En medio de la dictadura que azotaba a Brasil a principios de los '80, el plantel Corinthians se animó a democratizar todos los ámbitos del club, y de la mano de Sócrates marcó una época.

“Ganar o perder pero siempre con democracia”

@equipotyd

28 DE MARZO DE 2018

En algunas personas, el nombre de pila es solamente una manera de reconocer cuando se es llamado, pero para Sócrates Brasileiro Sampaio de Souza Vieira de Oliveira significó mucho más que eso. También conocido como Magrão -que podría traducirse a “flacuchón”-, como lo llamaban en su juventud, Sócrates evidentemente algo heredó del filósofo por el cual su padre lo bautizó, y dejo un legado mucho más grande fuera de la cancha que dentro de ella.
El doctor -lo llamaban así por haberse recibido de médico a los veintitrés años- fue un líder futbolístico que encabezó en 1982 un modelo democrático dentro del plantel del Corinthians en el que desde los temas más simples, como la hora en que se comía el almuerzo, hasta los más complejos, como la designación de un director técnico, se sometían a votación. Se la llamó La Democracia Corintiana, y la primera palabra resultaba algo extraña en Brasil por aquellos días ya que el país estaba bajo un gobierno militar desde el golpe de estado que derrocara a João Goulart, en 1964.
Sócrates medía 1,91 y calzaba sólo 40. Jugaba de volante y se caracterizaba por su visión del juego y su gran habilidad para asistir con el taco. “Los taquitos eran una forma de darle velocidad a mi juego”, confió en su última entrevista a SoHo.com.co antes de morir por una infección generalizada producida por la cirrosis que padecía.
Era un bohemio. Frecuentaba bares y le gustaba bailar samba hasta la madrugada. Estaba afiliado al recientemente fundado Partido de los Trabajadores (que hoy gobierna en Brasil encabezado por la presidenta Dilma Rousseff) y era uno de varios integrantes del club que tenían militancia política en una institución tradicionalmente conservadora. El Timao ya contaba con Wladimir, lateral derecho de ideas comunistas y cabeza del sindicato de jugadores de San Pablo, con Adilson Monteiro Alves, un sociólogo designado como director deportivo por el flamante presidente Waldemar Pires y con Walter Casagrande, que regresó ese año al equipo para ser uno de los mayores exponentes del autogobierno.
La Democracia Corintiana fue un éxito inmediato para el club y el orden que consiguió fuera del terreno de juego le valió la conquista del Campeonato Paulista de manera consecutiva en el ‘82 y el ‘83. En la final de 1983, con el modelo de gestión ya consolidado, pero aún en dictadura, Sócrates temía que una derrota en el campo de juego pudiese debilitar al movimiento, por lo que, en conjunto con sus compañeros, decidieron salir a la cancha con una bandera que rezaba: “Ganar o perder, pero siempre con democracia”.
Los jugadores del Corinthians con la pancarta defendiendo la Democracia Corintiana
No hubo necesidad de excusarse, puesto que Sócrates convirtió el único gol del empate en uno frente al São Paulo, coronándose bicampeones tras la victoria por 1 a 0 en la ida. Magrão completó además una excelente temporada, con 28 goles en 31 partidos. El modelo sumó una enorme cantidad de adeptos intelectuales como Rita Lee o Gilberto Gil, quien inspirado por el fenómeno escribió la canción “Andar con fe”. También se ganó el apoyo de dieciocho sindicatos incluido el de los metalúrgicos, liderado en ese entonces por Luiz Lula Da Silva.
Washington Olivetto, que manejaba el marketing del Corinthians, aprovechó la autorización de la FIFA para incluir una inscripción en la camiseta. “Día 15 vote”, hacía referencia a las primeras elecciones para gobernador del estado de San Pablo en años e invitaba a los ciudadanos a participar. Más tarde apareció el “Direitas já (Directas ya)”, que se refería al movimiento, del cual formó parte el propio Sócrates, que exigía elecciones presidenciales directas del pueblo y no mediante un parlamento.
Sócrates con la famosa inscripción que invitaba a votar en las elecciones de 1982.
Fue tal la presión popular de ése movimiento que en 1984 el Congreso se vio obligado a votar la enmienda Dante de Olivera, que tenía por objetivo asegurar la elección directa del Jefe de Estado. Intentando favorecerla, Sócrates prometió ignorar las ofertas de clubes extranjeros y quedarse a jugar en Brasil si ésta era aprobada. Sin embargo, no se consiguieron los dos tercios necesarios y fue descartada junto con las esperanzas de que el crack continuara en el país ya que ese mismo año emigró hacia la Fiorentina de Italia.
En 1985 se realizaron las elecciones del club y Roberto Pasqua venció con sospechas de fraude a Monteiro Alves y su lista “Democracia Corintiana”. Para aquel entonces la innovadora forma de gestión había generado no solo resultados deportivos sino también un superávit de tres millones de dólares. Sin embargo, con la derrota del ex director deportivo y la partida de Sócrates, la inolvidable experiencia de autogobierno llegó a su fin.
Sócrates hablando junto al periodista Juca Kfouri, otro gran defensor de la Democracia
Corintiana,en una manifestación bajo el lema “Yo quiero votar para presidente”.
“Jugué los mundiales del ‘82 y del ‘86 en una maravillosa selección. Conocí el calcio en la Fiorentina. Fui técnico. Sigo siendo médico. Escribo crónicas para un diario deportivo y poemas que ponemos en canciones con amigos músicos. Pero esa época fue la más exaltante de mi vida. Dos años y medio que valen por cuarenta años de felicidad”, declaró Sócrates, años después, refiriéndose a la experiencia vivida con el Corinthians.
El pasado 19 de febrero, el Doctor hubiese cumplido 60 años, de no haber sido por la cirrosis que se lo llevó el 4 de diciembre de 2011, a los 57 años. El por entonces presidente de River, Daniel Passarella, lo recordó con afecto. "Magrão no sólo fue grande en la cancha sino también en la vida, donde manifestó el compromiso con su pueblo a través de su propia superación personal y con una intensa acción política y social. Para su memoria, toda mi admiración", aseguró quien fuera compañero del astro brasileño en la Fiorentina. El ex presidente de Brasil, Luiz Lula da Silva, expresó su pesar a través de un comunicado."El doctor Sócrates fue un crack en el campo y un gran amigo. Fue un ejemplo de ciudadanía, inteligencia y conciencia política, además de su inmenso talento como profesional del fútbol", afirmó Lula, fanático de Corinthians y amigo personal de Sócrates.
La admiración que Sócrates despertó en la torcida corintiana fue tal que, durante el desarrollo del partido que consagraría al club pentacampeón del Brasileirao, miles de hinchas dejaron ver en encuentro para despedirse del crack que tantas alegrías había conseguido en el club.

