Fernando Signorini y una nota sin filtros.  El ex preparador fìsico de Diego Maradona y de la selecciòn nacional criticó el estado actual de los Juegos Olímpicos, dijo que Usain Bolt y Michael Phelps "son víctimas del sistema" y que la Comisión Normalizadora de la AFA "es una payasada". También se declaró amigo personal de Diego pero reconoció que "no està preparado para ser entrenador".

Políticamente incorrecto

Ignacio Zambello

28 DE MARZO DE 2018

Su relación con Diego Maradona es lo que más resalta a la hora de repasar su biografía, pero también resulta interesante bucear por sus pensamientos. Es autor del libro "Fútbol Llamado a la Rebelión" y en sus discursos y declaraciones los términos "sistema", "rebeldía", "capitalismo" y "negocio" son moneda corriente. Es un crítico en constante ejercicio y un profesor de la vida cotidiana que intenta amplificar su mensaje. Y así fue durante la entrevista: predispuesto continuamente a no delegar mensajes y a expresarse sin dejar nada oculto. "Me gusta sentarme afuera porque fumo un puchito, me tomo un café y charlamos", dejó en claro de antemano.

Los pasados Juegos Olímpicos todavía se sienten en el aire. El mundo enteró posó sus ojos en Río de Janeiro por una semana, pero Signorini no fue uno de ellos, porque "el sistema cada día cansa más" y porque no quiere prestarse a "ser un tornillo que gire de acuerdo a la facultad de los que hacen negocio con el deporte". Según él, el espíritu de los Juegos se ha desvirtuado y "su objetivo se olvidó desde que se admitió el profesionalismo, aunque el motivo no hayan sido los mismos profesionales sino el negocio que se les impone". "Los Juegos se transformaron en una muestra más de lo perverso que es el sistema. El ejemplo más claro es el boxeo: le sacaron los cabezales porque la gente quiere ver sangre. Estos tipos ya no tienen freno, son depredadores de todo". Sin embargo, el COI y los deportistas no son para él los únicos culpables: "Las federaciones tampoco hacen nada para evitarlo. Hay deportes que no aportan absolutamente nada, como el bádminton, pero la TV tiene que vender en todos los países, es un paquete. Hay que llenar espacios, porque mientras más duran los deportes hay más tiempo de aire, o sea más publicidad".

Los casos excepcionales, como el de Usain Bolt y el de Michael Phelps, no pueden saltearse si de gloria olímpica se habla. "Son víctimas del sistema", opina Signorini. Cree que, más allá de su logro personal, "el día que hagan un tiempo más bajo que el habitual no van a servir más porque no van a vender más". Asegura que no le dio mucha importancia a los logros argentinos porque "es más del mismo nacionalismo barato y berreta. ¿Por qué hay que odiar a otro por ser de otro país? Es como en el fútbol, que la gente dice que le gusta, pero es mentira. A la gente no le gusta el fútbol, sólo quiere ganar y no importa cómo. Es inentendible por qué hay que odiar al rival". Igualmente, dice que le llamó la atención el logro de Del Potro y que siente mucho respeto por los basquetbolistas argentinos ya que "han reaccionado con dignidad y se han revelado, que es lo que deberían haber hecho los del fútbol, le dijeron basta al ser obsecuentes y esclavos de una patronal de terror".

- ¿Por qué creés que los Ginóbili, los Scola o los Velasco no tienen lugar dentro de las federaciones u organizaciones deportivas?

- Porque son políticamente incorrectos, atentan contra lo que los tipos de arriba quieren. ¿Qué es eso de humanizar? ¿Qué es eso de manejar su propio destino? Cuando los que están llenos de dinero tienen que pagar con sus vidas a cambio de eso, todo está bajo control. Si se revelan, ya no conviene.

El éxito deportivo aparece en todo momento y Pierre de Coubertin decía que lo importante era competir. "Hoy se le cagan de risa-cree Signorini- "porque según los nuevos guías morales de la humanidad los que no ganan son unos fracasados, no entienden que para que haya un ganador tiene que haber un perdedor". Esas frases remiten a los casos recientes de la Selección argentina y a lo que en su momento llevó a la virtual renuncia de Messi. "La viví con una alegría porque estaba esperando una reacción. Los mismos que lo criticaban se cansaron de halagarlo cuando se fue" opina. Ante los comentarios que aseguraban que Lionel había dejado la Selección por haber perdido las tres finales, Signorini asegura que se fue por cómo lo trataron", y que los periodistas "no pueden criticar porque no saben qué se siente ser él".

- ¿Por qué no es un fracaso haber perdido esas tres finales?

