La versión elegida por los maestros argentinos para contar cómo fue el proceso de la Revolución no es la misma que se utiliza en Rusia. Yelizabeta Petrenko se formó en ambos paises y establece las diferencias entre cada uno a la hora de contar.

Educación: de Rusia a Argentina

Catalina Sarrabayrouse

28 DE MARZO DE 2018

¨Si la historia la escriben los que ganan eso quiere decir que hay otra historia, quien quiera oír que la oiga¨, cantaba Lito Nebbiay establecía una gran verdad. Un proceso tan complejo y extenso como es la Revolución Rusa no es sencillo de explicar, pero si es fundamental intentarlo ya que hace a la historia del mundo entero. Un factor que lo vuelve aún más complicado para los educadores argentinos es que no es la historia propia, por lo tantose pierde información. No hay abuelos en la familia, ni primos que les puedan contaranécdotasa los estudiantes ya que un océano los separa.
Yelizaveta Petrenko nació en Moscú y a los 13 años se vino a vivir junto a su familia a la Argentina ya que el clima de Rusia le generaba distintas enfermedades. Una condición que habían puesto sus padres fue encontrar un colegio ruso en el país para no perder sus raíces y así fue. No solo estudió en la embajada rusa, sino que a su vez terminó la primaria y secundaria en un colegio argentino mientras tomaba clases de inglés y francés. A los 16 años comenzó a estudiar en la Universidad de la Empresa Argentina el plan conjunto de gobierno relaciones internacionales y relaciones públicas ¨yo estoy apurada, la vida es muy corta, la meta de cada estudiante universitario en Rusia es conseguir la mayor cantidad de licenciaturas en el menor tiempo posible¨, explica orgullosa. Hoy da clases en la universidad y forma parte de la diáspora rusa en el país y por ello realiza distintas actividades en conjunto con la embajada de su país.
A la hora de analizar la forma en que se explica la Revolución Rusa en Argentina y en su país ella asegura que todo depende de quién sea el profesor, ya que cree que la ideología influye en cada educador. Aun así, nota diferencias muy marcadas: ¨Ustedes creen que el Zar era la maldad. No, el zarismo se acabó cuando se tenía que acabar porque cada ciclo en la historia tiene su fin. Ustedes conocen al zarismo, a la pobre Anastasia, que vino Lenin con el Ejército Rojo y destruyó a los blancos. Eso es lo que me enseñaron a mi acá en Argentina y eso no es lo más importante¨, asegura Petrenko. Aquí radica una idea interesante para comprender este período histórico: ella marca que el fin llegó solo y no que Lenin interrumpió un mandato.
Las diferencias en la educación aparecen en reiteradas oportunidades ¨a partir del quinto grado te explican en profundidad, pero desde el primer grado el patriotismo de Rusia ya se ve. Todos los alumnos tienen cada semana charlas de patriotismo, nos cuentan nuestra historia, invitan diferentes historiadores, desde la cuna prácticamente porque en la familia también es muy común hablarlo”, relata Yelizaveta. Asegura que no existe la posibilidad de que un alumno entre a la universidad sin saber a la perfección la Revolución Rusa. A su vez en todo momento marca la importancia que tiene en la familia hablar de estos temas, no es algo que concierne solamente a las instituciones sino a todos los ámbitos de la vida del alumno. Los abuelos que vivieron durante este período suelen relatar historias a sus nietos desde pequeños para que a partir de sus vivencias puedan comprender un poco más lo ocurrido en el país. La memoria no permite olvidar y no se concibe en esta región la ignorancia sobre lo ocurrido.
Las escuelas argentinas no cuentan que el 7 de enero festejan la navidad y que la religión volvió a tener fuerza a partir de la caída de la Unión Soviética: “Cuando llegó el comunismo todas las iglesias fueron derrotadas y el único Dios era el partido. En 1991 cuando se disolvió la Unión Soviética, la iglesia otra vez tomó el protagonismo¨, comenta ella. La Iglesia también tiene un rol importante en este país y según cuenta Yelizaveta tiene una postura diferente en cuanto a la Revolución Rusa. El Patriarca Kirillha hecho referencia en sus discursos a este acontecimiento como un ¨gran crimen¨ y siguiendo esta ideología es que lo analiza como un proceso sangriento y no evolutivo. A su vez explica que esa es una forma de verlo y otra, muy distinta, es como un avance en la sociedad rusa.
Los alumnos de los colegios argentinos no tienen apuntes sobre cómo se festeja en Rusia este evento, no saben si hay fuegos artificiales, feriados, o si es un día más en el calendario. Las celebraciones del 17 de octubre han cambiado desde la caída de la Unión Soviética: ¨Todos conmemoran, pero antes había hasta tres días de festejo, era como acá el 25 de mayo o el 9 de julio. Ahora hay un día donde se conmemora, pero no es feriado. Se hace una fiesta en la Plaza Roja, un evento para recordar que Lenin fue el precursor de la Revolución Rusa, pero ya es más simbólico que algo ideológico¨, relata Petrenko. A la hora de analizar qué fue lo que cambió ella resalta que la economía del país estaba en crisis y por lo tanto festejar en esas condiciones sonaba ridículo. Eso fue lo que llevó a que progresivamente los festivales y las grandes demostraciones se fueran reduciendo.
Aun así,hay otra fecha que consideran más importante y es el Día de la Victoria. Cada 9 de mayo Rusia festeja haber finalizado con la Segunda Guerra Mundial y considera que gracias a ellos se pudo restablecer la paz en todo el planeta ¨el 17 de octubre es una fecha vista desde distintas perspectivas, el 9 de mayo no importa la ideología, todo el pueblo luchó por la libertad y la paz del mundo no solamente de Rusia. El soldado ruso fue el que puso la bandera de la victoria, no fue el americano ni el inglés ni el francés. Lamentablemente la Revolución Rusa fue un hito de nuestra historia donde no fuimos un pueblo unido, sino que luchamos hermano contra hermano¨, explica ella.
Vivir tantos años en Argentina le permitió descubrir diferencias entre los habitantes de cada país y asegura que el argentino es más emocional y menos racional, mientras que el ciudadano ruso tiende a pensar más y sentir menos. Una de las grandes diferencias recae en las protestas de cada pueblo: ¨En Rusia hay desorden porque históricamente ante las manifestaciones se encargaron los militares. Es para que se respete el orden dentro del país. Si hubiese pasado alguna manifestación de los piqueteros como acá te dan 10 minutos: 5 para que lo pienses y 5 para que pienses en las consecuencias y sino vas a la cárcel 15 días para que lo sigas pesando¨, afirma Yelizaveta.
La historia de este país sigue sumando páginas y en 2018 será el anfitrión del Mundial de fútbol, algo que para Yelizaveta implica evolución y está segura que Rusia necesita de ella. El pueblo ruso debe avanzar en este mundo capitalista y aceptar el cambio y este evento colaborará a que ello suceda. Las innovaciones son amigas de esta potencia mundial y el pasaporte del fan es la nueva tendencia que se implementará en esta competencia ¨es un documento donde se acredita que sos el delegado de tal país, es para hinchas y el beneficio es moverte gratis en tren por las ciudades. Una de las amenazas es el terrorismo por eso de esta forma nos aseguramos que dentro de los hinchas no va a haber ninguna provocación del terrorismo¨, anticipa. El comunismo ha quedado atrás, la Revolución Rusa es historia y dentro de un año la pelota rodará en la misma tierra que Lenin intentó instaurar una sociedad sin clases. Las riquezas se han vuelto a concentrar y esta vez son los magnates del fútbol que deciden celebrar el capitalismo reinante.

