El periodista Juan José Marón relata para El Equipo el año que cubrió a Vélez y cuando mantuvo una cercana relación con el entrenador rosarino. Por su parte, Ariel Senosiain es autor del libro "Lo suficientemente Loco", que intenta desentramar la filosofía del DT.

Dos periodistas que entienden su locura

@equipotyd

28 DE MARZO DE 2018

La primera vez que me topé con Bielsa fue en un hotel céntrico de Buenos Aires. Recién había asumido en Vélez y le iba a dar una nota exclusiva a Olé. Eran mis primeros pasos como periodista y, los editores encargados de este club, me llevaron a la entrevista para que aprendiera un poco y, de paso, para establecer un contacto con el entrenador. Obviamente, la nota era entre el Loco y los jefes, yo miraba y no podía meter un bocado. Hasta que, de golpe, le tiré una pregunta súper trillada: "¿Qué posición lo seduce más para su visión del juego, Menotti o Bilardo?". Los editores me miraron con furia. Bielsa leyó toda la situación en un segundo, me hizo una sonrisa y dijo que era una pregunta muy profunda y, luego, metió una explicación de cinco minutos. Me tiró un centro. Me salvó del incendio. Fue el primer gran gesto que tendría con este periodista. Bielsa es indescifrable, pero decididamente es un buen tipo. En ese septiembre del 97 comenzó a verme muy temprano en los entrenamientos de Vélez y, como no había otro periodista a esa hora, nos íbamos caminando desde el vestuario que está debajo de la popular local hasta las canchas auxiliares de entonces, hoy convertidas en un complejo acuático top. Y se permitió conocerme luego de haber tenido varios encontronazos por distintas miradas futbolísticas y por temas de vestuario. Me recomendó leer los análisis de Santiago Segurola, un periodista español que en ese tiempo escribía en el diario El País, me convenció para que estudiara Letras en la UBA, hablábamos más de la vida que de fútbol. Es un hombre humilde y terrenal. Cierta vez vio que yo iba caminando hasta la estación de tren de Don Torcuato luego de una práctica en en Hindú Club, me tocó bocina y me acercó hasta Capital. Desde ahí, me citaba en una esquina a unas cuadras del Hindú Club: el quería arrimarme hasta el Centro, pero prefería evitar a toda costa que alguien me viera subir al rodado. "La mayoría de la gente no entiende que uno tenga un simple gesto como cualquier persona y va a tejer interpretaciones que le harán muy mal a usted y a mí", fue su explicación. Es demasiado recto y transparente en todo lo que hace.

Jamás me tuteó. Ni yo a él. Fue servicial con todos los periodistas, desde el que iba por una radio de barrio hasta el del medio más importante del país. Les daba notas a todos, siempre y cuando fuera luego de esa horita sagrada que se tomaba para correr por la pista de atletismo de Vélez. Un día tuve que faltar al entrenamiento porque estaba enfermo. No lo olvido más: estaba leyendo El Guardián en el Centeno y mi vieja se apareció en mi piecita del fondo con el teléfono: "Es para vos, Juan, un tal Marcelo". Atendí: "¿Qué pasa Juan que faltó al entrenamiento?", me preguntaba del otro lado Marcelo Bielsa. Un simple llamado. Un gesto enorme para ese periodista que recién andaba por los 20 años y que era (y todavía es, gracias a Dios) un don nadie en el ambiente. Sé que me dio mucho más de lo que merecía. Cuando asumió en la Selección, el diario me mandó a seguirlo a sol y sombra. Mantuvimos la misma relación fraternal durante un tiempo. Pero su decisión de ser imparcial con todos los medios nos fue alejando. Ya no hubo línea libre por teléfono como en Vélez. Mantuvo su costumbre de llevarme a pasear por Ezeiza luego de las conferencias ante la mirada atónita de los periodistas de los medios más pesados. En esas caras de los demás él entendió, al poco tiempo, que era malo para los dos. Nunca supe en qué le fallé. Sospecho que alguna publicación lo lastimó. No lo sé. Tampoco me lo quiso decir. Lo cierto es que, luego de cuatro años intensos, nos convertimos en dos perfectos extraños. En la previa de un Brasil-Argentina, en San Pablo, nos topamos en un ascensor. El iba al piso 14. Yo al 12. Subimos en el más absoluto silencio. No me miró. Yo tampoco. Al llegar a mi piso le deseé suerte para el partido de la noche y le di la mano: él me dijo gracias con una mirada glacial. Decididamente, Bielsa en tan indescifrable como bueno tipo.

*Juan José Marón, periodista del diario Olé

"Lo suficientemente Loco"

El técnico argentino no deja de sorprender al espectáculo del fútbol. País que pisa, país que hace furor a partir de su característica forma de ver y analizar el fútbol. Un personaje atípico que está en la mira de los clubes más importantes del mundo. Un hombre que comenzó en Newell´s, que dejó su huella en la Selección Argentina y que ahora resurge a algunos clubes significativos de Europa que en los últimos años no han tenido su mejor versión, como es el caso del Athletic de Bilbao y Olympique de Marsella.