- Para que alguien gane tiene que haber un perdedor, y sólo pierden los que llegan. Fracaso es que en el mismo país haya chicos que se mueran de hambre o que haya gente sin trabajo, eso sí es un fracaso.

Higuaín y Palacio, entre otros, han sido centro de críticas durante un largo tiempo por su despempeño con la camiseta de Argentina. Para Signorini, que trabajó con ellos, les ha pasado porque "en el juego el riesgo está explícito, ganar no es una condición sino una posibilidad y ellos no pueden hacer los goles con la Selección porque es así y no como la gente quiere que sea". Y lo mismo ocurre con la renuncia de Martino: "Lo gastaron. Todo tiene un límite de soportabilidad. Resulta que los que están del otro lado del micrófono no pierden nunca, son ganadores. ¿Ganadores de qué? Tampoco digo que sean perdedores, pero quieren jugar al mismo juego con distintas cartas".

Con el segundo café en mano para mojar los labios de tanta parla y cátedra, dio su punto de vista sobre la AFA: "Es una payasada. ¿Comisión normalizadora de qué? Es el mismo perro con distinto collar. Si en vez de Armando Pérez estuviera Menotti, Bielsa o Valdano sería distinto". Cree que "el Estado tiene que tomar una decisión sobre el lugar del deporte en la sociedad, porque si fuera tan importante como dicen se lo trataría en las plataformas políticas y nadie lo hace". Cree que lo que se tiene que cambiar es "la base, que es el sistema capitalista y la sociedad de consumo".

El haber estado en tres Mundiales obliga a relacionar a Signorini con la cita madre del fútbol mundial. "Tampoco los miro", asegura. Dice que "el sentimiento no es más fuerte" y que los evita porque "es más de lo mismo". Eso sí, disfruta de las gambetas y los firuletes y se relaciona con la filosofía menottista porque lo convenció, más allá del punto de vista estético, "desde la percepción ética del hecho deportivo"."Hay victorias que atrasan más que muchas derrotas, porque una derrota digna vale más que una victoria insoslayable ". Acepta el método antagónico, que se identifica con Bilardo, siempre y cuando "esté dentro de los límites reglamentarios", pero no le gusta. Igualmente, le es ajeno porque cree que es "inconcebible", que "entrenar es educar" y que, si bien el deporte es la principal arma para formar, "hoy es usado para deformar".

Los valores del juego son una parte a la que Signorini le da mucha importancia. Contó en reitaradas ocasiones que le reprochó a Maradona haber convertido el gol con la mano en México 86 y que lo hizo así porque de esa forma lo moldó la sociedad. Asegura que "desde que era chiquito, hizo trampa para poder comer", que "a ningún inglés se le hubiese ocurrido hacer lo mismo" y que, si hubiera sido así, hoy "habría guerra por eso y no por las Malvinas, porque a nadie le importan".

Su experiencia en los Mundiales es riquísima. Dice que el último fue distinto porque se involucró con todo el grupo y que Maradona "no estaba preparado para ser entrenador". Igualmente, opina que no se lo puede juzgar porque "los equipos se hacen a base de ensayos" y que su punto débil estuvo en la falta de preparación, porque "también hay que estar listo para liderar". "Él pensó que como era un fenómeno como jugador todo iba a resultar fácil, pero no fue así", asegura. También sostiene que los grandes entrenadores de la historia tienen un vínculo con lo artístico porque "si uno tiene esa capacidad nata de dirigir y arriba tiene bases de filosofía, teatro, literatura o música, todo se hace más fácil". Manifiesta que "el fútbol es arte, pero no todos pueden elevarlo a esa categoría".

Sobre su vida personal y actual, cuenta que a Maradona lo considera un amigo aunque no lo vea hace dos años y aunque no mantenga contacto constante con él. "Durante este tiempo me han ofrecido trabajos con equipos que podían pelear campeonatos, pero he dicho que no porque hay gente con la que no quiero trabajar", cuenta.

- ¿Creés que la situación crítica del deporte mejorará?

- Sí, tengo fe de que así será, pero sé que no voy a estar para poder verlo.

Se puede o no estar de acuerdo con su discurso o se puede pensar que son sólo palabras, pero no se pueden negar que los enunciados provienen de una persona con capacidad para hacerlo. Las influencias deportivas que ha recibido a lo largo de su vida y su mirada del deporte como fenómeno formador resultan en una menten que se expresa abiertamente y que debe ser escuchada.

En medio de la charla, uno de los mozos del bar se acercó y saludó a Signorini. Luego de un intercambio de experiencias, el camarero repitió una frase que "el Profe", como le decía él, le había dicho en alguna oportunidad y que plasmaba a la perfección el mensaje de Signorini: "Si el ganar incluyera la trampa, yo jugaría para los perdedores".

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UN INCONFORMISTA

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