En Suiza se analiza una nueva ley inmigratoria que podría excluir de su Selección a varios jugadores, entre ellos Shaqiri, cuyas raíces son de Kosovo, un país que busca integrarse en la comunidad mundial del fútbol.

Un cuento suizo-kosovar

@equipotyd

28 DE MARZO DE 2018

Una vez finalizado el encuentro en el que Bayern de Múnich se consagró campeón de la última edición de la Champions League, el mundo entero se asombró al ver al mediocampista Xherdan Shaqiri dar la vuelta olímpica con una bandera poco conocida. A pesar de integrar la Selección de Suiza, el jugador cargaba en sus hombros la bandera de Kosovo, una nación que logró el reconocimiento de la Unión Europea a fines del 2008, nueve años después de haberse independizado de Serbia a través de la Guerra de Kosovo.

La selección de fútbol kosovar, controlada por la Federación de Fútbol de ese país, no es miembro ni de la FIFA ni de la UEFA, aunque en enero de 2014 fue autorizada por la Federación Internacional a disputar partidos amistosos con el resto de los integrantes de la misma, pero bajo ciertas restricciones. Tanto los clubes como las selecciones kosovares tienen la obligación de notificar a la Asociación de Fútbol de Serbia antes de jugar amistosos en su país y no pueden enfrentarse a ningún equipo que haya formado parte de la ex Yugoslavia. Además, no tienen permitido interpretar el himno ni mostrar símbolos nacionales en su indumentaria, aunque sí el nombre del país.
El 5 de marzo de este año, la Selección de Kosovo jugó su primer partido ante Haití, que finalizó 0 a 0 y reunió a 15 mil espectadores en el estadio de Mitrovica. “Confío en que el fútbol ayude a romper el aislamiento internacional del país”, expresó el primer ministro, Hashim Thaçi, en una visita a los jugadores, lo cual pone de manifiesto que ese amistoso significó un acontecimiento histórico para la nación y no simplemente un partido de fútbol.
Shaqiri nació en 1991 en la ciudad de Gnjilane, ubicada en el sur de Kosovo, que en ese momento formaba parte de la ex Yugoslavia. Dado que la situación política era compleja por los constantes conflictos con Serbia, sus padres decidieron exiliarse a Suiza, donde el mediocampista comenzó su carrera de futbolista en el Basel, institución en la que ganó cuatro títulos y logró captar la atención del cuerpo técnico de las distintas categorías de la Selección de Suiza, primero las juveniles y luego la mayor.
El asunto es que, a pesar de que en la actualidad la cuarta parte laboral de Suiza es extranjera, el Gobierno decidió presentar un proyecto de ley “para frenar la inmigración masiva”, según expresó el presidente Didier Burkhalter, ya que cada año ingresan al país casi 80 mil extranjeros que generan el descontento de la población suiza al ocupar el campo laboral casi en su totalidad.
La aprobación de esta ley provocará que Shaqiri tenga que poner al día los papeles correspondientes a la ciudadanía suiza para continuar integrando la selección de ese país -aunque no se verá comprometida su participación en el Mundial de Brasil ya que para esa fecha la ley no habrá sido promulgada- o bien tendrá que sumarse al nuevo combinado de Kosovo, su país natal.

Una vez finalizado el encuentro en el que Bayern de Múnich se consagró campeón de la última edición de la Champions League, el mundo entero se asombró al ver al mediocampista Xherdan Shaqiri dar la vuelta olímpica con una bandera poco conocida. A pesar de integrar la Selección de Suiza, el jugador cargaba en sus hombros la bandera de Kosovo, una nación que logró el reconocimiento de la Unión Europea a fines del 2008, nueve años después de haberse independizado de Serbia a través de la Guerra de Kosovo.

La selección de fútbol kosovar, controlada por la Federación de Fútbol de ese país, no es miembro ni de la FIFA ni de la UEFA, aunque en enero de 2014 fue autorizada por la Federación Internacional a disputar partidos amistosos con el resto de los integrantes de la misma, pero bajo ciertas restricciones. Tanto los clubes como las selecciones kosovares tienen la obligación de notificar a la Asociación de Fútbol de Serbia antes de jugar amistosos en su país y no pueden enfrentarse a ningún equipo que haya formado parte de la ex Yugoslavia. Además, no tienen permitido interpretar el himno ni mostrar símbolos nacionales en su indumentaria, aunque sí el nombre del país.

El 5 de marzo de este año, la Selección de Kosovo jugó su primer partido ante Haití, que finalizó 0 a 0 y reunió a 15 mil espectadores en el estadio de Mitrovica. “Confío en que el fútbol ayude a romper el aislamiento internacional del país”, expresó el primer ministro, Hashim Thaçi, en una visita a los jugadores, lo cual pone de manifiesto que ese amistoso significó un acontecimiento histórico para la nación y no simplemente un partido de fútbol.

Shaqiri nació en 1991 en la ciudad de Gnjilane, ubicada en el sur de Kosovo, que en ese momento formaba parte de la ex Yugoslavia. Dado que la situación política era compleja por los constantes conflictos con Serbia, sus padres decidieron exiliarse a Suiza, donde el mediocampista comenzó su carrera de futbolista en el Basel, institución en la que ganó cuatro títulos y logró captar la atención del cuerpo técnico de las distintas categorías de la Selección de Suiza, primero las juveniles y luego la mayor.

El asunto es que, a pesar de que en la actualidad la cuarta parte laboral de Suiza es extranjera, el Gobierno decidió presentar un proyecto de ley “para frenar la inmigración masiva”, según expresó el presidente Didier Burkhalter, ya que cada año ingresan al país casi 80 mil extranjeros que generan el descontento de la población suiza al ocupar el campo laboral casi en su totalidad.

La aprobación de esta ley provocará que Shaqiri tenga que poner al día los papeles correspondientes a la ciudadanía suiza para continuar integrando la selección de ese país -aunque no se verá comprometida su participación en el Mundial de Brasil ya que para esa fecha la ley no habrá sido promulgada- o bien tendrá que sumarse al nuevo combinado de Kosovo, su país natal.

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Debut internacional

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