A los 35 años, Gastón Aguirre cuenta cómo vive sus últimos años en Primera, banca al actual grupo de la Selección y asegura que la tecnología en el fútbol perjudicaría a los árbitros.

"En el ascenso si no cobrás, no vivís"

Gustavo Gallardo Kuster (@Gf_Gallardo)

28 DE MARZO DE 2018

La práctica de Temperley finaliza y Gastón Aguirre es el último en retirarse. El defensor que un buen día abandonó San Lorenzo para ir a recuperarse al club de sus amores, agobiado por las lesiones, disfruta el entrenamiento tanto o más que los juveniles que están dando sus primeros pasos en Primera División. “La hacemos ahora a la nota si querés, no hay problema”, exclama, sin apuro por volver a ducharse y se acomoda en uno de los quinchos del campo recreativo de pasteleros, en donde el Gasolero se entrena.

Notablemente cansado, pero predispuesto a charlar, Aguirre asegura que “lo de las lesiones fue algo que hubo que atravesar y por ser jugador de fútbol te puede llegar a ocurrir. Pero hoy estoy disfrutando de este Temperley, de estar en Primera y haber logado los ascensos con todo el grupo”.

-Cuando tuviste la mala racha de lesiones, pudiste haber ido a Temperley (en la B Metro) a entrenarte y buscar club en Primera, ¿por qué decidiste quedarte?

-Para estar más cerca de mis afectos y poder terminar en el club que me vio nacer, aunque nadie me garantizaba que iba a volver a jugar. Hoy lo veo desde otro lado y el fútbol pasa a un segundo plano, lo tomo como un trabajo.

-¿Tenés pensado cuándo retirarte?

-Eso me lo va a decir el cuerpo. O cuando deje de sentir esa sensación que siente el jugador de fútbol cuando sale a una cancha o cuando se terminen las ganas de venir a entrenar. Estoy preparado para todo.

Desde su debut en el año 2000, Aguirre pasó por Olimpo (2002-2003), Newell's (llegó en 2003, fue campeón del clausura 2004 y se marchó en 2007, cuando desembarcó en San Lorenzo).

Se asentó en el club de Boedo y llegó a ser parte importante del equipo, hasta que la rotura del tendón de Aquiles y las dos roturas de ligamentos cruzados le cambiaron el rumbo a su carrera.

El haber vuelto repentinamente al Ascenso no lo afectó y forjó una relación especial con la gente del club que lo vio nacer, hecha a base de sacrificio para volver y grandes logros, como los dos ascensos consecutivos; primero ante Platense, en la final del reducido de la B Metropolitana, y en noviembre de ese mismo año ante All Boys, en lo que fue la vuelta a Primera después de 27 años.

-Participaste en la campaña “no maten al Ascenso”, ¿te quedó algo por decir sobre esa problemática?

-La verdad es que a veces hay mucha diferencia en el reparto del dinero y un jugador del Ascenso vive el día a día, es como mi viejo o cualquier trabajador. En Primera te podes dar el lujo de no cobrar uno o dos meses y todavía tenés algo. En cambio en el Ascenso si no cobrás no vivís. Hay familias que dependen de ese sueldo. Lo del cartel de 'No maten al Ascenso' fue por eso. Siempre miramos de reojo el Ascenso porque quedaron compañeros y buenos recuerdos. Siempre estamos apoyando a los que necesitan.

La diferencia, para la gente, no es sólo en el reparto de dinero y el trato hacia los clubes en el campo de juego suele ser un tema recurrente fecha a fecha, aunque para Aguirre “eso queda en el morbo de la gente que por ahí piensa que si jugamos contra Boca el árbitro va a tirar para ellos. El árbitro a veces tiene más afinidad con un jugador que con otro y permite el diálogo porque se conocen”. Y se solidariza con el referato al asegurar que “los árbitros también se juegan cosas importantes y hoy con las cámaras el que sale perjudicado es el árbitro. Uno puede ver un penal después de diez repeticiones y el árbitro tiene que sancionarlo en un segundo, así que hay que tratar de apoyar y no criticar porque sino matamos el fútbol. Con todo esto que quieren poner del ojo de halcón para determinar si la pelota entra o no, el fútbol pierde su esencia”.

***

A muerte con la selección

Con un paso por el sub 20 y también por el sub 23, en el preolímpico de Chile con Marcelo Bielsa, antes de que saliera campeón en Atenas 2004, Gastón Aguirre conoce lo que es jugar con la celeste y blanca, y también comprende lo que se sufre por las críticas. Por eso, banca este nuevo proceso y manifiesta su apoyo a los jugadores de la Selección. Para el Tonga “el que no está siempre es el mejor, como dice el dicho”, y por eso cree que “ hay que apoyar al que está. Si lo eligieron es porque es el mejor y los jugadores que están son los mejores. Nadie es amigo de nadie ni va por eso. Hay un seleccionador que busca lo mejor. Si uno busca club por club y jugador por jugador, no quedan dudas de que los que están son los mejores”.

Más de Aguirre...

"En la Selección es difícil guiarse por la opinión del hincha. Hay 40 millones de personas mirando si le pegaste a la pelota o no, si la embocás o no. Hay que apoyarlos y entender que el rival también juega y del otro lado también están los mejores de cada país".

"Si siguen viniendo es porque los que vienen deben ser porque lo sienten. Si no quieren venir, no vienen más y nadie les va a decir nada ni los van a sancionar. Ellos juegan mucho. Por ejemplo el caso de Emanuel Más: él llegó de la convocatoria de la Selección y jugó con su equipo, cuando pudo no haberlo hecho. Con los de Europa pasa igual, juegan mucho allá y podrían optar por no venir pero lo hacen".

"Todos tenemos ganas de ganar algo pero hay que entender que el fútbol cambió. Antes vos pensabas que si jugabas con Bolivia le hacías 6 goles, hoy vas a Bolivia y no sabes si ganas. El fútbol está muy parejo".

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