El fundador de la agrupación Nuevo Boca describe, desde la intimidad, al actual presidente argentino.

 

Roberto Digón, con y contra Macri

Julián Princic @julianprincic

28 DE MARZO DE 2018

El edificio del Sindicato del Tabaco es discreto por fuera pero resulta acogedor en su interior. Una pintoresca escalera de estilo tradicional conduce al piso de gestión y, allí, al final del pasillo, la oficina de Roberto Digón, el Secretario Adjunto y uno de los nombres históricos del gremio. En su despacho, resalta el rostro de Eva Perón, que es la cara de varios de los cuadros que el exdiputado nacional ha colgado en su pared. El hombre se muestra amable, atento y dispuesto a hablar de Boca, un amor con el que tiene una historia complicada.

Digón empieza a narrar: “Me metí en Boca a mediados de los 80' -una época negra- apoyando a Antonio Alegre en las elecciones a mitad de la década. En esa gestión, le ganamos en las urnas a un deteriorado Alberto J. Armando, gran e histórico dirigente pero castigado por el alzhéimer, y ahí comenzaría la reconstrucción institucional: se comenzaron a promover jugadores de divisiones inferiores como Diego Latorre y Rodolfo Arruabarrena; se repararon las deficiencias estructurales que tenían clausurada La Bombonera; asimismo, comenzaron a caer algunos títulos. Se redondeó un buen ciclo.”

- ¿Y cómo llegás a apoyar a Macri luego de haber estado con Alegre, quien había empezado a levantar Boca?

- Sucede que Carlos Heller, la mano derecha de Antonio, comenzó a ir contra Julio Grondona y eso era un pecado que perjudicaba a Boca. Entonces, apareció una nueva oportunidad llamada Mauricio Macri que tenía sus pros y contras: Era una alternativa joven y distinta pero su locución era pobre. No tenía capacidad discursiva y yo -junto con otros que ya teníamos experiencia política- lo asesoramos para que mejorara en su oratoria. Hoy lo veo y parece un sabio en comparación con sus inicios.

Y así fue como Digón resultó, durante un tiempo, un hombre imprescindible para el actual Presidente de la Nación: “Junto con gente cercana, le presenté un proyecto para ganar las elecciones y él me declaró a cargo de la campaña. Sin nuestra propuesta, Macri nunca hubiera ganado Boca”.

- ¿Cuándo dejás de ser esa especie de mano derecha de Macri?

- La relación siempre tuvo idas y vueltas pero se empezó a romper en 1997 por números que no cerraban. Había plata que faltaba y empecé a notar que las cosas se estaban manejando de una manera muy rara y nos plantamos contra Macri, que nos quiso barrer a todos. Sin embargo, terminamos en una tregua, principalmente, por el bien del club.

- ¿Y cómo era pelearse con Macri?

- Él me atacaba como si yo fuera su padre. Macri es una persona muy fría porque nunca tuvo el amor de una familia. Sus padres nunca estaban y él se crió con las institutrices y la servidumbre de su casa. Conocí a su mayordomo y este me aseguró que Mauricio y sus hermanos lo querían más a él que al papá. Por eso, cuando me discutía muy fuerte, yo sabía como pararle el carro: le decía “no me ataques así porque yo no soy tu viejo” y él se terminaba disculpando.

- En 2003 colapsa la relación, ¿verdad?

- Sí. Cuando Macri va por la Jefatura de la Ciudad, explota todo. Él me pide que lo apoye públicamente pero yo me niego. Discutimos con barbaridades de por medio y para las elecciones que se venían en Boca la relación ya estaba consumada, por lo que yo, junto con los que me apoyaban, nos terminamos yendo al poco tiempo.

En ese momento, según Digón, comenzó el camino libre para las operaciones de Mauricio Macri y su gente. El sindicalista se cansó de denunciar públicamente el apropiamiento ilícito de porcentajes de las transferencias. “Macri me hizo juicio seis veces por mis dichos y no me ganó ninguno”, dice. Además, el gremialista resalta la aparición en el mapa de Eduardo Petrini, quien se encargó del pase de muchos jugadores a Rusia y que terminó como Director del Instituto de la Vivienda de la Ciudad, nombrado por el actual Presidente de los argentinos. “Mi mujer, que trabajaba ahí, se tuvo que ir”, resalta, con lamento, el exdiputado.

“De a poco, el club se fue quedando sin oposición adentro y, por consecuencia, hoy se hace lo que se quiere. Los barras renuevan carnet, las reventas de palcos y plateas son moneda corriente, se triangulan pases, se opera con el dólar a futuro y muchas cosas más”, concluye Digón, que sabe que su tiempo en Boca ya pasó y ve que, detrás del superávit y los números en verde, se ha tejido una red de mentiras imposible de romper.

Los negocios de Tevez

Según Digón, Carlos Tevez es dueño de un porcentaje de los pases de Jonhatan Calleri y Ramón Wanchope Ábila. Por eso resulta lógica la transferencia del exdelantero de Boca al West Ham, club en el que jugó el Apache.

Además, también cobran sentido las expresas declaraciones de Carlitos en las que manifestó su deseo de tener como compañero de delantera al cordobés, actualmente en Cruzeiro de Brasil.

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