Ludmila Martínez tiene 16 años, juega en la Selección Sub 17 y sueña con la mayor. El fútbol la apasiona, juega en cancha grande y en futsal, pero sabe que en Argentina, el fútbol femenino está lejos de los primeros planos.

"Tendré que estudiar porque vivir de esto acá es imposible"

Juan Manuel Borrallinho

28 DE MARZO DE 2018

Algunos afirman que se juega al fútbol como se vive. No se sabe si es cierto en el caso de Ludmila Martínez (16 años) pero sí que sus respuestas son tan claras como su juego. Se desempeña en la posición de número cinco. La marca y la técnica la distinguen. Tiene todo en la cancha y en una entrevista también , porque va de frente y responde cada pregunta como si diera un pase largo en la cancha auxiliar de Platense , pero además puede decir cosas que incomodan, como si se tirara a recuperar la pelota.

-¿Cómo empezaste a jugar?

-Mi hermano más grande, Nahuel, jugaba en el club Los Andes de Munro, en el barrio. Yo de chiquita lo veía en los entrenamientos. A los seis años, les pedí a mi papás de ir y empecé a jugar con varones.

Hace 10 años, cuando Ludmila arrancó, el fútbol se empezaba a instalar entre las chicas, más allá de los deportes más tradicionales como el vóley o la explosión del hockey. Pero aún sigue habiendo perjuicio. Según cuenta ella, su familia y amistades siempre la apoyaron. Pero no todos. Y así recuerda a una compañera de colegio, en el barrio de Palermo, que le decía que el fútbol era de “machos”.

Poco le importaron las críticas y siguió pateando la pelota. A los nueve años, empezó a jugar con mujeres y a los 14 años llegó al club de Saavedra: “Mi técnico de Los Andes conocía a Leo (Díaz), el DT de Platense y él me dijo de jugar acá”. Pero el primer amor, el futsal, no se fue. Cambió el club de barrio por un gigante, River. El juego es diferente y así lo cuenta: “En cancha grande, hay mucha pelota por arriba y no es tanto toque y correr para todos lados, como en la chica. El gusto es dependiendo de cada persona. A mí me gusta más el futsal”. Siempre hay una excepción y la razón por la que la Martínez sigue jugando en 11 es clara: “Me veo más futuro. Se le da más bolilla que a lo otro”.

-Hablás de futuro. ¿Cómo fue la experiencia de estar en el Sudamericano sub 17 en Venezuela?

-Desde el resultado, perdimos todo. Pero desde el otro lado fue una gran experiencia por más de que solo jugué el último partido. Me entrené también con la sub 20 y todo lo que aprendí me ayudo para mejorar en el club. Además, aprendes viendo a otros equipos como Venezuela, Chile o Brasil.

El seleccionado argentino termino último en el grupo a ya que no pudo ganar ningún partido. Para la nacida en Munro, no fue casualidad y por eso critica: “Éramos 30 chicas para la sub 17 y la sub 20. Para el torneo, nos preparamos dos meses antes y Venezuela empezó con dos años de anticipación. Allá la gente le da más importancia. En la final, la cancha estaba llena. Acá hay 20 personas viéndonos”.

Sabe que es un problema que persiste en la estructura del fútbol argentino femenino. “Hemos jugado partidos oficiales en canchas de tierra. Solo participan los clubes de Buenos Aires porque los del interior tienen que pagar los viáticos del equipo visitante y así los costos son altos. No está bueno que no puedan participar”, contesta, quizá con la tristeza de saber que es muy difícil, en un futuro, de vivir de lo que le gusta.

A la hora de hablar de Platense tampoco se calla. Opina que el club no las apoya. “El año pasado, querían sacar la actividad. Al club no le rinde que no se gane nada. Nosotras nos tenemos que pagar camisetas, ambulancia, policía y el transporte en los partidos de visitante. Solo nos dan la cancha y nada más”, admite.

En el último torneo, el club de Saavedra finalizó séptimo en la tabla entre diez equipos. El vigente certamen de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) comenzó el 22 de octubre. Para el nuevo desafío, Ludmila explica los objetivos: “Quedar debajo de los cuatro grandes que son Boca, River, UAI Urquiza y San Lorenzo. Creo que le vamos a seguir haciendo partido a estos equipos”.

Los entrenamientos y el colegio no se llevan muy bien en los días de Ludmila. “Cuando me entrenaba con la selección fue muy complicado. Salía a las 12 del colegio, dos horas antes, y volvía a las 20. En octubre de 2015, fui solo cuatro días al colegio. Por suerte, me fue bien en las materias”, explica.

-¿Un objetivo para el futuro?

-Mi sueño es llegar a la selección mayor. Después del colegio tendré que estudiar porque vivir de esto acá es imposible. Me gustaría seguir el profesorado de educación física o maestra jardinera como mi mamá, Ariana.

La fama repentina por vestir la camiseta Argentina

La llegada de Ludmila Martínez a la selección Argentina sub 17 no fue algo nuevo para Platense pero se vivió con gran alegría. Las redes sociales oficiales y partidarias se inundaron con comentarios elogiosos para la nacida en Munro. “Me llamaban de radios para hacer notas. Incluso de la radio oficial. Yo no lo podía creer. Lo trataban como si fuese una noticia muy importante”, recuerda, entre risas, y con cierto tono de vergüenza por tanta exposición.

Luego, en el torneo, el reconocimiento llegó por parte del público venezolano. “La gente no sabía quién eras pero igual te pedía autógrafos o fotos. Era todo muy loco. Nosotras solo habíamos ido a jugar al fútbol”, cuenta, entre carcajadas. No era un país más donde estaban jugando ya que Venezuela es un lugar donde el fútbol femenino se vive con mucho entusiasmo incluso parecido al de los varones. Por ejemplo, la figura del Sudamericano, Deyna Castellanos, ahora juega en Estados Unidos y la selección vinotinto llegó a las semifinales del Mundial de la categoría.

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