido malo no tengo por qué recriminarme. En la parte deportiva puedo ver qué error cometí, qué se puede mejorar.

-Hablaste de éxitos y fracasos…

-Un éxito, sin dudas, por lo menos en nuestro ambiente, es llegar a jugar en Primera. También es un éxito que te guste lo que estás haciendo, por más que no juegues en Primera División. Después, la gente constantemente va a canalizar sus frustraciones propias a la cancha, escuchás que le gritan fracasado a Messi, a Verón, al que se te ocurra. Creo que es trasladar lo que a ellos les hubiera gustado hacer a los jugadores. Los que le gritan fracasado a Messi, les gustaría ser el uno por ciento de lo que es él. Son constantes esas dos facetas, más en el arquero que una jugada puede tirar para un lado o para el otro.

Pellegrino es un crítico empedernido de lo que rodea al mundo de la pelota. Y cuando lo hace, lo hace con firmeza, como si necesitara desahogarse de todo eso que piensa, y de lo que poco se habla. Cada palabra que sale, nace dentro suyo, sale de su boca y se queda allí, en el aire. En una especie de limbo que flota en el ambiente.

-¿Qué opinás del mundo del fútbol? Que se compone de jugadores, hinchas, periodistas, dirigentes.

-Es una cagada. A mí no me gusta para nada, no me siento parte. Si cuando me retire podría elegir, no me dedicaría al fútbol. Es un mundo de mucha falsedad, de muchos arreglos, aunque no lo parezca. Lo único limpio del fútbol se da desde que el árbitro toca el inicio del partido hasta que termina. No he conocido un jugador que fuera para atrás o que le hayan puesto plata para perder, si los hay, no los he conocido. Creo que lo más puro, sin dudas, son los jugadores cuando entran a la cancha, cuando salen de ahí empieza la miseria, porque se empiezan a mezclar con los dirigentes. Lo único que salva al fútbol es el deporte en sí. Si fuese por lo que es el ambiente del futbol, me hubiese retirado a los dos años de ser profesional.

-Te involucraste mucho cuando sucedió el paro de jugadores, ¿por qué?

-Tengo muchos amigos que están jugando en el Ascenso. Me parece que a veces es medio injusto porque para nosotros es nuestro medio de vida. Hoy en día está instalado que tener tres meses de atraso de los sueldos es normal, decís “me deben dos meses” y te dicen “bueno, estás genial”, y no debería ser así. Por ejemplo, en Chile, no te digo Europa o Estados Unidos, digo Chile que está cerca, si el club no te paga durante los primeros 15 días le descuentan puntos, o lo desafilian o lo multan. Creo que acá hay una burocracia tan grande que no se puede lograr eso, pero sería genial, porque así el jugador se dedicaría a jugar, no a esperar que le paguen para estar bien y acomodarse. La gran mayoría de la gente se cree que todos son jugadores de equipos grandes y que están salvados económicamente, y es muy bajo el porcentaje a los que no les afecta que no les paguen. Por eso, cuando se puede, hay que involucrarse. Por ahí las opiniones se pierden, y cuando llega el momento de poner la cara por otro, muchos se abren de piernas y dejan pasar la pelota. Pero yo lo hice, lo hago y los seguiré haciendo porque es mi forma de ser.

-Y eso es violencia económica…

-Es todo parte del mismo sistema. Para cambiar el fútbol primero tiene que cambiar la sociedad, y para cambiar la sociedad también tiene que cambiar el fútbol. Nosotros somos un “ejemplo” para muchos chicos, en Argentina viene el fútbol y después viene todo lo demás. Si uno desde la cancha o desde el fútbol pudiera cambiar cosas, se transmitirían a la sociedad. Pero no se usa con ese fin, al contrario, se usa para beneficio personal, para escalar políticamente. No hay que ser muy genio para darse cuenta que detrás de cada club hay políticos. Mientras yo esté jugando, voy a poner mi grano de arena para cambiar algo. A mí me gustaría que otra generación o que cuando me retire, por más de que no haya sido una super estrella, digan esta camada de jugadores logró hacer algo para cambiar al fútbol. Pero puede llevar mucho tiempo eso y no depende de uno.

-¿Hablás de política?

-Hoy en día es bastante difícil. Cuando me piden opinión, hablo, pero no soy de estar hablando todo el tiempo porque es un tema complicado. Por mi trabajo he visto y me he enterado cosas nefastas de políticos involucrados con clubes que te hacen perder credibilidad con todo. Cuando digo todo, es todo, no se salva ni uno. Es difícil volver a creer en alguien. En este país la mayoría de los políticos están en el peronismo o en el radicalismo. Y por ejemplo, te enterás algo de un político peronista, cuando te vienen a hablar de ese bloque, pensás “ya no te puedo creer”. Que tal vez esa persona no tiene nada que ver, pero es tanta gente que entra en el sistema político, que no es que todos sean corruptos, pero forman parte de lo mismo. Hablo cuando preguntan, digo lo que pienso, trato de interiorizarme para ver qué pasa, y de lo que pasó, para que cuando me toque opinar dar una visión un poco más formada.

-¿Cuándo ves chicos en situación de calle, qué sentís?

