Márcico respira en azul y amarillo y no le escapa a su historia y a su actualidad. El Campeonato del 91, el nivel de Tevez y el cariño de la gente, en palabra de un 10 como pocos.

El Beto y Boca, dos sinónimos sin importar el momento

Daniel Lubel

28 DE MARZO DE 2018

Pocos tienen tanta autoridad para hablar de Boca como Alberto Márcico. Amado por los hinchas, el Beto era un enganche exquisito y con clase, de esos que daba gusto ver jugar. En 1992, fue una pieza fundamental del equipo dirigido por Óscar Washington Tabárez que logró cortar una racha de 11 años sin salir campeón, la más larga en la historia xeneize. También es ídolo en Ferro, con el que fue campeón dos veces.

"La gente hoy está menos exigente que en nuestra época. Hoy si uno juega dos partidos bien se dice que es un fenómeno, un monstruo, un fuera de serie. Se enamoran de un jugador por dos partidos, antes tenías que rendir dos o tres años o al menos un campeonato entero para que la gente te lo reconozca. Cambió mucho", afirma con un aire de resignación.

Márcico fue ayudante de Tabárez en Boca en 2002 y dirigió a Nueva Chicago en 2003. Es un hombre que sabe mucho de fútbol y hoy, con 56 años, no se pierde ningún partido del club de La Ribera. "A Boca lo veo bien. Tal vez es un poco irregular, sobre todo cuando juega de visitante. Ahí perdió muchos puntos y ganó poco. En La Bombonera está muy bien. Tal vez el equipo no está tan sólido, pero sin ninguna duda va a pelear el campeonato y va a tener chances en la Copa Argentina", afirmó, y agregó que todavía es un equipo en formación, con pocos jugadores consagrados, mucha rotación y pocos titulares fijos, y que en ese contexto es lógico que al técnico le cueste encontrar un rendimiento ideal.

-¿Qué opinión te merece Rodrigo Bentancur?

-Yo creo que Bentancur es un buen jugador y que tiene una proyección interesante, pero a veces le cuesta mucho. Es muy displicente, creo que tendría que tener un poco más de carácter, le vendría bien. Se lo elogia porque es joven pero hay que ver si progresa de la manera que uno piensa que tendría que progresar. Y hay que tener cuidado con lo que se dice de las ofertas porque hay muchos intermediarios e intereses económicos de por medio, a veces se dicen cosas que no son tan ciertas. Igualmente, si yo fuera el presidente y llega un ofrecimiento, lo dejaría ir.

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Hubo mucha polémica en los últimos tiempos por la posición de Carlos Tevez, y hasta Guillermo tuvo que cambiar el esquema para hacerlo sentir más cómodo. El Beto vio con buenos ojos el cambio de un 4-3-3 a un 4-2-3-1. “Tevez siempre jugó de segundo atacante, no es nueve de área. Como cuando jugó con Calleri en el medio, él rotaba y se movía alrededor, pero siempre unos metros más atrás. Esa es la posición de Tevez, toda su vida fue así”, sentenció.

-¿Creés que cambiaron las prioridades en Boca y en general? Uno ve los festejos del Apertura 1992 y fue increíble, pero hoy parece que solo vale ganar la Copa Libertadores.

-Pasa que cuando nosotros ganamos el campeonato, hacía 11 años que Boca no ganaba nada, entonces era muy importante. Además, para ganar la Libertadores tenés que ganar un campeonato, entonces por ahora, el campeonato es más importante. Después, cuando jugás la copa sí es otra historia, pero ahora interesa la Copa Argentina para clasificar a la Libertadores 2017, porque si no la ganás, no jugás la Libertadores hasta 2018. Después se hizo la moda en la época de Bianchi, pero yo de chico viví la etapa de Lorenzo, cuando Boca fue campeón de América y del mundo, y a mí lo que más me interesaba era ganar un campeonato porque se festejaba acá en Argentina.

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El Beto fue hincha de Boca toda su vida. Nació en Corrientes, pero a los ocho meses se mudó a Buenos Aires, más precisamente a Brandsen 1737, a nueve cuadras de La Bombonera. A los diez años se hizo socio. A los 15, se probó en el club, pero no quedó. Brilló en Ferro y en Francia, pero tenía 32 años y todavía no había podido jugar en el club de sus amores. Hasta que se le dio. Era feliz en Toulouse. La dirigencia le ofreció un cheque en blanco. Además, 300 personas fueron a un entrenamiento solo para pedirle que se quedara. Pero él tomó otra decisión. “Decidí volver porque era Boca, porque soy hincha y porque siempre viví en Barracas, cerca de la cancha. Mi sueño era jugar en Boca y aproveché la chance. Mis hermanos me llevaban a La Bombonera de chico. A cualquier hincha le gustaría jugar en este club. Para mí, Boca era la Selección Argentina. Era mi selección. Jugar en Boca es algo que no se puede explicar con palabras”. La historia tuvo un final feliz: además de lograr el Apertura 1992, jugando toda la segunda mitad del torneo desgarrado, la Copa Máster y la Copa de Oro, se ganó el amor de toda una hinchada.

-¿Seguís recibiendo el cariño de la gente de Boca en la calle? ¿Qué significa para vos?

-Sigo recibiendo mucho cariño de la gente de Boca. Los hinchas de Boca están en todos lados. El cariño es lo que queda, es precioso. Es una caricia al alma cuando la gente de Boca te quiere y te lo hace saber.

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