Desde el debut de Lionel en la mayor hace ya más de once años, la selección tuvo siete entrenadores diferentes y con apuestas completamente distintas. Un resumen de cómo fue el paso del capitán argentino durante los diversos períodos de un equipo que no define la identidad.

Con Messi, pero sin una idea clara de juego

Martín Kanovich y Lucio Gabioud

28 DE MARZO DE 2018

Lionel Messi tuvo su debut en la selección bajo el mando de José Pekerman el 17 de agosto de 2005 en un partido amistoso que enfrentaba a Argentina con Hungría. Allí comenzaba la historia de ese joven que con el tiempo se iría cargando de episodios, siempre teniéndolo como protagonista. Ingresó cuando transcurrían 18 minutos del segundo tiempo en reemplazo de Lisandro López, hoy delantero de Racing, y fue expulsado a los 47 segundos tras unos forcejeos con el defensor Vilmos Vanczak.

“Es un chico y hay que llevarlo con calma. Todavía tiene mucho mundial para jugar.”, dijo José Pekerman allá por el año 2006 previamente al Mundial de Alemania. Dicho pensar se vio reflejado en su accionar ya que en la competición máxima, Messi fue titular únicamente en el partido ante Holanda, con ambos equipos ya clasificados. Ingresó ante Serbia y Montenegro en el segundo partido del grupo, cuando convirtió su primer gol en un Mundial a dos minutos del final. Con México también entró, sin trascendencia mayor. En cuartos de final con Alemania, el director técnico no creyó prudente que entrara, y decretó que el último en hacerlo iba a ser Julio Cruz, delantero del Inter de Italia, dejando de tal forma a Lionel en el banco con mucha bronca en una imagen que siempre se recordará en el fútbol argentino.

"Yo fui el que más insistió siempre para que Messi fuera el líder del seleccionado y con (Juan Román) Riquelme formen una dupla extraordinaria, algo que quedó bien claro en la Copa América de Venezuela. Esto vale aclararlo. Lo demás, como dije siempre, se irá conmigo a la tumba", decía en su renuncia Alfio Basile, quien había sido el sucesor de Pekerman. El “Coco” estuvo a cargo de la selección para la Copa América en 2007, en donde apostó a un equipo que jugara en base a Messi acompañado de jugadores de gran técnica como Riquelme, Verón y Carlos Tevez. Tras un excelente torneo con destacados partidos, Argentina pareció olvidarse de todo en una recordada e indiscutida derrota ante Brasil por 3-0. Con todas las fichas puestas ahora en las Eliminatorias para Sudáfrica 2010, el técnico se vio afectado por malos resultados y los constantes cruces con dirigentes y periodistas, que terminaron repercutiendo en su vínculo con los jugadores, lo cual generó un clima que culminó con su renuncia.

El sucesor fue ni más ni menos que Diego Armando Maradona. Junto con su llegada se dio la renuncia de Riquelme, quien apuntó contra el nuevo entrenador y algunos de sus compañeros de haber ‘colaborado’ con la salida de Basile, acusando de tal forma “códigos que él no compartía”. Ante la baja de semejante jugador, Maradona fue el primero que propuso un equipo en función exclusiva de Messi, aunque sin una idea definida. En un ciclo con 108 jugadores convocados en dos años, alternando liga local y extranjera, se buscó más aludir al lado motivacional y anímico que futbolístico. Sudáfrica 2010 recibió a Argentina con un equipo sin idea de juego clara. Con muchos delanteros y defensores centrales, los planteamientos improvisados complicaron el desarrollo del buen juego de Lionel, quien no pudo marcar un gol en toda la competencia más allá de una gran actuación en la fase de grupos y se volvería a decepcionar tras la dura derrota ante Alemania por 4-0.

Afortunadamente para Messi, luego de Maradona vinieron 3 años de similitud de conceptos. Si bien los entrenadores fueron dos, Sergio Batista y Alejandro Sabella, la idea de una selección en función de él fue la misma. Formar un grupo unido tanto futbolística como extra futbolísticamente. Batista ya lo había tenido en el plantel que obtuvo la medalla dorada en los Juegos Olímpicos de Beijing 2008, único título de Messi con la celesta y blanca, y por ende contaba con la confianza del jugador, aunque no le alcanzó para hacerse con la Copa América organizada en nuestro país. Si bien a Sabella le costó más emplear su idea de juego, más defensiva, los buenos resultados en las Eliminatorias y en el propio Mundial de Brasil, le presentaron al crack argentino jugar su primera final del Mundo.

Tras la renuncia de Alejandro Sabella, acusando el fin de un ciclo con último partido en dicha final, asumió el cargo Gerardo “Tata” Martino. Ante el panorama de decepción proveniente del encuentro con Alemania, la responsabilidad del entrenador fue, en un principio, dar vuelta la página y seguir adelante con el mismo grupo de jugadores. "Para el partido contra Alemania vamos a convocar a los mismos futbolistas que estuvieron en el Mundial. Es un premio". A la hora de disponerlo en su cargo, Martino tuvo a su favor la buena relación que tenía con Messi, al ser los dos de Newell's y haber estado juntos en el Barcelona. El “Tata” se caracterizó por exigirle a su equipo la tenencia de la pelota y el juego en base a la circulación de la misma, haciendo que “corra la pelota, y no tanto el jugador”. Con Messi como emblema y referente futbolístico, la llegada a dos instancias finales no vastó. Las derrotas (por penales) de la Copa América en Chile 2015, y la posterior en la Copa América Centenario en Estados Unidos 2016, agudizaron la situación tanto del técnico como del mejor jugador, provocando de tal forma la renuncia de ambos.

En las semanas iniciales en su cargo, el reciente entrenador de la selección nacional, Edgardo Bauza, remarcó la necesidad de reincorporar al capitán y emblema del equipo, Lionel Messi, y con este fin se dirigió a Barcelona para charlar con él. "Messi sigue enganchado con la Selección, es su esencia. Lo noté con mucho deseo de ganar algo con Argentina y esa frustración de perder las finales le aumentó más el deseo", declaró tras su visita a Catalunya. Con Lionel ya dentro del esquema, Bauza adelantó que planteará un dibujo con cuatro defensores y dos mediocampistas de contención, con los cuatro jugadores restantes que serán de vocación ofensiva."Voy a tratar de buscar lo que busqué en todos mis equipos: el equilibrio. Argentina va a atacar cuando tenga la pelota y cuando no va a tener que defender. La idea es trabajar para rodear bien a (Lionel) Messi y que tenga varias opciones para elegir. Por eso vamos a tratar que el equipo lo ayude porque es necesario que no seamos Messidependientes”.

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