Si la historia la escriben los que ganan eso quiere decir que hay otra historia, quien quiera oír que la oiga", cantaba Lito Nebbiay establecía una gran verdad. Un proceso tan complejo y extenso como es la Revolución Rusa no es sencillo de explicar, pero si es fundamental intentarlo ya que hace a la historia del mundo entero. Un factor que lo vuelve aún más complicado para los educadores argentinos es que no es la historia propia, por lo tantose pierde información. No hay abuelos en la familia, ni primos que les puedan contar anécdotasa los estudiantes ya que un océano los separa.

Yelizaveta Petrenko nació en Moscú y a los 13 años se vino a vivir junto a su familia a la Argentina ya que el clima de Rusia le generaba distintas enfermedades. Una condición que habían puesto sus padres fue encontrar un colegio ruso en el país para no perder sus raíces y así fue. No solo estudió en la embajada rusa, sino que a su vez terminó la primaria y secundaria en un colegio argentino mientras tomaba clases de inglés y francés. A los 16 años comenzó a estudiar en la Universidad de la Empresa Argentina el plan conjunto de gobierno relaciones internacionales y relaciones públicas "yo estoy apurada, la vida es muy corta, la meta de cada estudiante universitario en Rusia es conseguir la mayor cantidad de licenciaturas en el menor tiempo posible", explica orgullosa. Hoy da clases en la universidad y forma parte de la diáspora rusa en el país y por ello realiza distintas actividades en conjunto con la embajada de su país.

A la hora de analizar la forma en que se explica la Revolución Rusa en Argentina y en su país ella asegura que todo depende de quién sea el profesor, ya que cree que la ideología influye en cada educador. Aun así, nota diferencias muy marcadas: "Ustedes creen que el Zar era la maldad. No, el zarismo se acabó cuando se tenía que acabar porque cada ciclo en la historia tiene su fin. Ustedes conocen al zarismo, a la pobre Anastasia, que vino Lenin con el Ejército Rojo y destruyó a los blancos. Eso es lo que me enseñaron a mi acá en Argentina y eso no es lo más importante", asegura Petrenko. Aquí radica una idea interesante para comprender este período histórico: ella marca que el fin llegó solo y no que Lenin interrumpió un mandato.

