Justo antes de la muerte de Evita, el gobierno de Perón intervino el club en un confuso episodio y lo llevó a tocar fondo. Historias de revanchas políticas y de un renacer futbolístico, contada por un historiador pincharrata.

Estudiantes de Eva Perón o cómo un libro escondido mandó al Pincha a la B

Gustavo Gallardo Kuster @Gf_Gallardo, Agustín Cardoso @Tusticardoso y Agustín Calvo @Aguscalvo

28 DE MARZO DE 2018

Para quienes crean que el presente del fútbol argentino es de lo más conflictivo que se haya visto, hay que remontarse a 1952 para, al menos, ponerlo en duda. Por ese entonces Juan Domingo Perón asumía su segunda presidencia, Evita había escrito el libro “La razón de mi vida”, un texto obligatorio en esos tiempos, que increíblemente fue el causante de la intervención del club Pincharrata, al que despojaron de sus mejores jugadores, condenaron al descenso y hasta perdió parte de su identidad cuando la muerte de Eva Perón le cambió el nombre a la ciudad de La Plata.

Para poder conocer en detalle el trasfondo de esta historia, El Equipo charló con responsables del museo de Estudiantes y dirigentes del club. La sede ubicada en la calle 53 en La Plata tiene un museo que fue hecho desde cero por socios que hoy forman la Subcomisión Museo Estudiantes.“Hay gente de Estudiantes que no tiene ni idea, no sabe lo que pasó”, asegura Ricardo Vechiatti, uno de los socios fundadores.

-¿Qué fue lo que pasó exactamente?

-Hubo un conflicto externo entre la CGT regional La Plata y la dirigencia de Estudiantes -todos conservadores- y, dicen, que sabían que en el club había libros de La razón de mi vida en el sótano, y lo tomaron como una afrenta a la imagen de Evita.

-¿Por qué estaban ahí?, ¿cómo fue que llegaron y qué provocó eso específicamente?

-Hay muchas versiones. Una de ellas es que se compraron los libros para congraciarse con el poder político de turno mientras se gestionaba un crédito con el Banco Provincia. Los guardaron en el sótano para después empezar a repartirlos y fueron quedando ahí, y un empleado del club, que estaba afiliado al Peronismo dio el aviso. En ese momento el gobernador era Aloé, un hombre muy agarrado y dependiente al poder central del Peronismo en ese momento. Entonces mediante una serie de decretos le cambia el nombre a la ciudad cuando muere Evita.

-¿Eso justificaba la intervención del club?

-No. Pero ya en ese momento al poder político le gustaba meterse en el fútbol, lo usaban como una herramienta, todos los gobernantes de turno. Perón en ese momento, los anteriores, los conservadores, los radicales, todos. El fútbol empezó a ser como una herramienta, cada vez más grande, para influenciar al pueblo

-¿Por qué pasó justo con Estudiantes?

-Dicen que la excusa fue que sabían que había libros en el sótano. Aprovecharon para intervenir el club con esa excusa porque había problemas políticos externos entre los dirigentes de Estudiantes y los de la CGT. El 18 de junio se decreta la intervención, cuando Evita muere (26 de julio), el club ya estaba intervenido y sacan decretos cambiándole el nombre a la ciudad y los clubes, a todos. La imagen de Evita generó mucho fanatismo en la gente y todo lo que la rodeaba generaba mucha sensibilidad.

-¿Cómo fue el día de la intervención?

-Fue una noche pesada, hubo incidentes, cascotearon la sede. Los libros estaban ahí, llamaron a un escribano, un periodista y un fotógrafo para certificar, hubo dos o tres reportajes a gente de la época y hablaron testigos presenciales, también manifesataciones de miles de personas.

-Nos cuentan que con el tiempo se fue perdiendo, pero en ese momento tuvo una trascendencia más que importante

-La verdad que sí. Hasta hubo un ex presidente, Cesar Ferro, que vino con un facón y , parado en la puerta, retó al interventor a salir, para defender el honor de Estudiantes. Hubo manifestaciones de miles de personas en las calles.

-¿Cómo se siguió después de eso?

-La intervención tomó venganza, vendieron a los mejores cuatro jugadores y , casualmente, fueron a un club relacionado con el Peronismo: a Huracán, en donde estaba Tomas Adolfo Ducó, que por monedas se llevó a Giosa, Pelegrina Oganda y al Beto Infante, el inventor de la rabona. La inventó en cancha de Estudiantes contra Central.

-¿El origen fue solamente político o hubo algo más?

-El problema inicialmente surge en las elecciones para presidente de Estudiantes, porque la lista perdedora era afin al peronismo y perdieron la posibilidad de controlar el club que era un bastión, un club abierto a la comunidad y sin fines de lucro. El perderlo y encontrar lo de los libros -que si hubiesen estado escondidos no los hubieran dejado a la vista, y los libros estaban ahí, a la vista- fue lo que necesitaban para vengarse porque quedaron resentidos, pero perdieron en un acto eleccionario, el socio eligió.

-Está claro que es algo que se perdió en la memoria del hincha, pero desembocó en el primer descenso del club, ¿eso tampoco le dio relevancia al asunto?

-La verdad que no, porque de los fundadores vas a escuchar hablar siempre, de la delantera de Los Profesores y los campeonatos que ganó en el ´68 también, pero no de eso. Hoy en día descender es una tragedia, en ese tiempo era otra cosa.

-¿Y el haberle cambiado el nombre al club tampoco impactó?

-Hay un error grande que transcribieron varias revistas, y es que no solamente a Estudiantes se le cambia el nombre. A todos los entes sociales y sin fines de lucro que terminaban con “de La Plata”, se les cambió el nombre. Los otros (evita nombrar a Gimnasia) también cambiaron de nombre. Incluso después de eso a Estudiantes lo difamaron y fue señalado como un club antipopular, cuando siempre fue todo lo contrario. Estudiantes siempre tuvo un origen humilde y popular, los otros tuvieron un origen más oligárquico y en un principio desecharon la práctica del fútbol y los pibes que practicaban fútbol se quedaron sin nada. En cambio nosotros nacimos como club de fútbol.

¿Qué pasó con Gimnasia en esa época? ¿Sólo Estudiantes tuvo problemas con el poder político?

-Cuando pasó todo eso en el club, los dirigentes desde acá avisaron y ellos tomaron los recaudos necesarios, se avivaron y no tuvieron problemas.

¿El primer pasó por la B tampoco dejó secuelas?

-Todo esto nos costó estar nueve meses en la B y que desmantelen el equipo. Así y todo a los nueve meses Estudiantes volvió a jugar en primera. Eso fue una mancha pero se perdió en el tiempo y quedó como una anécdota. Después de eso se juntaron todos los dirigentes de distintos pensamientos políticos y se juraron salir adelante por el bien del club.

-Entonces, de alguna forma, fue un puntapié importante para los logros posteriores

-Con el tiempo lo de la intervención se fue perdiendo hasta en la memoria del periodismo. Es un hecho que nunca se profundizó y en la memoria del hincha no quedó grabado. Es un tema escabroso… pero a raíz de eso no sólo se rehízo Estudiantes, se unieron todos y en la década del ‘60 comenzó a crecer, llegó a ser campeón del mundo y no paró más. Al día de hoy, salvo con los baches de la década del 90, seguimos y no paramos de crecer.

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