La trágica muerte de Emanuel Ortega, jugador de San Martín de Burzaco, enlutó al fútbol argentino y concientizò al ascenso. Desde entonces, todos los paredones laterales de las canchas de la C y la D están recubiertos de mullidas colchonetas para evitar accidentes como el que le costó la vida al animosos muchacho jujeño.

Paredón y después

Lorenzo Rezolino @lorenzorezolino

28 DE MARZO DE 2018

Aquél viernes 15 de mayo de 2015 en una de las habitaciones del Sanatorio de la Trinidad Mitre de la Capital Federal, el fútbol argentino estuvo de luto. La única esperanza de esos padres jujeños se hizo añicos. Se disolvió en el ambiente. La lucha permanente de su hijo no alcanzó, porque el golpe que sufrió en su cabeza el futbolista de San Martín de Burzaco, Emanuel Ortega, al chocar con una pared en pleno partido, fue demoledor.

Ese paredón que separa las gradas del terreno de juego fue el obstáculo que acabó con la vida de ese joven ambicioso de 21 años que estaba haciendo lo que apasionaba a su corazón, jugar a la pelota. En la actualidad no solo ese paredón de ladrillos refractarios cuenta con la protección para que nadie más sufra un impacto en su cuerpo, sino que todos los paredones de los distintos clubes que militan en la Primera C y D del fútbol argentino están asegurados.

¿Por qué motivos los responsables que se deben encargar de cuestiones relacionadas a la seguridad no tomaron cartas en el asunto, previamente al fallecimiento de Ortega y de varios accidentes peligrosos que no culminaron en una desgracia? Esta pregunta puede derivar en varias respuestas, aunque ninguna persona allegada a las instituciones de la Primera C y D y de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) quiere opinar al respecto ya que es un tema sensible e invulocra la muerte de un jugador. Al final, tuvo que suceder una tragedia para que las autoridades a cargo tomaran conciencia y resolvieran ese problema que afectaba a todos los clubes del ascenso de nuestro país.

Al cabo de unos días del accidente consumado, la AFA lanzó un plan de protección que consistió en recubrir con colchonetas los paredones de todos los estadios del ascenso que estuvieran a una distancia menor a tres metros respecto de la cancha, en un plazo de 90 días. En ese período de tiempo, se formó una comisión de seguridad que se encargó de inspeccionar todas las canchas y de llevar adelante un informe, que le sirvió a la AFA para tener una dimensión de cuánta cantidad de material protector se necesitaba para resguardar los escenarios futbolísticos. En la actualidad, las instalaciones deportivas de la Primera C y D que tienen los muros de contención a menos de tres metros del campo de juego están protegidas. La seguridad en ese aspecto está presente.

Si bien lo más importante es salvaguardar la vida de los deportistas, hay varias cuestiones para analizar. ¿Quién se encargó de solventar los gastos de las compras y colocaciones de las colchonetas? ¿En qué condiciones están las colchonetas? ¿Son eficientes ante el impacto de una persona?.

Los clubes del ascenso como los de Primera C y D no poseen presupuestos elevados en sus economías. Al contrario, las entradas de dinero que tienen son escasas y eso impide que estas obras de infraestructura se puedan llevar a cabo. Es por ese motivo que el organismo rector del fútbol argentino decidió financiar los gastos de compra y colocación de los protectores para los clubes que intervienen en los torneos de la Primera C y D y que tienen sus muros de contención a menos de tres metros de distancia respecto de la cancha.

"Las colchonetas están bien colocadas, no sufrieron ningún deterioro y se encuentran en perfecto estado", argumentó el presidente de Atlas, David Larrosa. Ante la consulta de El Equipo si la protección soporta el impacto de una persona, Larrosa expresó que no está seguro porque, “gracias a Dios”, no han tenido ningún problema que ocasionase peligro de vida en un futbolista.

Ha transcurrido aproximadamente un año y medio de aquél triste viernes 15 de mayo de 2015, cuando la fe de esos padres se desmoronó por completo, al escuchar que los latidos del enorme corazón de su hijo Emanuel dejaron de sonar. Tristeza absoluta entre sus familiares. Reflexión y concientización en AFA. Desde esa pérdida, el fútbol de ascenso está protegido.

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UN DIA TRISTE

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