River es el campeón de la Copa Argentina y jugará la Libertadores 2017. Después del duro golpe ante Boca los de Núñez se recuperaron con el vibrante 4 a 3 ante Central. El entrenador consiguió su sexto título en el club.

Un clásico de Gallardo

Javier Bardoneschi

28 DE MARZO DE 2018

River parecía abatido, golpeado y exhausto. Parados sobre un campo de juego en malas condiciones, protagonistas de una dura batalla contra los sedientos Canallas, los jugadores del Millonario caían 2-3 sobre el ocaso de un cotejo formidable. Los penales metidos por Lucas Alario en la primera parte, habían sido sepultados por el ímpetu de los hombres de Eduardo Coudet, alimentados por la carga de dos subcampeonatos consecutivos. Un tanto de Damián Musto y dos del implacable Marco Rubén, sostenían una realidad adversa para los de Núñez. El peso de la derrota en el último Superclásico se hacía sentir en esos instantes, y aquel sueño de disputar una nueva Copa Libertadores parecía difuminarse.

Sin embargo, nadie se lo creyó. Toda persona en su sano juicio supo dudar del resultado parcial. Desde el banquillo se asomaba Marcelo Gallardo, un hombre con demasiados pergaminos para marcharse de esa forma, viendo a su equipo ser vencido ante la inmensidad del Mario Alberto Kempes. A los 71’ el técnico decidió sacar al reconocido Andrés D’Alessandro, atrevimiento que le había costado múltiples críticas el último domingo frente a los Xeneizes. Iván Alonso, delantero de mayor estatura, ingresó a la cancha con la intensa mirada del estratega por detrás. “Juguemos por arriba”, se hoyó. En cuestión de cinco minutos, dos jugadas aéreas ejecutadas por Alario y el uruguayo recién ingresado, dieron vuelta radicalmente el marcador. No hubo tiempo para más.

El público cordobés fue testigo de una final histórica en la Copa Argentina, colmada de goles, polémicas y sensaciones extraordinarias. Con el último pitido del árbitro Patricio Loustau, un estruendo bajó de las tribunas teñidas de rojo y blanco en aquel majestuoso estadio, escenario de una nueva epopeya en la carrera del gran Muñeco.

Una Sudamericana (2014), dos Recopas (2015,2016), una Suruga Bank (2015) y una Libertadores (2015), ya legitimaban y glorificaban a Gallardo como uno de los mejores entrenadores en la historia de la Banda. La victoria frente a Rosario central significó la obtención de su primer título a nivel local, en un trayecto rebosante de conquistas internacionales. Quizás ésta no haya sido la competencia de mayor prestigio por la que alguna vez luchó, pero el contexto ameritaba un festejo fervoroso. Por el desgaste y las críticas sufridas en los últimos tiempos, por un pase al torneo más importante de Sudamérica, por lo que se vivió sobre el césped, y por qué no, para no perder esa sana costumbre de alcanzar el éxito.

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