La Primera D padece dos inconvenientes entre tantos que frenan su progreso: la programación de muchos partidos durante los dìas laborables y la ineficiencia de los operativos policiales para frenar la violencia creciente dentro y fuera de las canchas.

Problemas en Ascenso

Lorenzo Rezolino @lorenzorezolino

28 DE MARZO DE 2018

El ambiente del ascenso argentino es un mundo repleto de historias para contar. Existen clubes que no cuentan con personal rentado. No hay un portero en la entrada que reciba a la gente. No hay personal a cargo de la boletería. Tampoco hay un utilero que se encargue de las vestimentas para los partidos, entre otros puestos primordiales. Esas labores esenciales en el funcionamiento de una institución deportiva que interviene en torneos como la Primera C y D, las cumplen los dirigentes de la Comisión Directiva o, en todo caso, los propios socios.

No es habitual de ver en los clubes de la Primera División, que por ejemplo el presidente vaya al lavadero a retirar los juegos de camisetas, pero en el ascenso de nuestro país esas situaciones suceden con frecuencia. Es algo natural que está incorporado en el adn de esas instituciones y porque además sus economías no les permiten gozar de los beneficios de contratar personal.

¿Qué otros problemas subyacen en las entrañas de estos clubes? Existen varias problemáticas como por ejemplo la seguridad policial en los partidos, la carencia de ingresos económicos y la mala planificación del calendario futbolístico, entre otras. Esta última es la que afecta notablemente a la Primera D, a causa de que la programación de las fechas de ese certamen se desarrolla en los días laborales de lunes a viernes y eso complica a todos los planteles de la categoría, ya que están integrados por jugadores amateurs que recurren a otros medios de subsistencia, además de patear una pelota.

"Es necesario e imperioso jugar los fines de semana. Organizar un partido de Primera D un día de semana es inviable porque todos los jugadores laburan", argumentó a El Equipo Dante Majori, representante de la divisional D en la AFA. Además, añadió: "Nosotros debemos dejar nuestras tareas laborales y se hace muy complicado porque no todos tienen la suerte, como yo, de tener una pequeña empresa y manejar los tiempos". Esta categoría del ascenso es amateur (no profesional), por lo tanto los futbolistas no cobran un sueldo básico, sino que gozan de un viático por encuentro que les sirve para cubrir gastos diarios, aunque no les alcanza para sustentarse.

De acuerdo a las declaraciones de Majori, hay jugadores que han perdido sus trabajos porque los empleadores ven como un hobby que sus empleados juegan al fútbol. Este es uno de los motivos primordiales por los que el presidente del club Yupanqui, Dante Majori, le exige al ente rector del fútbol argentino que la Primera D vuelva a jugar los fines de semana.

Policía ineficiente

La violencia permanece latente en las gradas. Aguarda cautelosamente en los bancos de suplentes. Deambula por toda la cancha. La violencia está al acecho en todas partes y puede irrumpir en cualquier momento durante el desenlace de un partido. ¿Qué solución hay para esa situación? La policía.

La AFA afronta los gastos de todos los operativos policiales de la Primera D a través de un subsidio que le otorga a cada una de las instituciones que participan de la categoría.

"Los operativos de seguridad son ineficientes, no porque haya escasez de efectivos, sino a raíz de que la policía no actúa como tendría actuar", aseguró Majori.

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VIOLENCIA INCESANTE

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