En algunas personas, el nombre de pila es solamente una manera de reconocer cuando se es llamado, pero para Sócrates Brasileiro Sampaio de Souza Vieira de Oliveira significó mucho más que eso. También conocido como Magrão -que podría traducirse a "flacuchón"-, como lo llamaban en su juventud, Sócrates evidentemente algo heredó del filósofo por el cual su padre lo bautizó, y dejo un legado mucho más grande fuera de la cancha que dentro de ella.

El doctor -lo llamaban así por haberse recibido de médico a los veintitrés años- fue un líder futbolístico que encabezó en 1982 un modelo democrático dentro del plantel del Corinthians en el que desde los temas más simples, como la hora en que se comía el almuerzo, hasta los más complejos, como la designación de un director técnico, se sometían a votación. Se la llamó La Democracia Corintiana, y la primera palabra resultaba algo extraña en Brasil por aquellos días ya que el país estaba bajo un gobierno militar desde el golpe de estado que derrocara a João Goulart, en 1964.

Sócrates medía 1,91 y calzaba sólo 40. Jugaba de volante y se caracterizaba por su visión del juego y su gran habilidad para asistir con el taco. "Los taquitos eran una forma de darle velocidad a mi juego", confió en su última entrevista a SoHo.com.co antes de morir por una infección generalizada producida por la cirrosis que padecía.

Era un bohemio. Frecuentaba bares y le gustaba bailar samba hasta la madrugada. Estaba afiliado al recientemente fundado Partido de los Trabajadores (que hoy gobierna en Brasil encabezado por la presidenta Dilma Rousseff) y era uno de varios integrantes del club que tenían militancia política en una institución tradicionalmente conservadora. El Timao ya contaba con Wladimir, lateral derecho de ideas comunistas y cabeza del sindicato de jugadores de San Pablo, con Adilson Monteiro Alves, un sociólogo designado como director deportivo por el flamante presidente Waldemar Pires y con Walter Casagrande, que regresó ese año al equipo para ser uno de los mayores exponentes del autogobierno.

