Entrevista al jugador que rompe con los estándares, que tiene una banda de música y que ayuda en lo que puede. "Quiero que me recuerden como una persona feliz, que no le hace mal a nadie", explica el futbolista que dice estar viviendo una película.

Viaje al interior de Brian Sarmiento

Juan Manuel Rico @ManuRico98 y Cintia Aldana Perpetua @cintiaaldanaper

28 DE MARZO DE 2018

Quiere ser recordado como un “chico feliz”, es amante de la música y jugador de actualidad gratificante que explotó en Banfield al pelear el campeonato. Así, Brian Sarmiento le contó sus vivencias a El Equipo en un mano a mano.

Un pibe de 17 años que conllevaba con sí el sueño de ser jugador de futbol. Un rosarino lleno de objetivos que cumplir, en Argentina o en donde fuese, que sufrió las problemáticas del fútbol local y se alejó de Estudiantes de La Plata para ser parte del mundo deportivo de España, aunque no todo salió de 10.

El excapitán de la Sub 17 -año 2007- llegó, a sus 14 años al club de la capital de Buenos Aires gracias a Claudio Vivas, quien logró convencerlo de que dejara de lado al equipo de Núñez, el cual insistía por él. “Decidí ir a Estudiantes por el trato que a mí me dieron, fue una experiencia muy linda”, expresó Brian.

Aun siendo la promesa del fútbol argentino, no llegó a un acuerdo económico con el Pincha y opto por Racing de Santander. Sin embargo, el equipo español no pudo utilizar de gran manera a Sarmiento ya que Estudiantes de La Plata pidió la intervención de FIFA por el derecho de formación. “Me hubiera gustado irme con más experiencia y mejor acompañado”, remarcó el volante de Banfield. Aunque dejó en claro que, si hubiera tenido la posibilidad habría elegido triunfar en Estudiantes desde joven, donde él se sentía “bien”.

No todo sucedió de la mejor manera, pero luego de conseguir más minutos en el suelo europeo, el joven, que también ahora es cantante, pudo diferenciar al fútbol local y dejó en claro qué “es una locura que solo se vive acá”, y a diferencia del otro continente: “Allá se escuchan 10 o 20 personas detrás del arco, y los demás comiendo pipas, hasta se escucha el ruido de cuando las cortan, jaja”.

Con respecto a su vuelta al fútbol argentino, dijo: “Extrañaba el sentirme jugador, ir a la cancha custodiado por la policía. Que terminé el partido y te puteen”. A su vez insistió con que el fanatismo es muy fuerte y que siempre, en algún momento, el jugador se plantea el “¿Por qué volví?”, aunque remarcó que “son cosas con las que uno convive y la verdad que a mí me gusta”.

No solo el fútbol es su pasión sino que la música lo acompaña día a día. En su paso por España vivió experiencias musicales, las cuales fueron inolvidables para él, como el haber conocido a Bono, cantante de U2. En 2009, uno de sus compañeros de equipo, Gerard Lopez, lo invito a la fiesta de cumpleaños de “un amigo” y esa misma noche volaron a Mónaco. Al llegar a la fiesta, la cual se realizó en un barco, su compañero del Girona de España le presento al cumpleañero. Tras dicha acción, Brian le pregunta a su amigo: “Che Gerard, le veo cara conocida ¿Quién es?”. A lo que le contestó: “Es bono, el cantante de U2”. Entre risas comentó: “Yo no lo podía creer. No sabía ni quién era, un desastre. Eso es de colgado nomás”.

En su regreso a Argentina comenzó a utilizar su pasión por la música como un tipo de escape, distracción de lo que conlleva el mundo futbolístico. Cuando pasó por Racing, en 2011, tuvo como hobbie una banda con su compañero Lucas Castro: “Íbamos a tocar a barcitos chiquitos pero todo haciendo covers, re tranqui”. Ahora no es solo elogiado cuando disputa un encuentro con la camiseta de Banfield, sino que a su vez vive una “película”.

Todo inició cuando el cantante de Los Turros, banda de cumbia, le ofreció hacer un tema con su frase personal “Tamo Activo”. El tema superó las expectativas de todos: “Es una locura como lo escuchan en todos lados, tuve la oportunidad de, después del clásico, ir a Córdoba. Estuvimos tocando en dos boliches y la gente se sabía todo el tema. Cuando yo salía a cantar gritaban, la verdad que yo ¡No lo podía creer!”.

Gracias a la explosión mediática que consiguió con su canción lanzó una línea de gorras con el slogan #TamoActivo. Un porcentaje de ventas es dirigido a su ONG, Juntos vamos por más, en la cual se dedica a ayudar a los chicos más necesitados entregándoles alimentos y ropa a comedores.

“Cuando era chico no me sobraban las cosas, tenía, gracias a Dios, para comer pero muchas cosas me faltaban. Ahora que tengo la posibilidad de ayudar, con tan solo un video por Instagram puedo juntar ropa, leches y frazadas” Además agregó: “No me molesta perder el tiempo para hacer eso, es más, es tiempo ganado para mí. Me llena el corazón de alegría”

“Que me recuerden como una persona feliz, que no le hace mal a nadie. Por ahí no hace falta tener plata, ser millonario o ser exitoso en tu trabajo, sino serlo con la gente que a uno lo rodea. Ser feliz. Uno no sabe cuándo puede dejar de estar, hay que llevarse y dejar una alegría siempre”, cerró el 10 de Banfield.

VIDEO

Charla íntima con El Equipo

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