La pintora Mónica Albisu interpretó el momento del festejo para El Equipo. Toma una parte del gol y lo explaya, en un dibujo que aplica su ojo sensible y su muñeca prodigiosa. 

Una pinturita

Alvaro Nanton @nantonalvaro

28 DE MARZO DE 2018

La líneas se dibujan. Su silueta resalta la mano en alta con dirección a la gloria. Acababa de pintar la historia del fútbol. Inmortalizó los sueños de cualquier intento de jugador, y dibujó una vara tan alta y única que hasta ahora nadie la pudo superar.

Un pibe de 5 años pintaría eso. Eso sin valor. Eso que es el recorrido de Diego en una cancha ficticia. En una cancha cualquiera. Con un giro en el inicio una línea que tiende a ir a la derecha, esquivando espacios en blanco y llegando a la finalización de la cancha.

Pero el ojo sensible de una artista decidió cambiar, el recorrido por el festejo. La consagración. La felicidad mezclada con abrazos, pero antes la mano arriba del genio en su carrera victoriosa al banderín.

Mónica Albisu interpretó una parte de ese gol. Redefinió ese gol inolvidable que se vio por televisión el 22 de junio de 1986. El artista había sido Diego Armando Maradona y lo dibujó con sus pies a gran velocidad.

Los colores de la pintura queda a libre interpretación. Desde la distancia y con una observación estructuralista genera contradicciones entre lo que fue y lo que es. Lo que hizo y lo que hace.

De blanco y negro, con un pantalón ya anticuado y corto, pero con una sonrisa que atrapa y que contagia. La imagen seguirá intacta y alimenta el hambre de gloria.

Imagen: Gentileza Mónica Albisu

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