Toranzo, mano a mano con El Equipo, cuenta que lo que vivió en Huracán en 2009 fue lo más lindo que de su vida y que lo marcó para siempre. Cómo se pelea por no descender si "ganar como sea".

"Cuando uno gana pero no despliega el fútbol que espera, se va medio vacío de la cancha"

Barbara Fritzler

28 DE MARZO DE 2018

Patricio Toranzo es, actualmente, una de las figuras más representativas para el hincha de Huracán. Tenerlo frente a frente implica recordar muchas cosas: sus comienzos en River, el Huracán de 2009, su paso por Racing, sus años en China, su misma vuelta al Globo en 2014para ganar la Copa Argentina (primer título profesional luego de 41 años) y volver a Primera División, el accidente en Venezuela… La carrera de Toranzo está plagada de historias.

Cuando se sienta y se pide un café cortado, dispuesto a empezar la charla, hay una pregunta inevitable. Y es que el presente del fútbol y muchos de sus clubes invita a que se abra el debate. Surge lo de siempre, la eterna guerra interna que hay en el fútbol: el resultadismo, los estilos de juego, los técnicos, las ideas… Es todo tan amplio que resulta difícil ver un horizonte por el cual comenzar; pero él lo encuentra rápidamente. Y no es para menos de un jugador que aprendió tanto de Ángel Cappa, al lado de compañeros que conformaron un equipo que revolucionó el fútbol.

Paréntesis. Punto de inflexión. La sola mención de aquel Huracán de 2009 lo hace remontarse en el pasado, y admite que todavía quedó esa espina clavada: “Siempre le he hablado a todo el mundo de ese equipo, a mi mujer actual que en ese tiempo no estaba conmigo hasta le mostré los vídeos. Cómo se jugaba, la gente se ponía a llorar, aplaudía… Fueron los mejores seis meses de mi vida”. El recuerdo aun vive. El Globo logró una campaña muy buena de 38 puntos y perdió la final con Vélez en el último minuto, por un gol polémico. La discusión no se desató solo por eso, sino también por un gol anulado a Eduardo Domínguez (quien más tarde sería su director técnico).

-No salieron campeones pero fueron los mejores seis meses de tu vida por cómo se jugó al fútbol. ¿Es más importante, entonces, el resultado o la forma de llegar a él?

-A veces, cuando uno gana pero no despliega el fútbol que espera, se va medio vacío de la cancha. Me pasó hace poco. Ganamos, todo, pero había un estadio medio apagado. La realidad es que uno a veces quiere ganar los tres puntos como sea. Pero cuando eso pasa, después uno dice “sí, ya gané como sea, pero yo ahora quiero jugar bien o irme a mi casa pudiendo decir que vamos mejorando”. Si todo se estanca en un fútbol en el que vamos a buscar los tres puntos desesperados, seguramente vamos a perder más de lo que vamos a ganar.

-¿Qué vendría a ser ese “ganar como sea”?

-Es difícil de explicarlo… A mí no me gusta ganar como sea. Si bien vos necesitas el triunfo, decís, ¿cómo? ¿Cómo es ganar como sea? Tirarla para arriba, sentir en un partido que en determinadas pelotas vas al 100%... Hay otras presiones. A veces uno está cerca del descenso y todo lleva a todo. Sabés que tenés que hacerte más fuerte, que del otro lado hay adversidades, qué dice la gente, muchas cosas. Con algunos detalles hoy se puede ganar, como una pelota parada o una distracción del rival. Pero, ¿tenemos que esperar que el rival se equivoque para nosotros ganar? Eso se puede dar una sola vez, o dos, y el largo tiene más de 30 fechas.

-¿Jugar bien, entonces, puede ser un sinónimo de ganar?

-Yo creo que sí. Me ha tocado estar en muchos equipos, y uno se da cuenta. Cuando vos jugás bien, sabés que vas a hacer un buen partido. La gente también lo intuye. Es esa seguridad de mirar al rival y decir “te voy a ganar”. Hoy eso está faltando, no está ese espíritu que siempre tuvimos. Vos podés perder, ganar o empatar. Pero si perdés y sin embargo jugás muy bien, queriéndole ganar al rival e imponiendo tu fútbol, seguramente te vas a ir aplaudido como se fue este equipo cuando se perdió.

Toranzo sostiene una idea: de un día para el otro no se ganan las cosas. “Nada es casualidad”, afirma el volante del Globo, y agrega: “Si bien este es un momento bastante normal para Huracán, que pasó por muchos baches, lo que hay que hacer es generar buen fútbol y tratar de hacer lo que siempre hizo este club. Acá siempre hubo jugadores de buen pie, de querer jugar bien al fútbol y que la gente se identifique con eso. Es algo que hemos perdido un poco en este corto tiempo”.

-¿Qué tan importante y que incidencia tiene que los jugadores entiendan y lleven a cabo la idea del técnico?

-Todos los entrenadores son diferentes. El técnico tiene que bajar una idea pero los jugadores somos los que entramos a la cancha, y a veces hay que romper con esa idea que baja él, porque no somos robots. No es que nos dicen “bueno, vos acá, vos allá” y no podemos hacer más que eso. Cada planteo es distinto, quizás de visitante estás más resguardado a diferencia de cuando jugas de local y vas al ataque, pero, ¿por qué? Porque los técnicos tienen miedo de perder, de irse rápidamente, ellos también están trabajando… en los últimos años por este club han pasado varios técnicos y ha tocado estar en buenos y malos momentos.

Es una realidad: Huracán desde 2013 hasta hoy fue dirigido por Antonio Mohamed, Darío Kudelka, Néstor Apuzzo, Eduardo Domínguez y el actual, Ricardo Caruso Lombardi. Desde su ascenso a primera, el Globo se desempeñó de forma correcta en los torneos nacionales y sorprendió con su participación en la Copa Libertadores. Hoy, su situación en los promedios no es tan favorable: tiene 1,127 puntos y solo Arsenal lo separa de los cuatro puestos que descienden al final del campeonato. No obstante, Toranzo concluye: “Los malos momentos son complicados en este club, se dicen muchas cosas y se empieza a armar una telenovela que no hay. Los jugadores tenemos que ser profesionales y sacarnos eso de la cabeza”.

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