Carlos Benavidez es un escultor argentino autor de una estatua de casi tres metros del Diez, en Bahía Blanca. A partir de su obra se creó un club que mantiene a 200 chicos lejos de las calles.

Armando a Diego Maradona

Bernardo Scotti

28 DE MARZO DE 2018

El Gol del Siglo, esa genialidad ante los ingleses que pintó de cuerpo entero a Diego Maradona, se transformó instantáneamente en un imaginario colectivo. A 30 años de ese histórico momento, Carlos Benavidez, un escultor argentino que esbozó al Diez en Bahía Blanca, define -entre otras cuestiones- algunos conceptos claves para entender por qué el fútbol podría entenderse como una clase de arte.

-¿Cómo definís la relación entre el arte y el fútbol?

-En el caso de los tocados como Maradona o Messi, que generan una pasión y una alegría tan grande para todos los que hemos tocado –o no- la pelota en algún momento, y que sabemos lo difícil que es hacer lo que ellos hacen tan fácil, es gratificante poder plasmarlo en el arte.

-Hiciste la primera escultura de Diego en Bahía Blanca. ¿Qué significó eso para vos?

-Fue bárbaro. A partir de esa escultura se pudo crear el Mundial Fútbol Club, un club que hoy en día alberga a más de 200 chicos y con el que se le pudo dar de comer a mucha gente pobre. Todo eso es por esta magia que generó Diego adentro de la cancha.

-¿Es entonces el fútbol una clase de arte?

-Definitivamente sí. El fútbol apunta a una partecita muy íntima de nuestro corazón. Pero ojo, esto no lo generan todos, sólo esta clase de jugadores. Además Diego tiene el plus de venir desde abajo, y eso es un claro ejemplo para los jóvenes.

-¿En qué te inspiraste para realizar la obra?

-Un tiempo antes de comenzar, la gente de la Iglesia Maradoniana se había contactado conmigo. A partir de ahí diseñé una maqueta y comencé a informarme sobre su vida. Eso fue fundamental, porque sin conocer la personalidad, sus detalles más íntimos, no lo hubiera podido hacer. Me di cuenta que Diego era ese tipo que miraba a la distancia, que llevaba la pelota dominada. Pero finalmente esa maqueta quedó arrumbada por la desaparición de la iglesia rosarina.

-Y al tiempo conociste a Andrés Rebollal en Bahía Blanca...

-Sí, con él impulsé la idea definitiva de terminar ese proyecto que había comenzado con una maqueta. Nos llevó alrededor de cuatro meses el trabajo y se culminó con la escultura de Diego de aproximadamente tres metros. Y encima la inauguramos el día de su cumpleaños.

Benavidez es un apasionado del deporte en general, pero en él prevalece el fútbol. Su conocimiento y seguimiento contínuo sobre la redonda hace aún más épica su escultura. Y más si se tiene en cuenta que fue la primera en llevarse a cabo en Bahía Blanca.

-¿Cómo influyó en tu trabajo la personalidad de Diego?

-Yo siempre trabajo sobre la personalidad de la otra persona. Sabía de su carácter pero además necesité ampliar ese panorama. Sin dudas la personalidad de Maradona es significativa y eso no se puede dejar de lado. Si no volcaba su personalidad y su estampa en la obra, hubiese sido simplemente una forma y nada más.

-¿Cómo ves el manejo de la escultura de Diego en el Paseo de la Gloria?

-En el Paseo de la Gloria ya está prácticamente terminada la escultura de Diego, sólo resta presentarla. Por algunos problemas políticos no pudo salir a la luz todavía. Pero confío en que va a estar, porque sería el broche de oro, no puede faltar él. Justo él, no.

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