Argentinos Juniors volvió a Primera gracias a la contundencia que mostró durante todo el torneo en la B Nacional, y en eso tuvo mucho que ver su entrenador, Gabriel Heinze, al que en algún punto se lo podría comparar con Marcelo Bielsa.

Loco y flexible

Matías Ortiz

28 DE MARZO DE 2018

Sin lugar a dudas, la superioridad futbolística demostrada por el Bicho este año en la B Nacional fue crucial para marcar la diferencia con respecto a los demás equipos, en el juego y en la tabla. Es el único puntero del torneo con 10 puntos por encima de su escolta, Guillermo Brown de Puerto Madryn, y 12 del tercero, Chacarita. Pero poniendo el foco en el principal responsable de este éxito colectivo, es notable decir que Gabriel Heinze posee una cualidad que hace días Marcelo Bielsa le adjudicó al técnico de la Selección Argentina, Jorge Sampaoli: “Es mejor que yo. Yo no cedo mis ideas y Sampaoli si, porque tiene un poder de adaptación que yo no tengo. Sacrifiqué cosas por no ceder en mi forma de interpretar mi oficio. Tiene la virtud de la flexibilidad”.

La gran mayoría de los argentinos que lo vieron, y sobre todo los que repudiaron esta decisión, se acuerdan del Mundial Corea Japón 2002. Fase de grupos. Argentina bajo el mando del Loco Bielsa necesitaba ganarle a Suecia para clasificar a segunda fase. A los 12 minutos del segundo tiempo, surge algo inédito, impensable: una locura. Bielsa hace saltar al campo a Hernán Crespo pero saca nada más ni nada menos que a Gabriel Batistuta, goleador histórico de la Selección en mundiales. Argentina empata 1-1 con el equipo sueco y no le alcanza, queda afuera en primera ronda. Bielsa, justamente y como lo dijo 15 años después, no cedió su idea. Cambió puesto por puesto. No logró ver la necesidad de poner a ambos delanteros en cancha aún con el resultado en contra. Algo que aún hoy muchos siguen reprochándole.

Pero, ¿qué tiene que ver una decisión de hace cuatro mundiales con la campaña actual de Argentinos? Mucho. Se pueden ver varias similitudes en los equipos de Bielsa y el Argentinos de Heinze. Aunque también se ve en el Gringo esa cualidad que elogia Bielsa pero que reconoce que no posee: la flexibilidad.

El mérito a los jugadores y la responsabilidad hacia el técnico. Utilizar el fracaso (en este caso las derrotas) como potenciador de un futuro éxito, la disciplina como máxima, ser anchos y profundos en el ataque, protagonizar el partido desde el primer minuto, hacerse constantemente dueño del balón y presionar agresivamente en campo contrario. Son algunas de las cualidades dentro de tantas otras en las cuales se asimilan Marcelo Bielsa y Gabriel Heinze en la forma de dirigir un grupo y, también, dirigir un equipo, que no es lo mismo. Sobre esta peculiaridad, Heinze declaró: “Me da mucha vergüenza que me comparen con Bielsa”. Suele parecer que es de mala manera, pero en realidad hace referencia a la consideración y valoración que le tiene el Gringo al técnico que le dio la posibilidad de debutar en la Selección, al cual también catalogó como “el número uno en el mundo” hace unos años.

La flexibilidad nombrada anteriormente, adjudicada como una herramienta que Heinze posee pero que Bielsa no, se puede ver semana a semana, partido a partido, en Argentinos. En la templanza y creencia de Heinze hacia sus jugadores que le permite realizar modificaciones y cambios de posiciones de acuerdo a las necesidades que el partido proponga aunque atenten con la idea eje.

En la tarde del 22 de junio, cuando Argentinos le ganó a Flandria de visitante 1-0, el equipo de La Paternal se encontró con un rival que no se resignó nunca, que lo ahogó, que no lo dejó jugar y hasta por largos lapsos de tiempo no le dejó tener la pelota. En ese momento apareció Heinze. Necesitó un lateral que pase más al ataque aunque lo exponga al contragolpe, entonces puso en cancha a Guillermo Benítez en lugar de Gonzalo Piovi. Iván Colman, el enganche, no estaba pudiendo tocar la pelota, entonces lo reemplazó por Javier Cabrera, que no sólo garantiza centros precisos, sino también la posibilidad de defender con dos líneas de cuatro ante un rival que llegaba constantemente. Necesitó a un jugador que agarre la pelota y que se haga cargo del equipo, entonces puso a Alexis Mac Allister y sacó a Francisco Fydriszewski, el 9, porque prefirió resignar presencia en el área a cambió de mantener la posesión del balón.

Cada cambio tiene un por qué, esto sucede en todos los partidos, y Heinze tiene la suerte y mérito de que los jugadores que necesita para mantener o agrandar un resultado entran y responden a un nivel muy alto. Pero lo más importante, es que los utiliza de acuerdo a su lectura del partido. No le importa si tiene que meter a cuatro delanteros y quedar mano a mano en defensa. Tampoco le causa problemas si necesita poner a jugadores con altura porque le tiran un centro cada dos minutos. Él es loco y flexible.

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