Leo Messi y Neymar son socios en el ataque de Luis Enrique, pero este jueves en Belo Horizonte chocarán en el clásico Brasil-Argentina.

Amigos en Barcelona, rivales en Sudamérica

Lucas Sepiurka

28 DE MARZO DE 2018

Parecen los mejores amigos cada vez que juegan juntos en el Barcelona. Se buscan constantemente a la hora de un ataque. A través de paredes y jugadas individuales logran darle triunfos al club catalán en cada partido. Cuando el 11 recibe del 10 por la izquierda, sabe el tiempo justo que debe tomarse para esperar y servirle la pelota atrás para que el zurdo defina. Es lo que ocurrió este domingo en el primer gol ante el Sevilla y el martes pasado frente al Manchester City. Leo Messi y Neymar son inseparables en Europa.

¡Si hasta el brasileño llevó al rosarino en su avión privado hasta Belo Horizonte! Pero allí, este jueves, serán rivales. Cada uno es el líder, figura y estandarte de su selección. Uno tiene un gran presente con la verdeamarela. Viene de conseguir el oro olímpico en Rio de Janeiro y de ganar cuatro partidos consecutivos con grandes actuaciones.

El otro vuelve luego de tres encuentros por culpa de un desgarro. No tuvo mucha participación desde el arribo del nuevo entrenador, Edgardo Bauza, pero cuando jugó le dio la victoria a la Argentina contra Uruguay: 1-0 en Mendoza.

Los dos llegan en un gran nivel a este partido tan esperado. Neymar intentará ayudar a sus compañeros a seguir con la buena racha e intentará mantener a Brasil en lo más alto de la tabla. Messi buscará dar el batacazo en Belo Horizonte y acomodar a la Selección en la zona de clasificación para el Mundial de Rusia 2018.

Entrenan todo el año juntos, buscan los mismos objetivos, se abrazan después de cada gol y juntos, salen en la tapa de los diarios después de cada encuentro. El jueves la historia cambia. Solo habrá lugar para uno en las portadas del viernes. Los dos se verán las caras y buscarán derrotar el otro, pero nueve días después ante el Málaga en el Camp Nou, volverán a ser mejores amigos adentro de la cancha.

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