Tras el “Gol del Siglo” a Inglaterra, Maradona le convirtió a Bélgica dos tantos maravillosos en la semifinal de México 1986. No tomaron la trascendencia que tuvo, merecidamente, la apilada ante los británicos, pero 30 años después vale la pena recordar estas dos pinceladas del mejor futbolista de la historia.

Los goles después de “El gol”

Juan Manuel Collazo (@jmcollazo)

28 DE MARZO DE 2018

No es la primera imagen que a uno se le viene a la mente si piensa en la Copa del Mundo de México 1986. Esa es la obra maestra contra Inglaterra, el gol del siglo, el mejor de todos los tiempos. Sin embargo, no fue la única proeza inolvidable y espectacular que dejó Diego Armando Maradona en tierras aztecas. Aquel 25 de junio, Bélgica era el rival en semifinales y el héroe, esa tarde vestido de celeste y blanco y no de azul, le regaló al fútbol dos tantos fabulosos que metieron a Argentina en la tercera final de su historia. El amor después del amor, como canta Fito Páez.

El primer tiempo había terminado 0-0 y la jugada más clara la había generado Maradona, ¿quién sino? Un zurdazo magnífico desde afuera del área reventó el travesaño y la pelota salió hacia arriba. Valdano la encontró y la empujó hacia la red ante un Jean-Marie Pfaff vencido, pero el árbitro mexicano Antonio Márquez Ramírez lo anuló, aduciendo que el delantero la había impactado con su mano derecha. Pero lo mejor de la función llegaría en el segundo tiempo.

El “Negro” Enrique condujo por la derecha desde el fondo hasta tres cuartos de la cancha y abrió para Burruchaga, quien puso una breve pausa, levantó la cabeza y vio a Maradona agazapado para anticipar a los defensores belgas. Los dos tuvieron la lucidez para ver la jugada antes de hacerla. El puñal de Burruchaga con la cara externa de su botín derecho lastimó y Diego tocó la redonda con su zurda prodigiosa por arriba de la salida del arquero para ponerla contra el palo izquierdo. A los seis minutos había llegado el 1-0. Corrió a festejarlo con su típico salto al lado del banderín del córner y la final ya estaba un paso más cerca.

Marcar con éxito a Maradona en el punto cumbre de su carrera fue casi una misión imposible para todos, tanto en Nápoles como con la camiseta celeste y blanca, y Bélgica no fue la excepción. Ni dos, ni tres, ni cuatro hombres alcanzaron para frenar la magia cultivada en los humildes potreros de Villa Fiorito y las inferiores de Argentinos Juniors, que brindó su mejor cosecha en aquel verano (invierno argentino) de 1986 sobre el césped del imponente estadio Azteca.

Los 114.500 espectadores en las tribunas y los millones que miraron el duelo por televisión fueron testigos de una nueva obra de arte de Maradona, tres días después de “la jugada de todos los tiempos”, como la bautizó Víctor Hugo Morales en su relato por Radio Argentina. Gracias a YouTube, los que no lo vieron en ese entonces como quien escribe pueden disfrutarlo igual, pero no tanto como aquellos que tuvieron la oportunidad de verlo en vivo y en directo.

El recordado Cuciuffo avanzó por la izquierda, se cerró hacia el centro y se la dejó a Maradona. Siguió corriendo, a la espera de una posible devolución, pero el Diez sacó la varita: dos toques le bastaron para dejar en el camino a dos camisetas rojas, al tercero lo mató con la pelota pegada al pie y su velocidad supersónica y el cuarto, como años más tarde le diría Sanfilippo a Goycochea, se comió todos los amagues. Todo en décimas de segundo. Pfaff salió con poco por hacer y la punta del botín izquierdo del “Pelusa” levantó la Azteca para que se metiera por el medio del arco.

Trastabillando, pero con la certeza de que la final la que había soñado toda su vida no se le podía escapar de las manos, Maradona salió disparado a abrazarse con Olarticoechea y luego con el resto de sus compañeros. Los poco más de 30 minutos restantes sobraron. Argentina estaba otra vez en el partido decisivo de la Copa del Mundo, una historia que cuatro días después tendría el final más feliz de todos.

VIDEO

Argentina 2 - Bélgica 0

MAS NOTAS DE ESTA SECCION

Mundial 78

A 40 años del Mundial 78

¿Era el pueblo argentino el que había tomado la escena o era la escena política la que se había devorado al pueblo?

Dictadura

Jugadores protagonistas fuera del campo de juego

Hay futbolistas que sin ser figuras en sus equipos, o sin siquiera jugar el Mundial, han participado del mundial desde una perspectiva en la que muchos profesionales no se involucraron

Mundial 78

La grieta del Mundial 78

Copa del Mundo divididos en dos realidades muy diferentes: las Abuelas de Plaza de Mayo, arrasadas por el dolor, y los fanáticos del fútbol, que explotaban de alegría.