La Democracia Corintiana fue un éxito inmediato para el club y el orden que consiguió fuera del terreno de juego le valió la conquista del Campeonato Paulista de manera consecutiva en el ‘82 y el ‘83. En la final de 1983, con el modelo de gestión ya consolidado, pero aún en dictadura, Sócrates temía que una derrota en el campo de juego pudiese debilitar al movimiento, por lo que, en conjunto con sus compañeros, decidieron salir a la cancha con una bandera que rezaba: "Ganar o perder, pero siempre con democracia".

No hubo necesidad de excusarse, puesto que Sócrates convirtió el único gol del empate en uno frente al São Paulo, coronándose bicampeones tras la victoria por 1 a 0 en la ida. Magrão completó además una excelente temporada, con 28 goles en 31 partidos. El modelo sumó una enorme cantidad de adeptos intelectuales como Rita Lee o Gilberto Gil, quien inspirado por el fenómeno escribió la canción Andar con fe. También se ganó el apoyo de dieciocho sindicatos incluido el de los metalúrgicos, liderado en ese entonces por Luiz Lula Da Silva.

Washington Olivetto, que manejaba el marketing del Corinthians, aprovechó la autorización de la FIFA para incluir una inscripción en la camiseta. "Día 15 vote", hacía referencia a las primeras elecciones para gobernador del estado de San Pablo en años e invitaba a los ciudadanos a participar. Más tarde apareció el "Direitas já (Directas ya)", que se refería al movimiento, del cual formó parte el propio Sócrates, que exigía elecciones presidenciales directas del pueblo y no mediante un parlamento.

Fue tal la presión popular de ése movimiento que en 1984 el Congreso se vio obligado a votar la enmienda Dante de Olivera, que tenía por objetivo asegurar la elección directa del Jefe de Estado. Intentando favorecerla, Sócrates prometió ignorar las ofertas de clubes extranjeros y quedarse a jugar en Brasil si ésta era aprobada. Sin embargo, no se consiguieron los dos tercios necesarios y fue descartada junto con las esperanzas de que el crack continuara en el país ya que ese mismo año emigró hacia la Fiorentina de Italia.

En 1985 se realizaron las elecciones del club y Roberto Pasqua venció con sospechas de fraude a Monteiro Alves y su lista "Democracia Corintiana". Para aquel entonces la innovadora forma de gestión había generado no solo resultados deportivos sino también un superávit de tres millones de dólares. Sin embargo, con la derrota del ex director deportivo y la partida de Sócrates, la inolvidable experiencia de autogobierno llegó a su fin.

"Jugué los mundiales del ‘82 y del ‘86 en una maravillosa selección. Conocí el calcio en la Fiorentina. Fui técnico. Sigo siendo médico. Escribo crónicas para un diario deportivo y poemas que ponemos en canciones con amigos músicos. Pero esa época fue la más exaltante de mi vida. Dos años y medio que valen por cuarenta años de felicidad", declaró Sócrates, años después, refiriéndose a la experiencia vivida con el Corinthians.

El pasado 19 de febrero, el Doctor hubiese cumplido 60 años, de no haber sido por la cirrosis que se lo llevó el 4 de diciembre de 2011, a los 57 años. El por entonces presidente de River, Daniel Passarella, lo recordó con afecto. "Magrão no sólo fue grande en la cancha sino también en la vida, donde manifestó el compromiso con su pueblo a través de su propia superación personal y con una intensa acción política y social. Para su memoria, toda mi admiración", aseguró quien fuera compañero del astro brasileño en la Fiorentina. El ex presidente de Brasil, Luiz Lula da Silva, expresó su pesar a través de un comunicado."El doctor Sócrates fue un crack en el campo y un gran amigo. Fue un ejemplo de ciudadanía, inteligencia y conciencia política, además de su inmenso talento como profesional del fútbol", afirmó Lula, fanático de Corinthians y amigo personal de Sócrates.

La admiración que Sócrates despertó en la torcida corintiana fue tal que, durante el desarrollo del partido que consagraría al club pentacampeón del Brasileirao, miles de hinchas dejaron ver en encuentro para despedirse del crack que tantas alegrías había conseguido en el club.

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