No sólo hace que su equipo mejore en el estilo de juego, sino que también se gana el cariño de toda la hinchada, pese a su fría y rígida forma de ser. Bielsa no descansa y continúa ejerciendo su profesión a los 59 años.

Uno de los periodistas que tuvo el placer de conocer a Bielsa es Ariel Senosiain, quien escribió el libro ““Lo suficientemente loco”, en donde relata y comenta la biografía de Marcelo Bielsa durante su etapa como entrenador de fútbol.

-¿Que perfil tiene Marcelo Bielsa durante una práctica de fútbol?

Es difícil ese perfil porque no se lo vio mucho en los entrenamientos. Ahora en el Marsella se puede ver porque tiene un servicio de prensa muy bueno que te muestra todo por dentro. Es una persona muy exigente, que trata de revisar pequeños partidos en los entrenamientos, movimientos de los partidos como forma de entrenamiento. Eso lo ha llevado a algunas críticas porque eso puede mecanizar al jugador. El dice que no mecaniza, sino que el lo que hace es entrenar. Es creativo, pidiendo permanentemente intensidad, no admite que nadie se relaje.

-¿Cuáles son los pequeños detalles que lo diferencian de los demás entrenadores?

-La característica que lo diferencia de muchos es que es muy perfeccionista. Esta permanentemente buscando arreglar el error por más pequeño que sea. Sabe que el futbol tiene su cuota de azar pero la quiere reducir al máximo. Esa lucha la tiene desde 24 años que es el tiempo que lleva como técnico de fútbol. En el inicio, se diferenciaba por mucho estudio del rival, aunque hoy lo hacen todos. Es un entrenador que se caracteriza por perfeccionar mucho la técnica de sus jugadores.

-¿Qué es lo que lo hace ser un gran técnico reconocido en el ámbito internacional?

-Él elige mucho el equipo que va a dirigir de acuerdo a los jugadores que tiene, a los pibes que puede subir a Primera, a los jugadores que puede llegar a mejorar. Él se mira los últimos partidos de ese equipo y de cada jugador. A partir de ahí, imagina a un equipo con sus características, su calidad de juego que tiene él. Generalmente le sale, el Athletic de Bilbao si bien tenía un poco más de pausa pero se caracterizaba por atacar en todas las canchas. Con Chile paso lo mismo y hoy con el Olympique de Marsella trata de hacer algo similar, entonces creo que es eso lo que le da reconocimiento. Después le juega en ese sentido que sea un personaje particular, que hable tan correcto, sus conferencias de prensa. Me parece que el personaje hace también un poco a este reconocimiento. No creo que el personaje mejore al técnico, pero si lo hace más conocido.

-¿Qué es lo que más te llama la atención de Marcelo?

-Lo que más me llama la atención no es algo suyo, sino lo que se dice de él. Es muy difícil encontrar colegas o jugadores dirigidos por él que lo critiquen. Eso es lo que siempre me llamó la atención.

-¿Lo considerás uno de los mejores técnicos argentinos de la historia?

-Es difícil esa pregunta porque a la mayoría de los técnicos le fue excelente y muy mal. Entonces él lo demuestra en la selección cuando armó un equipo . Para salir del resultado, como todos ganan y todos pierden, la mejor manera de definirlo es de acuerdo al legado que deja y con eso él hizo algo así como una escuela de técnicos nuevos que se pueden ver ahora

¿Creés que puede dirigir muchos años más?

-Sí, un par de años más seguro. Él tiene 59 años así que yo creo que si, aunque va a ser jodido porque hoy en día los técnicos grandes necesitan ayudantes que estén cerca de los jugadores. En la Selección de Chile, su ayudante era Berizzo y hoy es uno de los técnicos argentinos en el fútbol español. Lo que ama es un cuerpo técnico muy específico, con funciones muy clara para cada uno. Cinco años más va a dirigir seguro.

-De todos los equipos que dirigió Bielsa, ¿cuál es el que más te gusto o sorprendió?

-El que más me gusto fue la Selección Argentina de 2003-04, la última suya. Si hay un partido que tengo que elegir de su carrera como técnico es el de Athletic Bilbao en Old Trafford, porque además fue como épico y tuvo mística.

MAS NOTAS DE ESTA SECCION

Capitanes

Gastón Machín, el bicho que voló a la Primera

El mediocampista Gastón Machín, hincha de Argentinos Juniors, tuvo dos etapas en el club. La última fue desde 2016, cuando el Bicho descendió, hasta la actualidad. En su segundo periodo, siempre que jugó fue el capitán del equipo.

Cristiano Ronaldo

El archipiélago que produce menos que la Serie A

Los derechos de televisación del calcio italiano valen más que toda la ganancia que puede generar las Islas Salomón en un año.

Capitanes

Federico Mancinelli, un capitán forjado en el ascenso

Surgido futbolísticamente en Tiro Federal, el actual capitán de Huracán siempre fue un lider del equipo, a pesar de no haber llevado la cinta.