-Lo he visto y lo sigo viendo. No recuerdo momento en que no tenga un familiar desocupado o un amigo que esté sin laburo. La política en el último tiempo ha dado un giro económico, no digo que sea mejor o peor porque todavía no se ve, pero insisto en que la pobreza y la indigencia es un tema que viene desde hace muchos años. Cuando me mudé a la Capital, empecé a ver más gente que vive en la calle, eso es terrible. Lo que siempre le recrimino a todos los gobiernos es que yo pago los impuestos, y si me los aumentás te los pago, porque no puedo ser tan hipócrita, yo lo puedo pagar, pero hagan algo por la gente. Nunca sirvió pagar y que las cosas no cambien. Y más afuera de lo que es la Capital, la cosa se vuelve más difícil. Donde no se ganan votos, la cosa es muy precaria. Sería bueno que de alguna manera se pueda llegar a cambiar el nivel. No me pongo de ningún lado, siempre he visto lo mismo. Puede variar la cantidad de gente que veo mal, pero siempre hay. Si un país que tiene tanto recursos como el nuestro. no puede arreglar ese flagelo que tiene, evidentemente es algo de las personas, más que del país.

Alguna vez confesó que su sueño era ser estrella de rock, pero la vida lo depositó cerca de la línea de fondo de la cancha. Sin embargo, su pasión por la música está intacta y le sirve para alejarse la vorágine del fútbol. “Es algo que disfruto mucho porque no tenés esa presión, esa responsabilidad, es más un hobbie. Hace un tiempo que estoy construyendo un estudio de grabación, que ahora lo uso de sala de ensayo, ahí puedo estar horas”, comenta.

-¿Creés que leer es importante para jugar al fútbol?

-En este país podés ser un ladrón, un asesino, pegarle a tu señora, ser un hijo de puta, pero si jugás bien el domingo, a nadie le importa. He conocido casos en los que el club le pagaba una fortuna a las mujeres de los futbolistas para que no salieran a hablar de que el marido les pegaba, o que hayan salido de un boliche borrachos. El club pone fortunas para que su estrella no se vea involucrada. Ojalá pudieran estudiar, porque sería un cambio en lo social, pero no va a pasar porque al negocio del fútbol lo único que le interesa es que jueguen bien a la pelota, lo otro no les sirve de nada. El fútbol es un negocio gigante que parece un deporte, y que tapa todo. Sería importante, pero no va a pasar.

A la charla le queda poca tinta en el tintero y hay algo que repite inconscientemente. No lo dice, pero parece ser su frase de cabecera: “escuchar las dos campanas”. Que leer a dos autores, que escuchar a dos periodistas, que tener dos miradas de un mismo tema. Y aclara, que hay preguntas que le dan vergüenza porque no se considera una “superestrella”, y son esas preguntas las que lo hacen entrelazar sus dedos, que tienen concordancia con su morfología.

Pellegrino responde, como todas las preguntas, con responsabilidad, y su retiro parece merecerlo con creces. Piensa, piensa más de lo habitual y dice que sí, que es algo que piensa, que es algo que a veces ve en la lejanía, y que a veces, le gustaría dejarlo ya.

-¿Pensás en el retiro?

-De vez en cuando lo pienso, a veces creo que va a ser dentro de poco, otras dentro de mucho. No creo que vaya a ser algo traumático. Muchas veces pienso que no sé si tengo ganas de seguir. Sé que me modificaría en lo económico, pero no creo que me sienta perdido o me vaya a deprimir. Me siento capaz de poder hacer otras cosas. Es algo que uno tiene que ir preparando, yo cumplí 31 años y parece que no, pero ya pasé la mitad de mi carrera como profesional, quizás los arqueros tenemos más tiempo, pero puede que me queden pocos años. Cuando se vaya acercando el momento, uno se va a dar cuenta cómo tiene que tomarlo. He escuchado y he tenido compañeros que se han deprimido, y muchos se quedan ligados al fútbol, porque les cuesta involucrarse en otra cosa.
Si me quedo ligado al fútbol es porque volvería a disfrutar como cuando era chico, sería por placer. Hoy me pesa el tema de la presión, la responsabilidad, podría ser ayudante o entrenador de arqueros, no más que eso. Se me cruzan muchas ideas, pero hay que tratar de llevarlas a cabo. Muchas veces pensé en especializarme en algo, pero hasta que no tenga en claro lo que quiero no lo voy a decidir. No creo que falte mucho tiempo para determinar qué hacer.

La sociedad del fútbol según Fernando Pellegrino

Se define como una persona fría porque no se considera hincha de ningún club y da su visión: “Se toma tan pasional, que incluso se ha llegado a matar a una persona, eso es un reflejo de que algo no anda bien. Creo que las frustraciones que tienen algunas personas, hacen que la victoria de su equipo sea la única forma que tienen de alegrarse. Entonces, si pierden generan violencia, y se van acumulando, y los caminos empiezan a cruzarse. Se vuelve una bola de nieve que cada vez se hace más grande. Lo personal y lo deportivo son dos líneas que se cruzan siempre”. Considera que modificando cuestiones de educación y de estructuras, todo puede llegar a cambiar, aunque lo considere una utopía.

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