Zacarías Morán Correa, mediocampista del Millonario, dialogó con El Equipo sobre su presente en el club de Nuñez. Hace diez años que se encuentra en la institución y espera con ansias su debut. 

De Caucete a Núñez

Joaquín Arias

28 DE MARZO DE 2018

Morán Correa, jugador profesional de River, decidió finalizar el colegio secundario en condición de libre en el Instituto River Plate, tras un 2013 que le había regalado motivos suficientes para pensar en archivar los libros y abocarse definitivamente a la pelota. Aquel año, se había consagrado campeón del Sudamericano Sub 17 con la Selección Argentina y del Mundial de Clubes de la misma categoría con River, en el cual fue capitán, y, además, había firmado su primer contrato con el Millonario, con una cláusula de 15 millones de euros. Sin embargo, no permitió que el brillo de los triunfos y de los billetes lo encandilara, y cuatro años más tarde ratifica: “Soy consciente de que el fútbol en algún momento termina, y que antes de ser futbolista soy una persona, que es muy importante el crecimiento personal y más en una edad así, como lo era a los 17”.

Zaca, tal como la bautizaron en Caucete, ciudad sanjuanina de 30.000 habitantes que lo vio nacer, tiene 21 años, se desempeña como mediocampista central, es zurdo y entrena con la primera división desde la pretemporada de invierno de 2016, aunque no ha sumado minutos oficiales aún. En una conversación con El Equipo, repasa su trayectoria en el club de Núñez, desde el primer viaje a Buenos Aires con 11 años, hasta la rotura de ligamentos que lo marginó del terreno de juego hasta marzo, y explica los motivos que lo condujeron a concluir la etapa escolar en plena gloria deportiva.

-¿Qué recuerdos tenés de aquel primer viaje desde Caucete hasta Capital Federal cuando tenías 11 años?

-Recuerdo el día en que me dijeron que había quedado en River. Yo no podía creerlo, no caía en lo que iba a vivir. Me acuerdo que volví a San Juan después de las pruebas que tuve en el club, y mis padres me sentaron y me preguntaron qué quería hacer. Dije que quería venir a Buenos Aires. Creo que fue una decisión muy difícil e inconsciente, y agradezco a mis padres por darme la posibilidad de elegir lo que me gusta hacer. Llegué a Buenos Aires y era todo nuevo para mí, como venir desde un pueblo como Caucete hasta una ciudad tan grande como lo es la Capital.

-¿Qué tan costosa fue la adaptación?

-En realidad, por una parte, al ser tan chico no era consciente de lo que vivía, ni de que estaba lejos de mi familia. A veces, cuando me daba cuenta un poco de la realidad, lloraba como todo niño lejos de su familia pero después me daba cuenta del lugar en el que estaba, y yo estaba convencido de lo que quería lograr.

-¿Cuál era la sensación de tus padres a la distancia?

-Ellos sufrieron mucho más que yo seguro, pero dejaron siempre todo en manos de Dios y confiaron en que yo estaba bien. Al principio venían una vez por mes y de a poco empezaron a venir cada dos meses y así, dependiendo de cuando los dejaban en el trabajo, pero voy a estar siempre agradecido por su confianza hacia mí, por haber soportado la distancia y haber estado unidos ellos para darme fuerzas.

-¿Cuáles son los puntos a favor y en contra que le encontrás a la pensión de River y su sistema?

-River es un mundo aparte, como la pensión. Ahí tuve la oportunidad de conocer chicos de otros clubes que vivían en la pensión como yo y por lo que contaban son todas distintas a la de River. Los que estuvimos en la pensión sabemos que es difícil el estar lejos de la familia, amigos y del propio pueblo, pero River te da la comodidad necesaria para sentirte lo mejor posible.

-¿Cómo recordás tu fin de ciclo escolar?

-Terminé el colegio secundario en el Instituto River Plate, quedando libre por varios viajes que tuve ese año con la Selección, y rindiendo a fin de año todas las materias. Fue en el 2013.

-Aquel año estuvo marcado por los éxitos en lo deportivo para vos. ¿Por qué te propusiste finalizar el colegio en pleno crecimiento de tu carrera futbolística?

-Me lo propuse porque soy consciente de que el fútbol en algún momento termina, y que antes de ser futbolista soy una persona, que es muy importante el crecimiento personal y más en una edad así, como lo son los 17. Soy agradecido al psicólogo del club que me acompañó en ese momento y a los profesores que tuvieron la predisposición para ayudarme a terminarlo.

-¿Te consideras un ejemplo para otros chicos que se encuentren en una situación parecida?

-No me veo como un ejemplo, sólo hice lo que era correcto. Hoy en día el fútbol te hace ver un mundo irreal en donde si te va bien en inferiores ya te crees haber llegado y lamentablemente no es así, es muy cambiante. Es por eso que crecí con los valores de mi familia, sabiendo que debía hacer las cosas correctamente, y por eso reconozco que el título secundario fue tan importante como los títulos obtenidos con el club, por qué me esforcé mucho por terminarlo.

-Con respecto a la rotura de ligamentos cruzados que sufriste hasta hace poco, ¿en qué momento de tu carrera te encontró?

-Ocurrió en un momento en el que me sentía muy bien futbolísticamente y estaba afianzándome en Primera. Había hecho la pretemporada con Primera en el invierno pasado, había jugado y debutado en los amistosos de pretemporada, y me rompí en septiembre. Me dejó afuera de la pretemporada de verano. Ahora, hace casi dos meses que ya estoy entrenando de nuevo a la par con el primer equipo.

-¿Cómo imaginás un eventual debut en el Monumental?

-Sería increíble, sería muy lindo tanto para mí por el esfuerzo que hice y hago para lograrlo, y para mi familia y la gente que estuvo desde que inicié este camino.

MAS NOTAS DE ESTA SECCION

Mundial 78

A 40 años del Mundial 78

¿Era el pueblo argentino el que había tomado la escena o era la escena política la que se había devorado al pueblo?

Dictadura

Jugadores protagonistas fuera del campo de juego

Hay futbolistas que sin ser figuras en sus equipos, o sin siquiera jugar el Mundial, han participado del mundial desde una perspectiva en la que muchos profesionales no se involucraron

Mundial 78

La grieta del Mundial 78

Copa del Mundo divididos en dos realidades muy diferentes: las Abuelas de Plaza de Mayo, arrasadas por el dolor, y los fanáticos del fútbol, que explotaban de alegría.