Las diferencias en la educación aparecen en reiteradas oportunidades ¨a partir del quinto grado te explican en profundidad, pero desde el primer grado el patriotismo de Rusia ya se ve. Todos los alumnos tienen cada semana charlas de patriotismo, nos cuentan nuestra historia, invitan diferentes historiadores, desde la cuna prácticamente porque en la familia también es muy común hablarlo”, relata Yelizaveta. Asegura que no existe la posibilidad de que un alumno entre a la universidad sin saber a la perfección la Revolución Rusa. A su vez en todo momento marca la importancia que tiene en la familia hablar de estos temas, no es algo que concierne solamente a las instituciones sino a todos los ámbitos de la vida del alumno. Los abuelos que vivieron durante este período suelen relatar historias a sus nietos desde pequeños para que a partir de sus vivencias puedan comprender un poco más lo ocurrido en el país. La memoria no permite olvidar y no se concibe en esta región la ignorancia sobre lo ocurrido.

Las escuelas argentinas no cuentan que el 7 de enero festejan la navidad y que la religión volvió a tener fuerza a partir de la caída de la Unión Soviética: "Cuando llegó el comunismo todas las iglesias fueron derrotadas y el único Dios era el partido. En 1991 cuando se disolvió la Unión Soviética, la iglesia otra vez tomó el protagonismo", comenta ella. La Iglesia también tiene un rol importante en este país y según cuenta Yelizaveta tiene una postura diferente en cuanto a la Revolución Rusa. El Patriarca Kirillha hecho referencia en sus discursos a este acontecimiento como un "gran crimen" y siguiendo esta ideología es que lo analiza como un proceso sangriento y no evolutivo. A su vez explica que esa es una forma de verlo y otra, muy distinta, es como un avance en la sociedad rusa.

Los alumnos de los colegios argentinos no tienen apuntes sobre cómo se festeja en Rusia este evento, no saben si hay fuegos artificiales, feriados, o si es un día más en el calendario. Las celebraciones del 17 de octubre han cambiado desde la caída de la Unión Soviética: "Todos conmemoran, pero antes había hasta tres días de festejo, era como acá el 25 de mayo o el 9 de julio. Ahora hay un día donde se conmemora, pero no es feriado. Se hace una fiesta en la Plaza Roja, un evento para recordar que Lenin fue el precursor de la Revolución Rusa, pero ya es más simbólico que algo ideológico", relata Petrenko. A la hora de analizar qué fue lo que cambió ella resalta que la economía del país estaba en crisis y por lo tanto festejar en esas condiciones sonaba ridículo. Eso fue lo que llevó a que progresivamente los festivales y las grandes demostraciones se fueran reduciendo.

Aun así,hay otra fecha que consideran más importante y es el Día de la Victoria. Cada 9 de mayo Rusia festeja haber finalizado con la Segunda Guerra Mundial y considera que gracias a ellos se pudo restablecer la paz en todo el planeta "el 17 de octubre es una fecha vista desde distintas perspectivas, el 9 de mayo no importa la ideología, todo el pueblo luchó por la libertad y la paz del mundo no solamente de Rusia. El soldado ruso fue el que puso la bandera de la victoria, no fue el americano ni el inglés ni el francés. Lamentablemente la Revolución Rusa fue un hito de nuestra historia donde no fuimos un pueblo unido, sino que luchamos hermano contra hermano", explica ella.

Vivir tantos años en Argentina le permitió descubrir diferencias entre los habitantes de cada país y asegura que el argentino es más emocional y menos racional, mientras que el ciudadano ruso tiende a pensar más y sentir menos. Una de las grandes diferencias recae en las protestas de cada pueblo: "En Rusia hay desorden porque históricamente ante las manifestaciones se encargaron los militares. Es para que se respete el orden dentro del país. Si hubiese pasado alguna manifestación de los piqueteros como acá te dan 10 minutos: 5 para que lo pienses y 5 para que pienses en las consecuencias y sino vas a la cárcel 15 días para que lo sigas pesando", afirma Yelizaveta.

La historia de este país sigue sumando páginas y en 2018 será el anfitrión del Mundial de fútbol, algo que para Yelizaveta implica evolución y está segura que Rusia necesita de ella. El pueblo ruso debe avanzar en este mundo capitalista y aceptar el cambio y este evento colaborará a que ello suceda. Las innovaciones son amigas de esta potencia mundial y el pasaporte del fan es la nueva tendencia que se implementará en esta competencia "es un documento donde se acredita que sos el delegado de tal país, es para hinchas y el beneficio es moverte gratis en tren por las ciudades. Una de las amenazas es el terrorismo por eso de esta forma nos aseguramos que dentro de los hinchas no va a haber ninguna provocación del terrorismo", anticipa. El comunismo ha quedado atrás, la Revolución Rusa es historia y dentro de un año la pelota rodará en la misma tierra que Lenin intentó instaurar una sociedad sin clases. Las riquezas se han vuelto a concentrar y esta vez son los magnates del fútbol que deciden celebrar el capitalismo reinante.

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