Luego de cuatro años de ausencia en las convocatorias de la Selección Nacional, el ex jugador de Lanús, actualmente en el Benfica de Portugal, buscará ocupar su lugar a un año exacto del Mundial de Rusia.

El regreso del Toto Salvio

N. Mirgone @nicomirgone1, E. Raimo @EzeRaimo y R. Cattaneo Rodricattaneo16

28 DE MARZO DE 2018

Se vestirá de celeste y blanco para defender los colores de la Selección Nacional por segunda vez en sus nueve años de carrera como futbolista profesional. Con la sangre granate que le recorre cada una de sus venas fundiéndose en su corazón que comenzaba a latir en el barrio de Lanús hace 27 años.

Aquel juvenil que, con sólo 18 años, inició su trayectoria en el club que lo vio nacer, está cerca de experimentar la misma sensación que aquella vez experimentó dentro del campo de juego con la camiseta argentina en el marco de la Copa América 2011 donde jugó diez minutos frente a Chile en reemplazo de José Sosa.

Eduardo Salvio tuvo la suerte de ser convocado nuevamente. Pero esa racha llegó a su fin en el momento en el que el entrenador Jorge Sampaoli decidió incluirlo a la lista de preseleccionados para afrontar la parte final de las eliminatorias rumbo a Rusia 2018.

El delantero, quien milita en el Benfica de Portugal, supo vestir también la camiseta del Atlético Madrid y, con el afán de progresar en su carrera intentará dejar su huella marcada en los corazones albicelestes.

MAS NOTAS DE ESTA SECCION

Fútbol femenino

La mujeres futbolistas avanzan y ahora son profesionales

Una serie de hechos y de reclamos empujó a la AFA a considerarlas trabajadores después de años de amateurismo. Es un paso más entre los tantos que dieron y que piensan dar en el fútbol femenino.

Historia de vida

Vivir, jugar y resistir en Venezuela

El rosarino Mario Santilli es arquero del equipo venezolano Deportivo La Guaira, y relata las complicaciones que observa diariamente frente a un escenario político convulsionado.

Racing

Racing campeón: cuando el fuego crezca quiero estar allí

Diciembre de 2001 fue el escenario en el que la sociedad no sólo se apoderó de las calles, sino que también fue el momento en el cual el pueblo racinguista pudo desatar el grito de gloria.