La historia en primer plano dice que Racing le ganó a Banfield el campeonato de 1951 tras dos definiciones angustiantes jugadas en el Viejo Gasómetro de San Lorenzo de Almagro. Pero a más de 60 años de esos partidos imborrables, sigue la polémica. ¿Es cierto que el gobierno peronista dió orden de que el campeón fuera el Taladro y que los jugadores racinguistas decidieron desobedecerla?  

Mejor no volver a hablar de ciertas cosas

Catalina Sarrabayrouse

28 DE MARZO DE 2018

“Si la historia la escriben los que ganan, eso quiere decir que hay otra historia: la verdadera historia. Quien quiera oír, que oiga” reza la vieja canción de Litto Nebbia. No está claro que fue lo que sucedió, las versiones abundan y las certezas escasean. Se dice que, a veces, es mejor no hablar de ciertas cosas, pero a pesar de las dudas hay algo que sí esta claro: Racing fue campeón en 1951 y se transformó en el primer tricampeón del fútbol profesional de la Argentina.

En esos tiempos el Presidente de la Argentina era Juan Domingo Perón, de quien se decía que era hincha de Racing, aunque en realidad era de Boca. Su esposa Eva María Duarte de Perón, en cambio, en esta ocasión, hinchaba por Banfield. Estos dos equipos llegaron igualados con 44 puntos al final del torneo, pero en esa época no existía el famoso “goal average”. De haber sido así esta historia no hubiese existido. Banfield hubiera sido el campeón y no el “campeón de honor”, como se lo denominó.

El torneo se definió luego dos finales, ambas disputadas en el Gasómetro de la Avenida La Plata. Donde hoy podemos ver un supermercado gigante, 65 años atrás había un estadio repleto de hinchas alentando con locura y pasión. La primera final se jugó el sábado 1 de diciembre, y ocurrió algo que hoy parece impensado. Hinchas de Boca, Independiente y San Lorenzo , entre otros, decidieron ir a apoyar al equipo “chico”. El resultado fue 0 a 0, pero todos los diarios de la época destacaron la actuación del Taladro. La sorpresa que se llevaron al ver la fuerza y actitud con la que los jugadores salieron a la cancha fue inmensa y se vio plasmada en las palabras de los periodistas.

En el último partido todavía no está claro lo sucedido, las dudas tienen lugar y la certeza sigue jugando a las escondidas a pesar de los años. Se dice que Eva Perón quería que Banfield triunfara por varios motivos: por un lado, siempre le dio su apoyo a los marginados y sería un buen factor que un equipo “chico” triunfara; por otro, se decía que ella hinchaba por estos jugadores, por lo tanto quería su victoria. Algunas versiones cuentan que la Primera Dama se acercó al estadio a pedirle a los jugadores de Racing que salieran a perder. Otras dicen que fue a través de un enviado, ya que ella estaba enferma de cancer (morìrìa 7 meses después) y se encontraba en reposo. El jugador de la Academia Mario Boyé declaró en 1991 ante el diario Clarín que “Cereijo nos transmitió la inquietud gubernamental: querían que gane Banfield. Nos daban la recaudación entera del partido si íbamos a menos. Pero nosotros, por supuesto, no aceptamos”.

En el estadio con capacidad para 80 mil hinchas, había 100 mil. La mayoría de los locales del barrio Banfield se encontraban cerrados por el partido y debido a esto, a pesar de ser miércoles, una mayor cantidad de simpatizantes pudo asistir. En el primer tiempo, el Taladro fue superior. La agresividad era su fuerte y el rival tenía dificultades a la hora de generarle daño. En el segundo ocurrió lo inesperado: Mario “El Atómico” Boyé anotó un gol que años más tarde confesaría que fue el mejor de su vida. A partir de ahí, la intranquilidad y la torpeza comenzó a reinar en los jugadores con camiseta verde y blanca mientras que Racing se mostraba calmado luciendo su experiencia. Los campeones obtuvieron 18 mil pesos cada uno, mientras que los de Banfield 40 mil a repartir entre todos. No todos los diarios escogieron al campeón como noticia. Se decidió bautizar al equipo derrotado como "el campeón de honor" y tuvo una relevancia aún mayor que la del rival.

No está claro si el soborno existió. El goleador del partido comentó una vez que “Cereijo vino al vestuario y nos dijo así no más: Hay orden de que gane Banfield, muchachos. Ustedes hagan lo que quieran, yo los apoyo”. Ramón Antonio Cereijo era simpatizante de Racing y Ministro de Hacienda, pero tres meses después de este partido dejó de serlo. La política y el deporte están ligados desde sus comienzos, e ignorarlo sería un error porque “si la historia la escriben los que ganan, eso quiere decir que hay otra historia: la verdadera historia. Quien quiera oír, que oiga”.

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EL CAMPEON MORAL

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